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18 de Mayo,  Jujuy, Argentina
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En San Pedro también se homenajeó a los muertos

Pese a la llovizna y las dificultades por la falta de nafta, las familias colmaron el cementerio Cristo Rey.
Viernes, 03 de noviembre de 2023 01:02

Como cada año en el Día de los Fieles Difuntos, las familias sampedreñas concurrieron al cementerio Cristo Rey para honrar la memoria de quienes amaron en vida y permanecen vivos en el recuerdo.

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Como cada año en el Día de los Fieles Difuntos, las familias sampedreñas concurrieron al cementerio Cristo Rey para honrar la memoria de quienes amaron en vida y permanecen vivos en el recuerdo.

Cada una lo hizo conforme a su fe, a su costumbre y a los rituales heredados de sus antepasados. Los que preparan la mesa de las ofrendas, visitaron las sepulturas llevando flores, coronas, velas, incienso, cigarrillos, coca y bebidas para compartir, mientras se abocaron a la limpieza de las tumbas.

Armoniosamente se conjugaron las súplicas por el alma de sus difuntos y la tarea de colocar las flores y coronas, el sahumado y encendido de las velas. Otros, como lo hacen habitualmente, hicieron su ofrenda de flores y sentida oración.

Este año se vivió una jornada atípica en San Pedro de Jujuy. Por un lado, la persistente llovizna que se desató desde la noche anterior y por otro lado, la dificultad en los medios de movilidad generada por la falta de combustible, generaron un lento flujo de personas que llegaron caminando hasta la necrópolis para cumplir con el homenaje.

A partir de las 7 de la mañana, las tres parroquias de la ciudad marcaron presencia, a través de los servidores que se dispusieron a anotar las intenciones por las que se ofrecieron las Misas que fueron celebradas por cada uno de sus párrocos.

CAMBIO | UN LUGAR TRISTE SE CONVIRTIÓ EN UNO DE REENCUENTRO DE LA GENTE CON SUS RECORDADOS SERES QUERIDOS.

Por descanso eterno

Al referirse a esta conmemoración, el padre Daniel Alberto Baca sostuvo que en cada familia, en cada comunidad, siempre se tiene presente a los fieles difuntos. "Y la iglesia ha querido en este día sentar memoria colectiva para esta recordación, hecha homenaje y oración por quienes se anticiparon en el encuentro con Dios, rogando por el descanso eterno y la paz de sus almas", expresó.

"Hoy el cementerio se convirtió en parroquia, ya que las tres grandes comunidades eclesiales, están presentes para acompañar con la oración durante las tres misas oficiadas", dijo el sacerdote.

La comunidad extrañó la presencia de la imagen peregrina de la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya, que desde hace 25 años era llevada al cementerio para acompañar a sus hijos en este día en el que se honra a los fieles difuntos, además de presidir las tres celebraciones eucarísticas.

Pese a la persistente llovizna, la gente fue llegando según sus posibilidades. En todo el cementerio y en las inmediaciones, se apostaron los puestos de venta de diferentes artículos para rendir homenaje a los que ya no están, que se sumaron a las ya conocidas floristas. La jornada fría y gris se contrastó con las coloridas ofrendas.

Lugar de reencuentro

Es en este día y en tantos otros especiales, cuando ese lugar muchas veces triste, sombrío y solitario se convierte en un espacio y tiempo para el reencuentro desde los afectos renacidos, con aquellos que ya partieron de este mundo.

No hay sepulcro que no se vea revestido con flores, coronas y velas que acercan a la oración más sentida por el eterno descanso de los que amaron y fueron amados. Es sin dudas un día de tributo y agradecimiento por sus vidas, por el recuerdo que dejaron, por haber sido parte de nuestras vidas y así, el cementerio se convierte en un jardín pleno de colores y de luces que simbolizan la memoria siempre presente y activa movilizada por el amor que no conoce tiempo.

Este es un día que nos pone frente al misterio de la muerte y a la esperanza de la vida perfecta que desde la fe, existe luego del evento natural que nos arrebata de este mundo físico.

Sin lugar a equivocaciones, un día para la oración, el recuerdo, la gratitud. Un día para encender una luz por aquellos que, aunque no estén a nuestro lado, siguen guiándonos y protegiéndonos hasta el esperado reencuentro.