La Cooperativa de Tabacaleros de Jujuy (CTJ) cumple cincuenta y siete años, consolidándose como uno de los pilares productivos más importantes de la provincia y una referencia internacional en la producción, procesamiento y comercialización de tabaco Flue Cured Virginia (FCV).
Desde sus inicios, ha desarrollado un rol estratégico en la compra, acopio, procesamiento y exportación de tabaco, elevando de manera sostenida la calidad del tabaco jujeño hasta alcanzar estándares de excelencia reconocidos a nivel mundial. Este crecimiento es el reflejo del trabajo colectivo de generaciones de productores tabacaleros y del acompañamiento permanente de una institución que nació para defender sus intereses y potenciar su desarrollo.
En este marco, el presidente de la entidad, Hugo Mancini, sostuvo que "estos 57 años representan el esfuerzo, la perseverancia y el compromiso de miles de productores que confiaron en el cooperativismo como herramienta para crecer, defender su trabajo y proyectarse al mundo. La cooperativa es una construcción colectiva que sigue mirando al futuro sin perder sus raíces".
Agregó que el espíritu visionario de los productores que impulsaron la creación de la cooperativa en los años sesenta permitió transformar una actividad incipiente en una cadena productiva sólida, integrada y competitiva, que hoy genera empleo, valor agregado y divisas para la provincia y el país.
Una entrega de prensa puso de relieve que la producción tabacalera en Jujuy comenzó en la década de 1940 con volúmenes muy reducidos. Los productores enfrentaban un mercado concentrado en manos extranjeras, con condiciones de comercialización desfavorables y un alto grado de incertidumbre. Esto impulsó la necesidad de organizarse y dio origen, en 1967, a la Cámara del Tabaco de Jujuy, antecedente clave para la posterior creación de la cooperativa.
Tras un proceso de análisis y debate, se definió la ciudad de Perico como sede de los galpones técnicos, por su ubicación estratégica y su infraestructura de servicios. Tras los estudios de factibilidad correspondientes y con la instalación prevista en terrenos de la Finca El Pongo, quedó formalmente constituida la Cooperativa de Tabacaleros de Jujuy Ltda.
La CTJ inició sus actividades en la cosecha 1969/1970, con un acopio inicial cercano al 10% de la producción provincial. El primer acopio se realizó el 23 de diciembre de 1969, alcanzando 1.461.765 kilos de tabaco Virginia, a los que se sumaron 174.998 kilos de tabaco Burley, marcando el inicio de una etapa de crecimiento sostenido.
A lo largo de las décadas, realizó importantes inversiones en infraestructura, equipamiento y tecnología. Desde una pequeña planta inicial hasta la incorporación de líneas de proceso de mayor capacidad, sistemas de picking, cámaras de vacío y procesos automatizados, cada etapa estuvo orientada a mejorar la calidad, la eficiencia y la competitividad del producto.
Durante los años '80 y '81 se incorporó una segunda planta de procesamiento, y en la década del '90 se unificaron ambas plantas, incrementando la capacidad productiva. En 2007 se reinauguró la Planta de Proceso con un alto grado de tecnología, lo que permitió incrementar la producción en un 40 %, optimizando el uso de energía eléctrica, mano de obra y gas.
Desde 2014 se implementaron mejoras tecnológicas en la alimentación del tabaco, fortaleciendo la uniformidad de los blends y la calidad final del producto. Al respecto, Mancini subrayó que "la inversión constante en tecnología y procesos no es un fin en sí mismo, sino una decisión estratégica para cuidar el trabajo del productor, garantizar calidad y sostener la competitividad de nuestros tabacos en los mercados más exigentes del mundo".
Cuenta actualmente con 87.922 m² cubiertos, en un predio de 22 hectáreas, y es uno de los principales exportadores de tabaco Virginia de la Argentina desde 1975. Compra aproximadamente el 43% de la producción anual de la provincia y exporta cerca del 70 % del tabaco acopiado.
Los tabacos jujeños se destacan por su color entre limón y naranja, su aroma característico y sus niveles de nicotina y azúcar acordes a los requerimientos del mercado internacional. Además, brinda a sus asociados una atención integral a través de su Gerencia de Agronomía, que abarca asistencia técnica, extensión, acopio e investigación y desarrollo.
Rol social
El vocal primero Agustín Carreras, subrayó que la CTJ “no solo es una empresa, es parte del entramado social y económico de Jujuy. Nuestro compromiso es producir de manera responsable, cuidar el ambiente y seguir generando oportunidades para las comunidades vinculadas al sector tabacalero”, agregó. “Estamos orgullosos que, a 57 años de su creación, la Cooperativa de Tabacaleros de Jujuy siga reafirmando su compromiso con el desarrollo sostenible, el fortalecimiento del cooperativismo y la proyección internacional del tabaco jujeño, honrando su historia y trabajando con una mirada puesta en el futuro”.