Después de las 20 las comparsas humahuaqueñas comenzaron ayer a despedir al carnaval en sus mojones, otras la hicieron mucho más tarde en la noche fresca, ya que gran parte del Domingo de tentación estuvo nublado como en casi toda la región.
Desde la mañana los diablos y diablas deambularon por las calles del pueblo llorando por el fin de la celebración y llenando sus sartas con ofrendas de los comerciantes y vecinos agradeciéndoles por la diversión.
Humahuaca en la región se destaca en el desentierro y entierro del carnaval con costumbres que no se observan en otros pueblos de la región, es por eso que el diablo humahuaqueño representa y es la imagen del festejo norteño.
Por el mercado municipal, las ferias, la plazoleta Sargento Gómez, las calles del casco histórico, el monumento a la Independencia, la terminal de colectivos y otros sectores del pueblo caminaban los disfrazados despidiéndose de los vecinos y turistas.
Esta costumbre es muy llamativa y en ella cada diablo demuestra su picardía manteniendo el respeto en todo momento para ganarse el favor de comerciantes, visitantes, gastronómicos y demás para obtener una donación.
Las ofrendas fueron de todo tipo: galletas, empanadas, cortes de carne, serpentina, papel picado, caramelos, ollas, pero mayormente verduras: choclo, papa, haba, zapallito, zanahoria y demás productos que luego son depositados en el mojón en el momento de la despedida del carnaval.
Como en el sábado del desentierro, Humahuaca en el Domingo de tentación es fiesta por todos lados, donde los poblados y carnavaleros que llegan desde la capital jujeña disfrutan la celebración en cada una de las comparsas.
Pasado el mediodía los disfrazados desaparecieron de las calles dirigiéndose hacia los salones de la comparsa para almorzar y tipo 14 o 15 iniciaron la larga lista de invitaciones para cumplir con ellas hasta el anochecer y luego despedir al momo.