ABIGAIL TERAN
Empresarios del transporte de media distancia, de la denominada zona fomento, en Jujuy encendieron las alarmas por la crítica situación que atraviesa el sector. Aseguran que la combinación de caída de pasajeros, aumento sostenido de costos, falta de subsidios y escasos controles al transporte ilegal los ubica en un escenario de crisis que podría derivar en la reducción de servicios.
Se trata de pequeñas empresas que operan en la Puna, la Quebrada y el Ramal, muchas veces por caminos de tierra y en zonas de difícil acceso. "Somos unas 14 o 15 empresas que trabajamos fuera del asfalto, en zonas muy inhóspitas, y nunca recibimos subsidios ni nacionales, ni provinciales, ni municipales", explicó José Flores, de la empresa Barrancas.
El empresario remarcó que el contexto actual agrava un problema estructural: "Los caminos están en mal estado, el clima es adverso y los costos se dispararon. Sacar un coche a la ruta hoy implica muchos riesgos. Un repuesto o una cubierta están por las nubes".
A esto se suma el retraso en los pagos de abonos estatales, como los destinados a docentes y estudiantes. "Tenemos atrasos de tres o cuatro meses. La inflación nos está comiendo y estamos trabajando prácticamente a pérdida", advirtió.
Uno de los puntos en común entre los empresarios es la fuerte caída en la demanda. Según Flores, unidades que antes salían con una ocupación del 90% hoy apenas alcanzan el 15%.
En la misma línea, Sebastián Calisaya, de la empresa Vientos del Norte, sostuvo que "hay muy poca gente viajando" y que incluso decidió mantener tarifas más bajas que las vigentes para sostener la demanda. "Si aumentamos, la gente directamente no viaja", señaló.
Por su parte, Gabriel Cabana, de la empresa Panamericano, agregó: "Tenemos una tarifa vigente desde hace dos meses que no se puede aplicar porque si subimos los precios, perdemos más pasajeros. Estamos trabajando con tarifas desactualizadas".
Competencia desleal
Otro de los factores que más preocupa al sector es el crecimiento del transporte irregular. Los empresarios coinciden en que la falta de controles genera una competencia desleal que profundiza la crisis.
"Hay autos, camionetas o tráfics que trabajan sin ningún tipo de control y se llevan los pasajeros", denunció Flores. En tanto, Calisaya remarcó que estos vehículos incluso operan en las mismas paradas que el transporte habilitado.
Cabana, por su parte, vinculó esta situación con la desregulación del sistema. "Se habilitaron distintos tipos de transporte que pueden hacer los mismos recorridos que nosotros, pero sin las mismas obligaciones. Eso perjudica directamente a las empresas tradicionales".
Además, mencionó que servicios de turismo y unidades provenientes de otras provincias ahora cubren trayectos dentro de Jujuy, reduciendo aún más el flujo de pasajeros. "En los últimos años la caída puede ser del 30% o 40%", estimó.
Reducción de frecuencias
Frente a este panorama, algunas empresas ya comenzaron a reducir frecuencias y otras analizan hacerlo en el corto plazo.
"De no haber mejoras tendremos que evaluar reducir horarios porque hay servicios que salen con dos o tres pasajeros. Pero también somos conscientes que no queremos multas", indicó Calisaya. En tanto, Flores reconoció que la medida es una posibilidad concreta, aunque advirtió el impacto que puede tener: "No queremos perjudicar a las comunidades, pero la situación nos está llevando a eso".
Pedido de diálogo
Lejos de plantear medidas de fuerza, los empresarios indicaron que buscan abrir una instancia de diálogo con la Secretaría de Transporte provincial con el objetivo de encontrar soluciones que permitan sostener el servicio.
Entre los principales reclamos figuran el control del transporte ilegal, el pago en tiempo y forma de los abonos docentes y estudiantiles, y mejoras en la infraestructura vial en alusión a las rutas en mal estado.
"Primero queremos que nos escuchen. Si hay un buen acuerdo, podemos seguir brindando el servicio", expresó Flores.
En esta línea, Cabana subrayó que el eje central es el control: "Si hay reglas claras e igualitarias para todos, el sistema puede funcionar. Pero sin control, cada uno hace lo que quiere y así no se puede sostener el transporte".
De esta manera, el sector continúa operando en condiciones complejas, intentando sostener un servicio esencial para comunidades alejadas que dependen casi exclusivamente de estas líneas para su conectividad.