Otra vez la "mala suerte" de los penales amargó a Atlético Talleres. Ayer perdió con Tucumán Central 4 a 2 luego de imponerse en el tiempo reglamentario 3 a 1, igualando la serie 3 a 3, y se despidió del sueño del ascenso en un colmado "Plinio Zabala".
De entrada y con la obligación de dar el primer paso el "expreso" salió a jugar arriba, manejando la pelota y los espacios con Ruiz en tres cuartos y el acompañamiento de Magno y Rivero por el medio sumada a las trepadas de los laterales.
Así, el local comenzó a llevar contra su campo a Tucumán Central que se vio por momentos desbordado, pero atento a salir de contragolpe.
Y de a poco lo fue llevando, hasta que a los 18 minutos Magno puso un centro perfecto para el ingreso de Rivero que definió la salida del arquero visitante.
El 1 a 0 dio algo de tranquilidad, pero Talleres fue por más, sin embargo el elenco tucumano se adelantó porque encontró espacios, sobre todo por el sector izquierdo con los desbordes de Smith.
Tucumán Central tuvo una llegada, un centro desde la izquierda que encontró la cabeza de Medina que no alcanzó a darle dirección.
Después todo se tornó luchado, sin claridad, por momentos Talleres jugó apurado.
En el complemento le faltó juego a Talleres, para colmo de una pelota parada Tucumán Central encontró la igualdad, cuando Barrera capturó un rebote corto el inflo las mallas.
Encima Arroyo le aplicó un golpe a Kripoviesa y se fue expulsado cuando el reloj marcaba 13 minutos. La visita pudo haberlo liquidado, pero el travesaño le negó el festejo a Abregú que había rematado desde fuera del área.
El equipo de Nazareno Godoy hizo pie en la cancha y con Coria como estandarte comenzó a desbordar. Pero le faltaba el toque final. Empujado por su gente, Talleres encontró el segundo grito, otra vez con Rivero y tras cartón, fue por más, otra vez con más ganas que fútbol, llego el tercero con Coria.
En los penales, la visita fue más certero marcando cuatro de las cinco ejecuciones.
Estadio lleno
El “Plinio Zabala” lució como en sus mejores tiempos. Un estadio repleto de color “azul”, que vivió a pleno la final del Regional con las pul‑ saciones a mil por el resultado que fue presentando el partido.
Desde muy temprano el público comenzó a hacer filas para comprar su entrada y después para poder ingresar colmando las gradas del escenario de calle Villafañe con la esperanza de volver a ver a su equipo en una final.
Y la gente se hizo sentir, porque cuando el equipo más lo necesitaban alentaron hasta quedar disfónico, dándole ese empuje extra a los jugadores que sin dudas dejaron todo en la cancha.