¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

16°
21 de Mayo,  Jujuy, Argentina
PUBLICIDAD

Sergio Massa, la última ficha que le queda al Gobierno

Domingo, 31 de julio de 2022 01:01

La inclusión de Sergio Massa como superministro de Economía representa más un acto de supervivencia política que de una gran convicción estratégica, ya que el presidente de la Cámara de Diputados iba a asumir tras la salida de Martín Guzmán y se quedó con las manos vacías por el veto de Alberto Fernández. ¿Qué cambió desde el 2 de julio a hoy? Básicamente una aceleración de la crisis económica y una creciente descomposición del poder político del Frente de Todos, lo que puso en riesgo seriamente la continuidad del oficialismo en 2023 e, incluso, profundizó los rumores sobre una eventual renuncia anticipada del jefe de Estado.

Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

La inclusión de Sergio Massa como superministro de Economía representa más un acto de supervivencia política que de una gran convicción estratégica, ya que el presidente de la Cámara de Diputados iba a asumir tras la salida de Martín Guzmán y se quedó con las manos vacías por el veto de Alberto Fernández. ¿Qué cambió desde el 2 de julio a hoy? Básicamente una aceleración de la crisis económica y una creciente descomposición del poder político del Frente de Todos, lo que puso en riesgo seriamente la continuidad del oficialismo en 2023 e, incluso, profundizó los rumores sobre una eventual renuncia anticipada del jefe de Estado.

La jugada anunciada el jueves probablemente sea la última ficha que le queda al Gobierno para remontar las expectativas negativas de la sociedad, que influyen directamente en el tipo de cambio, la inflación, el consumo y el clima de inversiones. Está claro que la coalición gobernante no podría soportar otras tres semanas como las que se vivieron este mes, en donde se esfumaron todos los precios de referencia, se pulverizó el valor de la moneda, aumentó el desabastecimiento en las góndolas y creció la especulación por una eventual devaluación del dólar oficial.

La figura de Massa calmó momentáneamente a los mercados no sólo por su estrecho vínculo con un sector del empresariado, sino fundamentalmente porque el sector financiero percibe que a partir de ahora habrá alguien con espalda política para tomar decisiones.

Cristina, los gobernadores peronistas y los intendentes del conurbano presionaron fuerte al Presidente para que realice profundas modificaciones en el Gobierno y que se termine la pasividad absoluta que reinaba ante el avance de la crisis. Alberto, debilitado por la falta de resultados económicos y la escasez de apoyo interno, debió aceptar ahora lo que no quiso un mes atrás: que Massa acapare todas las miradas y se lleve el rédito político de una posible mejora de los índices económicos. El nombramiento de Massa, que tendrá diálogo directo con Cristina, es en los hechos la destrucción del sueño reeleccionista de Alberto, quien a partir de ahora acentuará aún más un rol formal que decisorio en la estructura de poder del país.

"Alberto logró sostener a Vilma Ibarra, a Santiago Cafiero, a Claudio Moroni y a Miguel Pesce, a quienes la vicepresidenta quería afuera de sus cargos para eliminar del todo el círculo de confianza del Presidente. Que nadie crea que Massa tomará medidas de fondo sin el consentimiento de Alberto, porque eso no sucederá", aseguró un colaborador directo del mandatario con despacho en la Casa Rosada.

La gran pregunta que surge en el ambiente político es qué margen de acción tendrá Alberto para oponerse a las políticas de Massa sin generar un nuevo conflicto interno en el oficialismo. Hoy por hoy, el poder del extitular de la Cámara de Diputados parece estar bastante por encima del de Fernández, pero no así del de Cristina Kirchner, quien aún no se expresó sobre la llegada del tigrense ni tampoco difundió una sola foto de alguna de las reuniones que mantuvo con él.

El silencio de la vicepresidenta, quien estuvo de acuerdo con el ingreso de Massa tras la renuncia de Guzmán, abre varios interrogantes en el horizonte. ¿Por qué otorgarle superpoderes a un rival directo para la presidencia? ¿Cuánto tiempo tardarán sus laderos en diferenciarse del Gobierno cuando el ajuste en las cuentas públicas comience a incidir en el humor social? ¿Aceptará Cristina que se recorte la obra pública para cumplir con el programa del Fondo Monetario? ¿Cómo hará la vicepresidenta para mantener su discurso heterodoxo en momentos en los que se vienen medidas ortodoxas?

En el Instituto Patria están convencidos de que si no hay un cambio de rumbo hacia una mayor presencial estatal en la economía, la crisis podrá moderarse un poco al principio, pero luego terminará explotando. De ocurrir ese escenario, consideran que el flamante ministro de Economía terminará pagando los costos de la debacle y que Cristina será la única de los tres líderes de la coalición que aún mantendrá poder político. Cerca de la expresidenta se encargaron de aclarar que facilitaron la llegada de Massa también como un gesto destinado a desmentir que ella trabaja para ponerle trabas al Gobierno.

Si bien la imagen negativa de Massa supera el 68 por ciento, en los mercados consideran que se trata de un político ligado a la derecha peronista y que podría arrojar más previsibilidad en materia de reducción del gasto público y de una menor emisión monetaria.

"Los economistas que rodean a Sergio son personas con pensamiento muy racional que, en general, no apoyan las políticas extremas que propulsa el kirchnerismo, lo que nos hace pensar que puede empezar un período de ajuste que sus antecesores se negaron a realizar", señaló ayer a El Tribuno de Jujuy uno de los empresarios más influyentes del país que pidió reserva de su identidad.

El presidente de la Cámara de Diputados asume con el apoyo de los principales hombres de negocios del país, de los sindicalistas, de la embajada norteamericana y, lo más importante, de Alberto y Cristina. A diferencia de Martín Guzmán y Silvina Batakis, el tigrense logró plenos poderes para ser él quien negocie la deuda con los acreedores externos, quien discuta con el campo sobre las retenciones y quien convenza a los inversores a poner dólares en el país que ayuden a levantar las reservas del Banco Central.

La disgregación de la política económica en varios ministerios le viene trayendo muy malos resultados al país desde hace varias décadas, por lo que volver a un ministerio de Economía fuerte era una necesidad imperiosa del Estado.

La oposición

En Juntos por el Cambio admiten que el Gobierno hará un giro a la derecha en sus políticas y que eso podría afectar parcialmente su base electoral. Si Massa logra encauzar la relación con el campo o seducir al círculo rojo más que Horacio Rodríguez Larreta o Mauricio Macri, podría darse un conflicto ideológico en las filas de la oposición. El exintendente de Tigre mantiene vínculos estrechos con el gobernador Gerardo Morales, con el mandatario salteño Gustavo Sáenz, con el chubutense Mariano Arcioni, con el sanjuanino Sergio Uñac. Además, tiene buena relación con María Eugenia Vidal.

"Si nos convocan al diálogo, lo haremos en el Congreso. No vamos a rechazar ninguna ley que ayude a descomprimir la presión tributaria o a dar certidumbre a los mercados, pero no por eso vamos a terminar aprobando medidas populistas", señaló ayer a El Tribuno de Jujuy uno de los dirigentes de Juntos por el Cambio que integra la mesa de conducción.