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23 de Marzo,  Jujuy, Argentina
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"Era una valija de 23 kilos, ahí estaba toda nuestra vida"

La jujeña Mariana Andrés vive en Suiza junto a su esposo. Partió en pandemia por mejores oportunidades.
Lunes, 23 de marzo de 2026 00:00
MARIANA ANDRÉS | LA JUJEÑA EN ZERMATT, UN PUEBLO SUIZO DONDE SE MUDÓ.

Entre montañas nevadas y calles donde se mezclan idiomas, la vida de la jujeña Mariana Andrés cambió por completo desde hace meses cuando eligió vivir en Zermatt, Suiza, junto a su esposo tucumano Fernando Molina. Es la última apuesta que hizo después de un recorrido en España que comenzó en pandemia e incluyó mudanzas, trabajos nuevos y decisiones tomadas con la mirada puesta en el futuro, con la esperanza de volver algún día a la Argentina para invertir y estar cerca de la familia.

La experiencia, tiene sacrificios pero también aprendizajes ya que la historia empezó en 2021, cuando ambos vivían en Córdoba y como muchos jóvenes, se preguntaban cómo proyectar una vida más estable. "Nos empezamos a plantear el futuro, básicamente tener una casa, cambiar el auto, cosas que en ese momento eran muy inciertas. En plena pandemia todo era inestable y decidimos buscar mejores oportunidades", recordó la jujeña.

La decisión fue rápida, y armaron las valijas con lo justo. "Era una valija de 23 kilos cada uno, ahí estaba toda nuestra vida", relató en una comunicación en vivo en el streaming del Tribuno de Jujuy, El Matutino.

ESPAÑA | CON SU ESPOSO FERNANDO MOLINA FRENTE LA CAPILLA DEL PILAR, ZARAGOZA .

El primer destino fue España, donde llegaron sin conocidos, pero con ciudadanía europea heredada de sus abuelos, lo que facilitó los trámites y Barcelona fue el punto de partida de una etapa que aunque fue difícil, les permitió acomodarse. Los primeros trabajos fueron en gastronomía, como camareros y en cocina, con largas jornadas y más de un empleo al mismo tiempo.

"Trabajábamos en dos lugares para poder ahorrar. Fue duro, pero también nos dio la posibilidad de crecer", dijo. Con el tiempo lograron insertarse en otros rubros y mejorar su situación. "Yo llegué a trabajar en multinacionales y mi esposo pudo desarrollarse en su profesión. La ambición de uno mismo te lleva a cumplir objetivos", comentó.

Después de vivir en Barcelona, Zaragoza y Valencia, volvieron a replantearse el rumbo debido a que el costo de vida en España hacía difícil ahorrar y apareció una nueva oportunidad en Suiza, a través de amigos que ya estaban postulándose en trabajos en ese destino. Así llegaron hace cuatros meses a Zermatt, un pequeño pueblo turístico al pie del Matterhorn, una de los picos más famosos de Europa. "Es un lugar armado para el turismo, viene gente de todo el mundo a esquiar o escalar. Acá la posibilidad de ahorro es mucho mayor, por eso decidimos probar", explicó.

CIUDAD DE LAS CIENCIAS, VALENCIA

La adaptación no fue sencilla debido al cambio cultural, y es que tuvieron que acostumbrarse al idioma, inglés y alemán, y al clima. "Llegamos a tener menos 22 grados. Para nosotros era todo nuevo, salir con varias capas de ropa, acostumbrarse a la nieve, a otro ritmo de vida", comentó entre risas mientras su esposo le cebaba mates. Sin embargo, destacó la amabilidad de la gente. "Pensaba que iban a ser más fríos, pero nos sorprendieron. Si no entendés una palabra te hablan en inglés, en italiano o como puedan para ayudarte", dijo.

Hoy ambos trabajan en hostelería, un rubro muy común en esa región turística. Fernando se desempeña como chef y Mariana trabaja como camarera, además de hacer tareas de limpieza cuando se necesita. Se mudaron con un objetivo claro, ahorrar. "Queremos invertir, ser nuestros propios jefes. La idea es volver a Argentina en unos años y poner algo allá, cerca de la familia", afirmó.

Reconoció que la distancia es lo más difícil ya que pasaron seis años alejados, y si bien las videollamadas ayudan, no reemplazan la presencia. "Cada vez que prendés la cámara ves a tus padres más grandes, a tus sobrinos creciendo, y te das cuenta de todo lo que te estás perdiendo. Eso pesa", dijo. También extraña las cosas simples. "La comida de la mamá, los asados, el queso cremoso. Acá conseguimos yerba, dulce de leche o galletitas, pero no es lo mismo", comentó.

EN LA PUERTA DE ALCALÁ, MADRID

En un pueblo de apenas seis mil habitantes, donde en invierno llegan trabajadores de todo el mundo, la pareja sigue construyendo su historia paso a paso, esta vez solos, porque las amistades que hicieron quedaron en España.

Explicó que en España al empadronarse es decir, registrar el domicilio ante el Estado, se puede acceder al sistema de salud pública, mientras que en Suiza el esquema es diferente y ya que para trabajar resulta clave contar con ciudadanía europea, lo que permite firmar un contrato laboral y a partir de allí, acceder a un seguro de salud obligatorio y pago. Conseguir alquiler es uno de los grandes desafíos porque en muchos casos el alquiler está ligado al empleo y piden garantías, recibos de sueldo o antigüedad laboral.

Entre turnos de trabajo, nieve y planes a futuro, Mariana no pierde de vista el lugar al que quiere volver. "Nos fuimos para crecer, para ahorrar y para poder volver mejor. La idea siempre es regresar", dijo mientras mostraba por la ventana un paisaje completamente blanco con seis grados bajo cero y sonriente, con optimismo porque el camino todavía continúa.

EN BARCELONA

 

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