A 50 años del golpe militar del 24 de marzo de 1976 y en el marco de la conmemoración del Día de la Memoria, el Gobierno difundió ayer un video en el que apunta contra el kirchnerismo y exhorta a buscar la "memoria completa", uno de los ejes de su "batalla cultural".
El Gobierno pretende así "combatir" lo que define como la "visión sesgada y revanchista" de lo ocurrido en los años setenta en el país.
En línea con lo que hizo en 2024 y 2025, año en el que publicó un video que cuestionó la cifra de 30.000 desaparecidos durante la dictadura, el oficialismo presentó dos testimonios: el de Miriam Fernández, una nieta restituida que nació en la Esma, y el de Arturo Larrabure, hijo de Argentino del Valle Larraburu, militar secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y asesinado en 1974. Larrabure es asesor del Ministerio de Defensa.
El video de este año es más extenso que los anteriores -dura 75 minutos- y fue realizado a principios de marzo.
Ambos testimonios, grabados por el cineasta oficial Santiago Oría en el salón Blanco de la Casa Rosada, están unidos por las ideas de "reconciliación de loa argentinos" y de "dejar atrás el pasado". Con argumentos similares, el entonces presidente Carlos Menem firmó en el inicio de su primer mandato las dos tandas de indultos que beneficiaron a los integrantes de las Juntas Militares que gobernaron el país durante siete años, y a líderes de la organización terrorista Montoneros.
El material, titulado "Las víctimas que quisieron esconder", comienza con una voz en off que apunta directo hacia los gobiernos kirchneristas. "En el año 2003 el Gobierno nacional argentino lanzó una masiva campaña política empleando cuantiosos recursos públicos para imponer en la sociedad un relato sobre los trágicos acontecimientos de la década del 70 con una visión sesgada y revanchista", reza la voz en off en el inicio del envío, que reclama que la historia se conozca "en su totalidad".
En el mismo sentido, sostiene que "cuando se presenta de forma parcial, la memoria deja de ser memoria y se convierte en un instrumento de manipulación". A modo de toma de posición, el Gobierno intenta deslegitimar la tarea de los organismos de derechos humanos, a quienes asocia con los gobiernos kirchneristas.
"A 50 años del inicio del régimen cívico-militar, este gobierno sostiene que las nuevas generaciones tienen derecho a acceder a una visión integral y respetuosa de aquellos años, libre de imposiciones ideológicas, conveniencias políticas o censuras", continúa, en referencia a testimonios que considera "silenciados" por la historia oficial.