En la localidad de Pozuelos, perteneciente al departamento de Rinconada, se llevó a cabo el pasado sábado la XXXII edición del Festival Provincial del Cordero junto al segundo Concurso de asado a la estaca. La celebración que dio inicio a las 8, congregó a autoridades, productores, asadores, artistas y vecinos, quienes se reunieron en torno a una tradición que refuerza la identidad cultural y dinamiza la economía regional.
El concurso comenzó temprano con la entrega de los insumos necesarios a los participantes provenientes de Pumahuasi, La Quiaca, Tarija y Tupiza, estos últimos del vecino país de Bolivia, junto a los anfitriones locales. Los concursantes recibieron además el reglamento y las pautas establecidas por un jurado de reconocida trayectoria.
Entre las autoridades presentes se destacaron el diputado provincial Carlos Haquim; el comisionado Gerardo Alanoca, uno de los fundadores del festival; Leonides Mamani, así como el presidente de la comisión organizadora, Eusebio Colqui, y su vicepresidente, Andrés Quispe.
El acto protocolar comenzó con el ingreso de las Banderas de ceremonia y el izamiento del pabellón nacional. A continuación, se escucharon las palabras de autoridades y referentes locales.
El presidente de la comisión, Eusebio Colqui, visiblemente emocionado expresó que "este acto lo llevamos adelante con mucho corazón y esfuerzo, aunque no contemos con grandes recursos. Lo hacemos porque queremos que nuestra cultura y nuestras tradiciones sigan vivas y se conozcan. Con el cordero buscamos fortalecer la economía de nuestra región y abrir nuevas oportunidades para nuestra gente. Gracias de todo corazón a cada uno de ustedes por estar aquí y acompañarnos en este festival".
Posteriormente, se llevó a cabo el tradicional pedido de permiso a la Pachamama, con la participación de autoridades y público en general, mientras se desarrollaba el concurso de asado a la estaca.
La jornada adquirió un matiz especial con la llegada de los Copleros del Norte, quienes llenaron la mañana de coplas, danzas y trenzados al ritmo de la caja y el erquencho, mientras agitaban banderas blancas adornadas con cintas de colores.
En un ambiente de música y alegría, todo transcurrió con armonía hasta el mediodía, cuando los jurados procedieron a evaluar los asados que posteriormente fueron ofrecidos al público que acudió en gran número para degustar el plato estrella del festival.
El cordero, pilar de la economía de sus pobladores, volvió a ser protagonista. En cada edición se reafirma que frente a la adversidad el cordero simboliza unión, herencia ancestral y fuerza productiva que sostiene la vida cotidiana de la gente. El festival se convierte así en un espacio de reencuentro con la cultura y las tradiciones, sembrando identidad en la querida Puna jujeña.
A partir de las 14, el escenario se colmó de música y alegría con la actuación de grupos folclóricos como Waras, Wayqekuna, Los Amigos del Folclore y Sentimiento Rinconadeño, además de la cuadrilla de copleros del Norte.
Pasadas las 19 se dieron a conocer los ganadores del concurso de asado de cordero a la estaca. El primer lugar fue para los tarijeños "Chapacos Calientes"; el segundo, para "Asadores del Norte", de La Quiaca; mientras que el tercer puesto quedó en manos de "Asadores del Sur", de la ciudad de Tupiza (Bolivia). Todos ellos se subieron al podio y dejaron su huella en esta edición.
La XXXII edición del Festival Provincial del Cordero mostró una vez más que esta fiesta no es solo gastronomía y música, sino también un homenaje a la cultura, al trabajo y a la identidad de la Puna. El cordero, más que un alimento, es unión, esfuerzo y tradición que sostienen el presente y abren camino al futuro de la región.