El precio de la carne volvió a convertirse en uno de los temas centrales de la economía argentina y el impacto ya se siente fuerte en Jujuy.
Mientras a nivel nacional distintos informes advierten que los cortes vacunos registraron subas cercanas al 70% interanual y que podrían seguir aumentando durante 2026, un relevamiento local realizado en carnicerías de barrios capitalinos confirma que la tendencia también se refleja en el mercado jujeño, donde algunos productos acumulan incrementos de hasta 29% en apenas tres meses.
La evolución de los precios coincide con las advertencias realizadas por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), que atribuye la escalada a una combinación de factores estructurales y coyunturales: menor oferta de hacienda, retención de animales por parte de productores y un escenario climático desfavorable en los últimos años que redujo el stock ganadero.
Los precios de la Dirección Provincial de Estadística y Censos (Dipec), que releva para el cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), muestran que en enero la carne volvió a ubicarse entre los productos que más subieron.
El aumento mensual más fuerte se dio en la paleta, que trepó 14,1% respecto a diciembre. Le siguieron la cuadrada (9,5%), la carne picada (9,3%), la nalga (7,6%), el cuadril (6,7%) y el asado (5,9%).
Incluso las hamburguesas registraron un incremento del 4,2%, mientras que el pollo, tradicional sustituto de la carne vacuna, subió 5,8%.
Cabe destacar que la tendencia ya venía marcada desde diciembre, cuando varios cortes ya habían registrado ajustes importantes como la carne picada que aumentó 10,2%, la nalga 7,9% y el asado 5,4%, entre otros.
Con esta base y al sumar los datos del relevamiento realizado ayer por este matutino, la magnitud de la suba resulta aún más clara. Actualmente, los valores promedio rondan en: asado $18.500 el kilo, carne picada $13.850, cuadrada $18.100, cuadril $19.000, nalga $22.000 y pollo $4.800.
De esta manera, en Jujuy, el precio del asado acumuló de noviembre a febrero una suba del 17,7% (pasó de $15.707 a $18.500), cuadrada 22% ($14.806 a $18.100), carne picada 23% ($11.225 a $13.850) y el cuadril 15% ($16.428 a $19.000). En algunos casos la escalada fue aún mayor, como la nalga 29% ($17.017 a $22.000).
El dato del pollo no pasa desapercibido, aunque históricamente funciona como alternativa más económica frente a la carne de vaca, también comenzó a encarecerse con fuerza, reduciendo las opciones de reemplazo para los consumidores. Pasó de costar unos $3.716 en enero a alrededor de $4.800 hoy en día.
Este comportamiento confirma que las subas se vienen trasladando de forma sostenida al mostrador, tendencia que se consolidó durante el último trimestre.
Impacto en las familias
La carne tiene un peso significativo dentro del consumo cotidiano. Según la ponderación de la Dipec para la canasta del adulto equivalente, el rubro carnes representa 6,27 puntos, ubicándose entre los alimentos con mayor incidencia.
Por eso, las variaciones en este segmento terminan repercutiendo directamente en el costo de vida. No es casual que el rubro Alimentación y bebidas haya sido el que más aumentó en enero, con una suba del 4,3%, luego de haber sido también uno de los más altos en diciembre 3,4%.
Así, en carnicerías jujeñas ya se observa una modificación en los hábitos de compra dado que los vendedores indicaron que los consumidores llevan menos cantidad, eligen cortes más económicos y que se está instalando de a poco el pago con tarjeta de crédito. Preocupa la dinámica de este mercado que todavía no encuentra un punto de equilibrio.
Incertidumbre y contexto nacional
Especialistas nacionales coinciden en que la tendencia alcista podría continuar si se mantiene la menor oferta de hacienda y la expectativa de mejores valores por la demanda externa. Incluso se proyectan incrementos adicionales de entre el 10% y el 15%, un escenario que genera preocupación tanto en consumidores como en comerciantes.
Según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina el inicio del año mostró una caída en la faena, ya que muchos productores decidieron retener hacienda para lograr animales más pesados y obtener mejores precios. Esa decisión, sumada a la reducción del rodeo bovino tras sequías e inundaciones recientes, redujo la oferta disponible y empujó los valores hacia arriba.
En ese contexto, el precio del kilo vivo alcanzó niveles históricamente altos y finalmente terminó trasladándose al mostrador. El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina indica que el aumento interanual de la carne supera ampliamente el índice general de precios, mientras que distintos analistas advierten que todavía podría haber nuevas subas.