La Justicia Federal de Jujuy anuló la intervención dispuesta por Cristina Kirchner en el Partido Justicialista local y dejó sin efecto las últimas resoluciones dictadas por sus interventores, Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez, y designó en el cargo a Ricardo Guillermo Villada, un funcionario del peronismo de Salta que se desempeñó como ministro de Gobierno, Derechos Humanos, Trabajo y Justicia. Villada tendrá la misión de normalizar el partido y reportarse cada 15 días ante la Justicia Federal.
La presentación judicial que cuestionaba las decisiones de Cristina Kirchner, presidenta del PJ nacional, fue impulsada por la senadora Carolina Moisés, entre otros dirigente de distintas líneas del peronismo en Jujuy.
La decisión judicial le da lugar a un planteo político que venían realizando dirigentes del peronismo en Jujuy y Salta, con Sáenz a la cabeza, en contra de la conducción nacional a cargo de la expresidenta, con incidencia de La Cámpora.
El fallo destaca que desde mediados de 2023, el Partido Justicialista Distrito Jujuy se encontraba bajo intervención del órgano nacional, que conduce Cristina Kirchner, pero la promesa de elecciones para renovar autoridades se dilató en una sucesión de postergaciones, suspensiones y sanciones disciplinarias que, lejos de ordenar la vida partidaria, profundizaron el conflicto interno.
A su vez detalla cómo, a lo largo de casi tres años, la dirigencia justicialista jujeña alternó entre amnistías generales -como la dictada para permitir el regreso de afiliados sancionados- y procesos disciplinarios que derivaron en la suspensión preventiva de más de 300 afiliados, muchos de ellos precandidatos en el proceso electoral interno. El juez Esteban Eduardo Hansen remarcó que tales sanciones carecieron de toda garantía procedimental y fueron implementadas "al margen de toda garantía mínima", dejando a los afectados sin posibilidad de defensa y sin que existieran descargos ni pruebas a favor.
La decisión de los interventores de "dar de baja inmediata y total el proceso electoral en curso" y de convocar a nuevos comicios sin asegurar la restitución de los derechos de los militantes suspendidos evidenció, para el tribunal, la intención de excluir a sectores internos bajo pretexto disciplinario. Esa maniobra, en palabras del fallo, constituyó "una restricción directa y sustancial al ejercicio de los derechos políticos intrapartidarios, alterando las condiciones de competencia y afectando la integridad del proceso democrático interno".
El proceso estuvo atravesado por múltiples recursos, impugnaciones y presentaciones judiciales de distintas líneas internas, patrocinadas por reconocidos dirigentes, entre los que sobresalen Rubén Armando Rivarola y Guillermo Raúl Jenefes.
La resolución describe las múltiples fechas frustradas para elecciones internas, pospuestas desde el 17 de noviembre de 2024 hasta el 15 de febrero de 2026, e incluso una convocatoria fijada para el 24 de abril de 2026 que, según comprobó el juzgado, resultó inviable por ausencia de cualquier organización material. "No se acompañó documentación alguna tendiente a la ejecución del acto eleccionario", advierte la sentencia, que diagnostica una "ausencia absoluta de voluntad real de restablecer la normalidad institucional".
El texto del Juzgado Federal de Jujuy es categórico al describir la dimensión de la interna partidaria: "La suspensión masiva de afiliados -carente de sustento procedimental- y la persistente dilación en la organización del proceso electoral no constituyen hechos aislados, sino manifestaciones concurrentes de un mismo cuadro de anormalidad institucional, caracterizado por la restricción indebida de la participación política interna y la postergación indefinida de los mecanismos democráticos de renovación de autoridades".
El juez Hansen ordenó además un riguroso mecanismo de control sobre la nueva gestión: el interventor Ricardo Guillermo Villada deberá presentar informes quincenales al juzgado, detallando el avance concreto de la normalización y el cronograma electoral que debe derivar en la renovación legítima de autoridades.
Entre los fundamentos, la sentencia advirtió: "La intervención judicial es el único desenlace justo para situaciones en las que los partidos atraviesan una profunda crisis institucional" y puntualizó que el objetivo debe ser la realización de elecciones limpias, transparentes y con pleno respeto a la legalidad y al derecho de los afiliados a participar.
La decisión fue comunicada a la Cámara Nacional Electoral y al Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 1 de la Capital, y se notificó a los impulsores de la medida, cerrando con la disposición de archivar una vez cumplidas las notificaciones.