El 10 de enero de 2016, justo hace ahora diez años, falleció David Bowie víctima de un cáncer de hígado. La noticia dejó al mundo de la música en shock. Solo dos días antes, el 8 de enero, coincidiendo con su 69 cumpleaños, el músico británico había lanzado Blackstar, su 25º y último álbum de estudio. Este trabajo fue considerado su testamento artístico y en él Bowie transita y reflexiona sobre su propia muerte, especialmente en Lazarus, el sencillo con el que adelantó este disco tan especial.
Pero los casi 50 años de carrera musical, cinematográfica y de diseño del conocido como Duque Blanco dejaron una impronta imborrable que aún hoy inspira e influye en los artistas actuales. Musicalmente, se reinventó y mezcló estilos, del glam rock a la electrónica pasando por el new wave, el pop o el jazz.
Visualmente, fue igual de rompedor y transgredió normas morales y sociales. Jugó con su identidad sexual y también fue pionero en dar vida a sus alter egos, como Ziggy Stardust, el rockero andrógino, el Duque Blanco, elegante y frío, o Aladdin Sane, la versión más oscura de Ziggy, todos ellos protagonistas de los universos vitales que Bowie fue capaz de inventar y habitar.
Su libertad a la hora de crear, una personalidad seductora y su aura de genialidad lo convirtieron en un icono cultural que inspiró a músicos coetáneos y que sigue inspirando a artistas actuales.