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Segundo triunfo argentino y de Manuel Belgrano

Viernes, 20 de febrero de 2026 00:00
FUENTE: LIBRO DE LA COMPILADORA INÉS ZADRO WIERNA.

Después de la Batalla de Tucumán del 24 de septiembre de 1812, Belgrano decide la proclamación de la Virgen de la Merced como generala de los Ejércitos patriotas, en reconocimiento al triunfo obtenido sobre el ejército español de Pio Tristán, quien ahora busca hacer base en la ciudad de Salta, a donde lo seguirá la fuerza patriota.

A comienzo de enero de 1813, el día 12, por orden de Belgrano, Días Vélez y los cazadores de Dorrego marchan hacia Salta. Dice el historiador Hernán Brienza: "Durante el viaje, el héroe de Tucumán, Manuel Dorrego, tuvo también la posibilidad de demostrar sus habilidades como ingeniero al canalizar el río Pasaje para disminuir su cauce y poder usar rápidamente el vado. El 13 de febrero, Belgrano hizo prestar juramento a la Asamblea General Constituyente, convocada por el Segundo Triunvirato, y presentó por 3ra. vez… -la bandera azulceleste y blanca. Frente a la tropa, el General desenvainó su espada y proclamó: "Este será el color de la nueva divisa con que marcharán al combate los defensores de la Patria". Luego cruzó el asta con su sable y todos los jefes pasaron al frente a besar el paño. Así Dorrego fue uno de los primeros en besar la tela y testigo de ese momento histórico que Belgrano decidió inmortalizar cambiándole el nombre del río Pasaje por el de Juramento".

Debido al mal estado del tiempo con lluvia torrencial que anegó los caminos y retardo la llegada del Ejército Libertador a Salta. Los patriotas hicieron frente al enemigo, en la mañana del 19 de febrero, en una maniobra que aisló la retaguardia realista y la obligó a retroceder rumbo al Portezuelo. El día 20 amaneció sin lluvia. El historiador Bernardo Frías comenta en su libro, La Batalla de Salta – 20 de febrero de 1813: "Belgrano sufrió violento vomito de sangre, que puso por un momento en riesgo su vida; y como quisiera de todas maneras dirigir personalmente la batalla, que, de un momento a otro debía trabarse ya, había dispuesto hacerlo desde una carretilla; pero luego se recobró y pudo montar a caballo y desempeñar su misión cumplidamente.

…Y serían las diez de la mañana, o poco más, cuando a caballo y en frente del ejército ya en armas, "con un valor propio de un corazón resuelto y animoso, arengó las tropas para comunicarles su espíritu exhortándola con vehemencia a anteponer la libertad a la dependencia vil; el honor a la ignominia; la gloria de triunfar a la vergüenza de ser un tirano; la muerte misma al ominoso yugo de la esclavitud".

Comenzada la batalla una bala perdida hirió en un tobillo a Díaz Vélez, que tuvo que retirarse por causa de una hemorragia. Belgrano lo reemplazó por Dorrego, que reorganizó rápidamente el flanco derecho, mientras la reserva frenaba a la caballería enemiga.

Comenta el historiador Hernán Brienza, en su libro: "El Loco Dorrego" que el ejército realista fue apretado contra el río, y muchos soldados murieron ahogados o directamente cazados por sus perseguidores, mientras el grueso escapaba hacia el centro de la ciudad. Detrás iban los regimientos de Zelaya, Superí, Warnes y Dorrego. Este último al penetrar las líneas enemigas se atrincheró en el convento de la Merced. Allí recibió un balazo en una pierna – la cuarta vez que derramaría su sangre en suelo argentino y la última hasta la jornada trágica de su asesinato".

Después de esta situación…" el centro de la ciudad continuo con su infierno de explosiones, balaceras y bayonetazos durante un tiempo más hasta que las tropas realistas se desarticularon completamente por causa de las deserciones y las fugas desesperadas"

Así vencieron por segunda vez las armas argentinas y Pio Tristán aceptó la derrota y Manuel Belgrano otorgó una honrosa capitulación, para que cese inmediatamente el fuego.

Cerramos con un pergamino del triunfo salteño: El coronel Apolinario Figueroa acomete a Tristán y trata de matarlo a sablazo, el español se salva por la velocidad de su caballo. Después de la batalla los contrincantes se encuentran en una reunión bailable, donde Tristán le pide a Belgrano le presente al coronel Figueroa. Ante su presencia Tristán lo interroga, -por qué había tratado de matarlo el día de la batalla, a lo que Figueroa repuso: - "General: lo hice creyendo así evitar la efusión de sangre". De todo esto resultó un cantar, donde Pio Tristán comenta a su primo Goyeneche: "Cada jefe testimonio / Dio de ser un adalid; / Díaz Vélez, más que el Cid; / Rodríguez, como un demonio; / Aráoz, por patrimonio, / tiene la índole guerrera. / "De Figueroa a Carrera / Me libre, si no, me mata" / Esto de mala data; / No va como yo quisiera". (Del libro citado de B: Frías).

Fe de erratas

El domingo 15 de febrero, en la entrega anterior de Histoletras, titulada "A cincuenta años del adiós definitivo a Medardo Pantoja", se mencionó en la fecha de fallecimiento del pintor, el año 1996, cuando debía decir 1976.

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