La estructura financiera que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) utilizó para canalizar los contratos internacionales de la Selección nacional desde Estados Unidos es más grande de lo que se conocía. A los cuatro bancos ya identificados en investigaciones previas —Bank of America, Citibank, JP Morgan y Synovus— se suma ahora una quinta entidad: PNC Bank, con sede en Pittsburgh.
Según documentación, Tourprodenter, la sociedad de Javier Faroni y Erica Gillette que por decisión de Claudio "Chiqui" Tapia concentró el cobro de los acuerdos comerciales de la Selección, también operó en esa entidad financiera. Los registros bancarios, obtenidos a través de órdenes judiciales en Estados Unidos, revelan que en menos de un año por esa cuenta circularon USD 13.554.200,64.
El patrón de manejo de fondos repite el esquema ya detectado en las otras cuatro entidades: ingresos millonarios desde empresas del exterior vinculadas a patrocinios —principalmente de China, Malta y Emiratos Árabes—, movimientos internos entre cuentas de la misma estructura que dificultan la trazabilidad, y una fragmentación inmediata del dinero hacia múltiples destinatarios en un plazo de 24 a 72 horas.
El dato más sensible de este nuevo hallazgo es que USD 3.171.800 fueron girados a cinco sociedades —Soagu, Marmasch, Delker, Velpasalt y Mafer— que, tras quedar expuestas en investigaciones periodísticas, fueron disueltas o dejaron de registrar actividad formal. Hasta ahora se había confirmado que entre todas esas empresas habían recibido en total 50 millones de dólares desde las otras cuentas bancarias.
El modus operandi: una red de cuentas interconectadas
La cuenta en PNC Bank se fondeaba a través de transferencias de empresas asociadas a contratos internacionales —entre ellas STAR RIGHTS LIMITED, COTTI COFFEE INTERNATIONAL LIMITED, SOCIOS TECHNOLOGIES AG, WISE US y otras firmas del exterior— y también mediante movimientos internos desde otras cuentas de la propia Tourprodenter. Este detalle resulta central en la pesquisa: los documentos exhiben transferencias entre cuentas de la misma estructura sin que los registros permitan identificar con precisión el origen primario de los fondos.
"Parte del dinero que ingresaba al PNC Bank provenía de cuentas previas cuya trazabilidad no puede reconstruirse con los extractos disponibles", señala la documentación aportada en las actuaciones judiciales. El esquema indica la existencia de una red de cuentas interconectadas utilizadas para redistribuir recursos vinculados a contratos internacionales.
Los registros demuestran que el dinero no permanecía en la cuenta. Las transferencias salientes repetían un patrón de fragmentación inmediata, múltiples destinatarios y saldos transitorios. El total de egresos prácticamente coincide con el total de ingresos, confirmando que la cuenta funcionó como canal de paso y no como instrumento de acumulación.
Quiénes están detrás de las sociedades fantasma
Detrás de los nombres en los extractos bancarios del PNC Bank no figuran conglomerados empresariales ni firmas consolidadas del negocio internacional. Las sociedades que recibieron más de USD 3.000.000 comparten estructuras opacas, escasa actividad visible y titulares sin antecedentes económicos acordes a los montos transferidos.
Según una reconstrucción periodística:
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Soagu Services LLC aparece vinculada a Javier Alejandro Ojeda Jara, residente en Bariloche. Trabajaba en relación de dependencia en una farmacia, tenía deudas en el sistema financiero argentino y fue preadjudicatario de vivienda social. Recibió USD 1.205.500 en siete giros.
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Marmasch LLC estaba registrada a nombre de Mariela Marisa Schmalz, también de Bariloche, empleada en un local de decoración y con antecedentes judiciales por deudas. Percibió USD 764.800 en cuatro transferencias.
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Velpasalt se vinculó a Roberto Salice, con antecedentes de quiebra y actuaciones judiciales. Recibió USD 273.000.
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Mafer Trading fue asociada a Matías E. Fernández, con antecedentes laborales alejados de cualquier firma receptora de sumas importantes. Recibió USD 252.500.
