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El poder sanador de reírse de uno mismo

El estudio, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, demuestra que una reacción espontánea y natural ante equivocaciones cotidianas favorece la interacción y fortalece la confianza interpersonal

Martes, 03 de marzo de 2026 21:23

Un estudio internacional difundido por la American Psychological Association (APA) y publicado en el Journal of Personality and Social Psychology encontró que reírse de uno mismo tras cometer un error social menor mejora la percepción que otros tienen sobre esa persona.

En particular, quienes adoptan esta respuesta son vistos como más cálidoscompetentes y auténticos que quienes reaccionan con vergüenza visible.

El trabajo fue desarrollado por especialistas de la Vrije Universiteit AmsterdamCornell University y London Business School. A lo largo de seis experimentos en línea participaron más de 3.000 personas, en su mayoría residentes en Estados Unidos.

A los participantes se les presentaron escenarios cotidianos. Alguien que tropieza en la calle, que se golpea con una puerta de vidrio o que se equivoca al llamar a otra persona. Luego debían evaluar al protagonista según su reacción: reírse de sí mismo o mostrarse avergonzado.

Los resultados fueron consistentes. Cuando el incidente no afectaba a terceros, la autorrisa generaba juicios más favorables. Los observadores interpretaban esa actitud como señal de seguridad social y confianza. En cambio, la vergüenza tendía a percibirse como una reacción desproporcionada ante un episodio sin consecuencias graves.

Desde el punto de vista psicológico, reírse de uno mismo transmite un mensaje implícito: “sé que fue un error menor y no representa quién soy”. Esa lectura reduce la tensión y facilita la interacción posterior.

 

El límite del humor: cuándo deja de ser positivo

El beneficio, sin embargo, no es universal. Los autores subrayan que la ventaja desaparece cuando el error provoca daño a otra persona.

Por ejemplo, si al tropezar alguien empuja a un colega y le causa una lesión, la risa puede interpretarse como falta de sensibilidad. En ese contexto, mostrar arrepentimiento o incomodidad se considera más apropiado.

Este hallazgo introduce un concepto central: la calibración emocional. Ajustar la respuesta a la gravedad real del incidente es clave para mantener una imagen positiva. Si el hecho tiene consecuencias para otros, la ausencia de una señal de remordimiento puede generar juicios negativos. En otras palabras, no se trata de reír siempre, sino de evaluar el impacto del desliz.

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que la autorrisa no solo incrementó la percepción de calidez, sino también la de competencia. A primera vista, podría parecer contradictorio: admitir un error y bromear al respecto no debería asociarse con capacidad.

La reacción espontánea ante errores leves reduce la tensión y facilita interacciones sociales, según la investigación internacional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, los investigadores sugieren que mostrar naturalidad frente a una equivocación leve comunica control emocional. Esa estabilidad se interpreta como fortaleza social.

Además, quienes se ríen de sí mismos son vistos como más auténticos. La actitud transmite aceptación de las propias imperfecciones, algo que suele valorarse en entornos laborales y personales. En cambio, la vergüenza intensa puede generar incomodidad en los observadores y prolongar la tensión del momento.

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