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14 de Abril,  Jujuy, Argentina
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A 211 años de la Batalla de Puesto del Marqués

Un 14 de abril de 1815, las fuerzas patriotas al mando de José Rondeau sorprendieron a un destacamento realista en la actual Puna jujeña.

Martes, 14 de abril de 2026 08:01

La Batalla de Puesto Grande del Marqués fue un triunfo del Ejército del Norte al mando de José Rondeau el 14 de abril de 1815, cuando sorprendieron a las fuerzas realistas que contaban con 300 efectivos en las inmediaciones del Puesto Grande del Marqués.
Los primero días de abril de 1815, la vanguardia del Ejército Auxiliar tomo conocimiento que el coronel español Antonio Vigil con 300 hombres de caballería de línea, se había establecido en la hacienda del Marques de Campero (Puesto del Marques).
Vigil pertenecía a la vanguardia del ejército español acantonado en Yavi. Había sido enviado en carácter de observador por su comandante, el brigadier Pedro Antonio de Olañeta.
El puesto se componía de una casa principal y una corta ranchería en medio de un terreno abierto árido y frío. Pronto los realistas recibieron un refuerzo de 300 hombres procedentes de Cangrejos. Se mantuvieron entonces en el mayor descuido. Seguramente confiaban en la tregua de hecho que el general de su ejército Joaquín de la Pezuela había establecido por su lado.
Mientras tanto, el general del Ejército Auxiliar José Rondeau había decidido el ataque.
Desde la hacienda de Tejada, dispuso que se adelantara la división de vanguardia al mando del general Francisco Fernández de la Cruz. Los restantes del ejército seguirían a corta distancia. Como debía obrarse con rapidez, se integró dicha división casi toda de caballería. Con Dragones y Granaderos de línea. Además, incluía mil gauchos salteños, a las órdenes del coronel Martín Miguel de Güemes. También participaba un Batallón de Cazadores de Infantería a las órdenes de Rudencio Alvarado.
Al atardecer, esa división se desprendió del ejército y adelantó la marcha. Caminaron toda la noche, rumbo al Puesto. Cuando amaneció, divisaron al enemigo entregado al sueño, lo que determinaría la hora del ataque.
El comandante de los gauchos Luis Burela, con el permiso de Güemes y el General de la Cruz, cargó sobre el campamento real. El desorden, la sorpresa del enemigo y la matanza que se causó en él todo fue una sorpresa.
Güemes dirigía como jefe el terrible asalto. Al mismo tiempo, la caballería de línea detuvo el paso, para alzar en las grupas a la infantería que se encontraba ante un arroyo cenagoso. Toda formación concluyó allí. Se sucedió luego el más completo desorden.
Por este incidente, Güemes quedo solo con sus gauchos. Sin aguardar órdenes del General de La Cruz, se lanzó impetuosamente al ataque de los enemigos. Burela por retaguardia, rompió repentinamente el fuego más vivo. Fue tanta la sorpresa de los adversarios, que apenas atinaron a huir. Poco después, llegaron al campo de la acción “los de línea” a fin de concluir la obra.
En el combate murieron cuatro oficiales y 105 soldados realistas. Quedaron heridos o prisioneros cinco oficiales y 117 soldados. Además, según el parte de la guerra correspondiente, los españoles perdieron todas sus armas y municiones, guiones, equipajes y bestias. El comandante Vigil logró huir con el capitán Valle y 12 hombres.
De parte de los patriotas no hubo más desgracias que dos gauchos heridos.
Este hecho registrado el 14 de abril de 1815, constituía la única ventaja de importancia que alcanzó al Ejército Auxiliar durante su campaña.

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