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Delker formaba parte de sociedades "gemelas" creadas simultáneamente. El director era Sandro Máximo Salas Sevilla, asentado en una "oficina virtual" en Doral, Florida, sin operaciones reales identificadas. Recibió USD 675.000.
Los registros societarios exhiben patrones comunes: domicilios repetidos en edificios donde funcionan decenas de compañías, agentes registrales compartidos y constituciones recientes respecto al momento en que comenzaron a recibir transferencias. Después de diciembre pasado, a partir de las primeras investigaciones sobre el circuito financiero de Tourprodenter, varias de esas empresas fueron disueltas o dejaron de registrar actividad formal.
La dispersión bancaria como estrategia
La aparición del PNC Bank como quinta entidad involucrada refuerza una característica central del esquema: la dispersión bancaria. El dinero relacionado a los contratos internacionales de la Selección argentina circuló por al menos cinco entidades financieras en Estados Unidos. Ese nivel de fragmentación dificulta la reconstrucción integral del circuito y evidencia una arquitectura orientada a que el flujo completo no pueda observarse desde un solo punto.
Buena parte de los fondos se transfería entre cuentas de la propia estructura antes de salir hacia terceros. Esos movimientos internos impiden reconstruir con precisión el punto inicial de varios fondos y añaden una capa de opacidad a la operatoria.
La suma de estos elementos —quinto banco, red de cuentas interconectadas, fragmentación y transferencias a sociedades luego disueltas— expone un mecanismo que, en menos de un año, movió más de USD 13.500.000 y derivó más de USD 3.000.000 hacia compañías cuya estructura y continuidad no se sostuvieron tras ser investigadas.
El rol de Tourprodenter en el centro de la tormenta
En el centro del entramado está Tourprodenter, la sociedad de Javier Faroni y Erica Gillette, elegida por Tapia como agente exclusivo del cobro de contratos internacionales. Esa decisión política concentró en una estructura privada la administración de cientos de millones de dólares provenientes de la potencia comercial que adquirió la Selección argentina tras la consagración en Qatar 2022.
Por el convenio que firmaron Tapia y el tesorero Pablo Toviggino, la empresa de Faroni se quedaba con un 40% de comisión, más un 10% en concepto de logística. La documentación judicial ahora demuestra que parte de ese flujo millonario transitó por una cuenta hasta ahora no identificada en la investigación.
Gastos operativos reales conviven con transferencias opacas
No todos los fondos canalizados por el PNC Bank tuvieron como destino sociedades fantasma. Los registros también exhiben pagos a empresas con actividad económica identificable, principalmente en logística, aviación, viajes y servicios corporativos.
Aero Logistics Investments concentró USD 920.000; Interlog LLC recibió USD 790.500; y PLS Logistic LLC acumuló USD 753.506. Se trata de compañías de transporte multimodal vinculadas a desplazamiento de delegaciones. También figuran pagos a Entertainment Travel Group, World Fuel Services, Gestair S.A.U. y otras empresas de aviación y combustible.
La coexistencia de estos pagos operativos con las transferencias hacia sociedades disueltas configura un esquema particularmente complejo: un entramado donde desembolsos propios de la logística internacional del fútbol conviven con transferencias a empresas cuya finalidad aún no tiene explicación pública.
La investigación en curso
La justicia de Estados Unidos y la de Argentina ya tienen abiertas investigaciones sobre el destino de estos fondos, que podrían superar los 300 millones de dólares considerando los movimientos en los cinco bancos identificados. La nueva documentación revela que el circuito no se limitaba a las cuentas previamente conocidas: existía una más, con el mismo patrón operativo.
Mientras la investigación en Estados Unidos busca determinar el alcance completo de esta arquitectura financiera, las sociedades involucradas continúan disueltas y los responsables formales de esas empresas —personas de bajo perfil económico y sin trayectoria en el negocio de los derechos deportivos— siguen sin dar explicaciones públicas sobre cómo recibieron millones de dólares provenientes de los contratos internacionales de la Selección argentina.