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24 de Marzo,  Jujuy, Argentina
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El 24 de marzo: la efeméride incómoda

La historiadora reflexiona sobre cómo se enseñó y se recuerdan algunos acontecimientos en nuestro país.

Martes, 24 de marzo de 2026 19:23
JUICIO A LA JUNTA | LOS FISCALES LUIS MORENO OCAMPO Y JULIO CÉSAR STRASSERA.

A finales del siglo XIX, se consolidó una narrativa histórica que fue fundamental para modelar la ciudadanía argentina a través de la escolarización primaria, los actos y las efemérides. Generaciones de argentinos e inmigrantes aprendimos a celebrar como propia la Revolución de Mayo de 1810, aun sabiendo que Cornelio Saavedra era potosino o que las disputas internas pronto derivarían en cruentas guerras civiles. Festejamos la Independencia de 1816, a pesar de que a Tucumán no asistieron los representantes del la Liga de los Pueblos Libres (Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y la Banda Oriental) por sus conflictos con el Directorio porteño. Incluso el Éxodo Jujeño de 1812 se volvió un hito nacional, pese a que no toda la población abandonó sus hogares voluntariamente, ni siquiera ante las amenazas de Belgrano. También homenajeamos a Güemes, dejando al margen sus tensiones con Arias. En síntesis: para construir un pasado común durante el siglo XIX, la estrategia fue el silencio o la omisión; se eligió dejar las diferencias de lado para fundar una nación.

Sin embargo, lo que suele no mencionarse en ese relato son las tragedias. No se conmemoran las matanzas de indígenas en la Patagonia durante las expediciones militares del Estado argentino entre 1870 y 1880, ni la Batalla de Quera, aquí en Jujuy siendo que aquel 4 de enero de 1875 marcó uno de los puntos más críticos del conflicto entre los arrendatarios indígenas y los propietarios de las tierras; allí, la intervención del Ejército Nacional fue decisiva para someter a los ciudadanos que se revelaron en la puna en medio de las disputas de poder entre el clan Sánchez de Bustamante y los caudillos Aparicio y Álvarez Prado.

Por el contrario, las efemérides que evocamos del siglo XX sí señalan el inicio de dos grandes tragedias nacionales: el 2 de abril y el 24 de marzo. Mientras que las fechas decimonónicas celebran nacimientos o victorias, estas son biografías del dolor.

La primera nos traslada a la Guerra de Malvinas de 1982: 74 jornadas de frío y lluvia en húmedas trincheras. Gracias a una persistente militancia y presencia en el espacio público, los veteranos conquistaron un tardío lugar de honor. Ya no se los menciona como "los chicos de la guerra" o las víctimas de la ineptitud de un militar borracho, sino como soldados y conscriptos que pusieron el cuerpo en el único conflicto bélico del siglo XX en nombre del Estado. Con las décadas, logramos el consenso de reconocer como héroes a quienes combatieron y como héroes caídos a quienes custodian las islas.

La segunda fecha, el 24 de marzo, marca el inicio del golpe de Estado ejecutado por las Fuerzas Armadas contra la presidenta Isabel Martínez de Perón. Ese quiebre institucional devendría en una dictadura signada por el terrorismo de Estado. A cinco décadas de aquel día, la sociedad argentina aún busca consolidar un acuerdo que integre las diversas memorias en una historia común. Es imperativo evocar el 24 de marzo como una herida colectiva, asumiendo que el Estado argentino perpetró un plan sistemático de desaparición y muerte contra sus propios ciudadanos.

Esta historia continúa escribiéndose en presente porque es un pasado que no termina de pasar: mientras exista un hijo o hija cuya identidad siga suprimida, el delito permanece en vigencia. Conjuntamente, negar el derecho humano elemental de dar sepultura a un cuerpo es una deuda que todavía nos atraviesa como sociedad.

El 24 de marzo no es propiedad de un partido ni de un gobierno; es un hito de nuestra historia nacional. Hace más de cuatro décadas sellamos un pacto que trasciende cualquier grieta: que nunca más vuelva a suceder. Ese compromiso debe sostenerse y exige comprender que esta fecha es de todos, simplemente porque nos pasó a todos. (Leticia Bereciartúa, licenciada en Historia).

 

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