Emocionada y en familia la ciudadanía humahuaqueña despidió a la patrona de la Prelatura de Humahuaca, la Virgen de la Candelaria, quien regresó a su camarín en la Iglesia Catedral durante la octava de su celebración el pasado lunes.
La despedida fue muy sentida y casi en silencio, pero con muestras de agradecimientos y esperanzas en la media mañana y la tarde en que se realizaron los actos litúrgicos centrales.
Para la comunidad la despedida es un tiempo central en su fe y devoción por la venerada, y lo vive demostrando su cristiandad como muy pocas veces lo demuestra a la largo del año.
La sagrada imagen por última vez salió de la Catedral para bendecir a los vecinos a lo largo de una reducida procesión por las calles del casco histórico con el acompañamiento del párroco David Bazán; el padre Antonio Paredes y el seminarista Mario Marin, quienes anteriormente habían celebrado la santa misa en el Complejo juvenil.
La columna mientras se acercaba al templo con las melodías de las bandas de sikuris, recorrió los cortos tramos de las calles Jujuy y Buenos Aires antecedida por tres toritos (representados por los niños Francisco Córdoba, Eric Guzmán y Lautaro Yugar), que llamaron la atención de los transeúntes y turistas cuando comenzaron a reventar los cohetes colocados en su lomo.
La patrona prosiguió su camino hasta ingresar al templo y ser depositada en su sitio de honor donde durante la jornada recibió el agradecimiento de la feligresía hasta el inicio del rezo del Rosario a las 14.30.
Alrededor de las 15.20 la patrona fue colocada en su camarín por los promesantes Omar Alejo, Gastón Alsogaray, Martin Mamani, Sergio Condori, Robinson Calapeña y Orlando Ninaja (quienes también habían descendido a la imagen).
En su camarin y lejos de la feligresía, el párroco inciensó la sagrada imagen como gesto de respeto y oración, y el humo que se elevó hasta la patrona llevó las oraciones de los humahuaqueños.
En el anochecer a las 19.30 se ofició la santa misa finalizando la despedida a la patrona.