En el marco del Día Internacional de la Mujer, la trayectoria de Daniela Camino Pelagatti refleja un camino profesional atravesado por un mismo propósito: acompañar a las personas cuando atraviesan situaciones complejas y promover vínculos más saludables. Abogada de familia y licenciada en Psicología, su trabajo combina el conocimiento jurídico con la comprensión de los procesos emocionales que atraviesan quienes enfrentan conflictos familiares, crisis personales o situaciones de violencia.
Desde los tribunales hasta el consultorio, Daniela sostiene una mirada profundamente humana sobre su profesión. Para ella, cada caso implica mucho más que un expediente judicial: detrás de cada situación hay historias de vida, emociones y decisiones difíciles que requieren escucha, comprensión y acompañamiento.
Vocación por el acompañamiento
Los inicios de su recorrido profesional estuvieron marcados por una fuerte vocación social. Antes incluso de finalizar su formación como técnica en Niñez, Adolescencia y Familia, Daniela comenzó a realizar talleres de prevención y concientización sobre violencia familiar y de género en la Quebrada de Humahuaca y en distintos barrios de la capital jujeña.
Según recuerda Daniela, aquellos espacios de encuentro buscaban generar reflexión, brindar información y fortalecer recursos personales y comunitarios. "Allí pude conocer historias de vida muy complejas, pero también la enorme capacidad de resiliencia que tienen las personas".
Con el paso del tiempo desarrolló su carrera como abogada, especializándose en problemáticas vinculadas al derecho de familia, la niñez y la adolescencia. Ese trabajo le permitió estar en contacto directo con situaciones atravesadas por conflictos familiares, separaciones, pérdidas y crisis vitales.
En ese contexto, Daniela comprendió que el derecho es una herramienta fundamental para garantizar justicia y protección, aunque muchas veces no alcanza por sí solo. "Detrás de cada expediente judicial hay una historia humana atravesada por emociones, pérdidas y decisiones difíciles", señala.
Esa reflexión fue la que la impulsó a profundizar su formación y convertirse también en psicóloga, integrando así la mirada jurídica con una comprensión más amplia del sufrimiento psíquico.
Un enfoque integral
Actualmente Daniela continúa ejerciendo su labor como abogada, brindando asesoramiento legal y acompañamiento tanto en procesos judiciales como en instancias extrajudiciales, especialmente mediaciones dentro del fuero de familia.
Su objetivo, explica, es disminuir los niveles de conflicto y promover acuerdos cuando es posible, evitando la judicialización innecesaria de los vínculos.
"Mi enfoque busca priorizar el diálogo y favorecer soluciones responsables, siempre teniendo en cuenta que las decisiones que toman los adultos impactan profundamente en el bienestar emocional de los niños".
Dentro de su práctica profesional interviene en situaciones vinculadas a filiación, divorcios, cuotas alimentarias, régimen de comunicación, cuidado personal de hijos, tutelas, curatelas, supresión de apellido paterno y casos de violencia familiar, donde las medidas de protección resultan fundamentales para resguardar a las víctimas.
También participa en procesos de adopción por integración, cuando la pareja de uno de los progenitores decide asumir legalmente el rol de padre o madre. Según explica Daniela, se trata de instancias muy significativas porque permiten reconocer jurídicamente vínculos afectivos que ya existen en la vida cotidiana.
En paralelo desarrolla su trabajo como psicóloga clínica con orientación cognitivo-conductual, acompañando a jóvenes mayores de 18 años y adultos en procesos vinculados con ansiedad, estrés, crisis vitales, duelos, trauma psicológico y dificultades vinculares.
La escritura como herramienta
La escritura también ocupa un lugar importante en su camino profesional. Durante la pandemia publicó el libro "Los niños no mienten", una obra orientada a comprender y actuar frente al abuso sexual infantil.
Actualmente Daniela expresa su interés en continuar escribiendo desde la psicología, abordando temáticas que muchas veces permanecen silenciadas, como la ansiedad, el estrés, la depresión o el trauma relacional.
Para ella, hablar de estas experiencias con un lenguaje claro y accesible es fundamental para acercar la salud mental a la vida cotidiana.
Una mirada humana sobre la profesión
Al reflexionar sobre su forma de trabajar, Daniela destaca que su principal diferencial es una mirada multidisciplinaria sostenida en la empatía y en el respeto por los tiempos de cada persona.
En el espacio terapéutico, explica, busca construir un vínculo seguro donde quienes consultan puedan explorar lo que sienten sin temor al juicio. Desde el derecho, esa misma perspectiva se traduce en una forma de ejercer la profesión orientada a reducir conflictos y proteger especialmente a niños, niñas y adolescentes.
Un mensaje en el Día de la Mujer
Desde su experiencia profesional, Daniela también observa de cerca el impacto que la violencia de género tiene en la vida de muchas mujeres.
Si bien reconoce que en las últimas décadas se lograron avances importantes en materia de derechos y participación social, considera que aún persisten estructuras culturales que sostienen relaciones de poder desiguales.
Por eso destaca la importancia de seguir generando conciencia, espacios de escucha y redes de acompañamiento.
"Mi mensaje para aquellas mujeres que hoy atraviesan vínculos violentos es claro: merecen vivir en paz", afirma Daniela. Y agrega que, aunque separarse puede implicar atravesar momentos de incertidumbre o dolor, también puede abrir el camino hacia una vida más libre y saludable.
Para la profesional, todas las personas merecen construir vínculos basados en el respeto, el cuidado y el amor, una convicción que atraviesa cada dimensión de su trabajo.