El especialista en horticultura del Inta y docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy, Juan José Agüero, participó de una experiencia de cooperación internacional en Mozambique, tendiente a mejorar la producción de tomate en condiciones climáticas complejas. Recientemente también hizo una participación en Francia.
La iniciativa se enmarca en un acuerdo impulsado por la Fundación ArgenInta y la ONG TechnoServe, con financiamiento del Reino de los Países Bajos, y forma parte del Mangwana Project, destinado a fortalecer los sistemas agrícolas y la seguridad alimentaria en el Corredor de Beira.
El trabajo se desarrolla en las provincias de Manica y Sofala, donde un equipo de técnicos argentinos supervisa ensayos productivos y brinda capacitaciones con el objetivo de adaptar tecnologías sostenibles a contextos locales. "Estamos tratando de ayudar a la producción de tomate porque, si bien tienen condiciones climáticas similares a las del norte argentino, no logran resolver algunos problemas productivos. Nos piden soluciones económicas, prácticas y rápidas", explicó Agüero.
El equipo fue conformado a partir de la convocatoria del programa nacional del Inta e integrado por especialistas del NOA, con trayectorias en Tucumán, Salta y Jujuy y el proyecto, de dos años de duración, comenzó en agosto y significó para el profesional jujeño una gran experiencia. "Llegué con una idea equivocada. Pensaba en un escenario de mucha precariedad, pero encontré una producción comercial con acceso a tecnología, aunque sin una estructura institucional como la que tenemos en Argentina para sostenerla", explicó.
Agüero reflexionó sobre el valor del sistema científico-técnico nacional: "A veces se discute el rol del Estado, pero uno toma dimensión de su importancia cuando ve países que no cuentan con ese respaldo y deben recurrir a cooperación externa para resolver problemas productivos", dijo.
Durante las misiones técnicas, que se realizan de manera escalonada con la participación de distintos especialistas, se abordan aspectos vinculados al manejo del suelo, sanidad vegetal y adaptación de cultivos. En la primera visita se establecieron pautas básicas para mejorar la calidad del suelo, mientras que en las próximas etapas se profundizará en enfermedades y manejo integral del cultivo.
Uno de los principales desafíos detectados fue la degradación de los suelos, agravada por las intensas lluvias de la región. "Propusimos prácticas simples, como la cobertura con plástico para evitar el lavado del suelo, y fue algo completamente novedoso para los productores locales", relató. Este tipo de intercambio, destacó, no solo implica transferencia de conocimientos, sino también aprendizaje mutuo.
Agüero también destacó las diferencias culturales en torno al vínculo con la tierra. "En el norte argentino existe una tradición muy fuerte de cuidado del suelo, incluso desde lo simbólico, como ocurre con la Pachamama; eso se traduce en prácticas concretas. En Mozambique, en cambio, detectamos que ese aspecto no está tan incorporado, y es uno de los ejes sobre los que trabajamos", explicó.
En cuanto a la producción de tomate, sostuvo que las semillas y variedades utilizadas son similares a las que se emplean a nivel global, muchas de origen holandés sin embargo aseguró que el rendimiento depende en gran medida del manejo agronómico. "Un suelo mal nutrido genera plantas más débiles y susceptibles a enfermedades. Por ejemplo, la falta de calcio afecta la estructura de los tejidos y favorece la aparición de patologías bacterianas", detalló.
El contraste con la realidad local resulta evidente. En la Quebrada de Humahuaca, por ejemplo, los productores logran tomates de alta calidad gracias a prácticas sostenidas de mejora del suelo, como la incorporación de estiércol. "Esa calidad no es casual, es resultado de un manejo consciente y constante", afirmó.
El proyecto que integra contempla dos etapas una primera fase experimental, prevista para 2025-2026, en la que se instalarán parcelas en la Estación Agraria de Sussundenga para evaluar variedades bajo manejo sustentable; y una segunda etapa entre 2026 y 2027, enfocada en la transferencia de las tecnologías ajustadas a sistemas productivos reales.
Agüero destacó el impacto de esta experiencia en su labor docente. "Todo lo que uno enseña en el aula cobra sentido cuando se ve en la práctica. Les transmito a mis alumnos que conceptos que parecen teóricos, como la importancia de un suelo sano, son determinantes en el campo. Cuando uno lo ve en terreno, lo entiende de otra manera", dijo y agregó que insiste en alentar a los jóvenes a este tipo de intercambio.
De intercambioy por la quinoa
El doctor Juan José Agüero, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Unju, también participó recientemente de una estancia académica en el Instituto Agro Montpellier, en Francia, como parte del programa de cooperación franco-argentino Arfagri. Realizó la visita entre 4 al 14 de marzo de 2024, fue una invitación estratégica de fortalecimiento de los vínculos científicos y académicos entre instituciones de ambos países.
Durante su estadía, Agüero desarrolló una intensa agenda que incluyó intercambios con docentes e investigadores en agroecología y sistemas productivos sostenibles, reuniones con equipos del Inrae y la University of Montpellier, participación en clases, salidas de campo y recorridos por laboratorios. Además, formó parte del Foro de Movilidades Estudiantiles, donde presentó la oferta académica y líneas de investigación de la universidad jujeña.
"Fui en representación de la Universidad de Jujuy. Hace casi tres décadas que existe este convenio con Francia, y uno de los objetivos es que estudiantes franceses puedan realizar estadías de formación en nuestro país", explicó. Por ello destacó la importancia de estos programas para la formación integral, aunque advirtió que muchos estudiantes locales no se postulan por temor al idioma. "Yo mismo fui con conocimientos básicos de francés, pero con preparación previa y ganas de aprender", dijo.
Para él la visita también tuvo un objetivo estratégico, avanzar en contactos internacionales para la organización del Congreso Mundial de Quinoa 2027, por lo que Agüero enfatizó en la necesidad de fortalecer la participación argentina ante el avance de otros países en la producción del cultivo. "Se estima que China podría superar a Sudamérica en 2030. Hay desarrollos que no podemos ignorar", dijo.
Además, destacó el potencial de la quinoa en la alimentación y su escasa presencia en el consumo local, en contraste con Europa, donde ya se comercializa de forma masiva. "Debemos recuperar hábitos alimentarios más saludables, sobre todo en niños", afirmó. Además, alentó a los jóvenes a aprovechar las oportunidades de intercambio, asumiendo que viajar no es solo conocer lugares, sino abrir la cabeza, generar vínculos y aprender.