La comunidad de Tumbaya mientras espera el regreso de la Virgen de Copacabana de Punta Corral, y cuando comienza a oscurecer a las 19.30 se congrega en la histórica iglesia frente a la plaza central, para rezar el novenario y con el, prepararse para recibir la gracia de la venerada.
Mayormente mujeres y algunos devotos que llegan de San Salvador de Jujuy, participan en el rezo y en el silencio del templo que espera también cobijar a la sagrada imagen, que será traída por miles de peregrinos y sikureros en la tarde del Domingo de Ramos.
Pablo Galeán, un reconocido y querido vecino del pueblo se ocupa de la novena acompañado de un grupo mínimo de mujeres que concurre todas las tardes noches a la iglesia. El resto no es constante, pero la mayoría de los presentes se conocen porque son del lugar, y aunque no asistan diariamente al templo, tienen la costumbre de rezar en sus casas.
Estos últimos días comenzó a hacer frío en el pueblo, nada que ver con las jornadas calurosas del fin de semana largo, en el cual casi no se vio turistas llegar o pasar por el pueblo hacia el norte de la Quebrada. Sólo peregrinos y devotos llegaron para ir al reencuentro de la Virgen y agradecerle su protección.
Hasta el próximo domingo en el pueblo no se podrá disfrutar de la tranquilidad y el silencio eterno que lo caracteriza, en todos lados hay gente, a orillas de la ruta se ofrecen comidas, en las escasas calles vendedores de medallitas y dulces, y hacia el norte hay juegos mecánicos para niños.
Los pocos restaurantes y almacenes agradecidos están trabajando bien, y por la gran demanda las familias abren sus casas para ofrecer servicio de baño, venta de café y empanadas, para hacerse unos pesos. Y en el salón parroquial también se puede desayunar, almorzar, merendar y cenar.
En este tiempo, Tumbaya revive por la proximidad de la Virgen que permanecerá en el templo hasta el 2 de mayo.