MARÍA LAURA LEZAETA
Llegaron las vacaciones de verano, algo que veíamos como muy lejano, pero ya es una realidad: el año se nos pasó volando y la llegada de las vacaciones trae aparejado un gran dilema para muchas familias: ¿Cómo hacer, en una era tan digital, para que nuestros hijos no pasen la mayor parte de su tiempo delante de las pantallas? ¿Podemos hacer que se interesen en otras actividades que además de divertirlos sean beneficiosas para su desarrollo físico, emocional y social?
La tecnología es parte "viva" de nuestro día a día, tanto sea en el trabajo, la educación, sociabilización y entretenimiento, entre tantas aristas más. En el caso de los chicos y chicas es una herramienta no solo de entretenimiento, sino también educativa, potenciada por la virtualización que nos dejó la pandemia. Ahora bien, son muchos los informes científicos que comprueban que el uso excesivo de las pantallas no es beneficioso para el desarrollo integral de los chicos, produciendo dificultades en el desarrollo del lenguaje, en el manejo de las emociones, problemas de atención y concentración, además de los problemas físicos que tienden a ser resultado del alto grado de sedentarismo que genera el uso de pantallas. Es por todo esto, que si bien no se puede negar que la tecnología es una herramienta que convive en casi todas las familias, sí está a nuestro alcance poder proponerles y propiciarles a nuestros hijos experiencias que potencien momentos de esparcimiento saludables tanto a nivel físico como mental.
Actividades sociales
Al igual que las clases, muchas de las actividades que vienen realizando durante el año, fútbol, básquet, dibujo, danza, etc, van a tener un receso de verano, y eso conlleva que nuestros hijos que están acostumbrados a ver a muchos de sus amigos y amigas en la escuela, en los clubes, centros culturales, etc. Ya nos los van a ver con tanta periodicidad, además de que el desgaste de energía que tenían no va a ser el mismo. En estos casos, lo que es recomendable es no esperar al verano para que inicien una actividad nueva en ese tiempo, porque puede costarles más retomar, sino ver la posibilidad de comenzar algo nuevo que inicie antes del fin de las clases y se mantenga durante el verano. Esto les dará un sentido de continuidad y orden.
¿Qué comemos hoy?
Las vacaciones de verano son un buen momento para hacerlos partícipes a los chicos de actividades diarias cotidianas, como por ejemplo, de la elección de los menús del desayuno, almuerzo, merienda y cena. Que puedan asumir un rol "activo" en dicha elección implica que no sólo nos compartan sus gustos y preferencias sino también puedan involucrarse en el preparado de dichas comidas, promoviendo de esta manera el diálogo sobre qué es lo que comemos, que contienen lo que ingerimos, y comprender el valor y el trabajo que lleva preparar dichas comidas. En este sentido, como adultos es importante que tomemos y aprovechemos esos momentos como oportunidades para transmitirles los beneficios de comer de manera variada y equilibrada para el desarrollo de nuestra salud integral.
Me pongo en tu lugar
Para potenciar los vínculos familiares, una excelente experiencia puede ser jugar a una actividad que tenga como propósito representar tanto sea en gestos, actitudes, gustos, intereses, etc, a uno de los integrantes de la familia y el resto tenga que adivinar a quien esta representando. Es importante que en dicha actividad prime el respeto y la empatía al momento de ponerse en el lugar del otro. Para el armado de dicha consigna, podemos anotar en recortes de papel los nombres de los integrantes de la familia y que sin mirar vayan sacando cada uno un nombre al alzar, sin que los demás lo vean. Luego, por turnos, cada uno tendrá que representar resaltando de mejor manera las características distintivas del integrante que le tocó. Finalizada la actividad, es importante poder dialogar sobre cómo se sintieron al verse reflejado por la representación del otro.
Música de ayer y hoy
Para promover el ejercicio físico al aire libre, podemos proponerles llevar un parlante y desde el celular, un pendrive, etc, ir seleccionando música que a cada uno de los miembros de la familia le guste o le gustaba en su época más joven, escucharla y lo mas importante... enseñar esos pasos o la forma de bailar cada canción. La idea es que por un lado podamos aprovechar este tiempo para seguir conociendo los gustos e intereses y darles la posibilidad de intercambiar constantemente en la actividad el rol de "Enseñar" y "Aprender", poniéndolos en un lugar donde ellos pueden enseñarle algo a sus padres o a los integrantes de mayor edad de la familia. Con esta actividad podemos, además de hacer actividad física, abrir el debate con ellos sobre las letras de las canciones, los bailes, tanto de hoy como de ayer, sin juzgar, sino invitando a la reflexión al conversar y ver que es lo que ellos piensan.
Muchas veces el uso excesivo de pantallas tiene que ver mas con "no saber qué hacer" que, con el interés en sí en la tecnología, por eso es importante nuestra intervención para proponerles, siempre con respeto y no desde la imposición, algo diferente para hacer. Más allá de las actividades que realicemos con ellos, es importante que, en estas vacaciones, nos centremos en seguir aprendiendo juntos, nuevas y saludables experiencias que nos nutran individualmente y como familia.
*Cofundadora de Juegología @juegologia en Instagram.