"Fueron con el uniforme de San Martín a defender la Bandera de Belgrano". El amor signó los actos de los soldados argentinos. Más de una vez hay que recurrir a los testimonios de los británicos para conocer los actos heroicos de estos hombres que en 1982 protagonizaron la gesta de Malvinas.
No hubo generales en primera línea, muchos de ellos estuvieron bien resguardados en Puerto Argentino mientras se desarrollaban los combates. Aún persiste la desmalvinización que se inició en el momento mismo del final de la guerra y se recrudeció durante la presidencia de Raúl Alfonsín.
Los conceptos le pertenecen a Nicolás Kasanzew, el único periodista televisivo que estuvo en las islas durante la guerra con Gran Bretaña. Ayer ofreció una conferencia en el salón "Marcos Paz" de la Legislatura jujeña, oportunidad en la que habló de la grandeza de los soldados argentinos y la necesidad de mantener viva la memoria de los caídos y homenajear a los sobrevivientes.
Acompañó la charla con material audiovisual, que si bien fue elaborado con la rigurosidad propia de este tipo de producciones, por su enorme carga emotiva sensibilizó al público que por momentos se permitió exteriorizar alguna lágrima.
Durante el tristemente conocido periodo de desmalvinización, Kasanzew sufrió persecuciones y debió abandonar el país para poder trabajar. Escribió varios libros y produjo documentales contando la verdad histórica, reivindicando la actuación de los hombres que intervinieron en el conflicto bélico de 1982.
Kasanzew inició ayer su relato contando una rutina que era común en las escuelas argentinas años atrás. "Desde el primero inferior cuando la maestra entraba al salón todos los días lo primero que hacía era escribir las Malvinas son argentinas. Mi generación creció con esa idea de que había que recuperarlas", sostuvo.
También abordó de lleno el proceso de desmalvinización, contextualizando primero el concepto de que si nos quitan "la historia de la patria, nos están quitando la patria. Y eso fue exactamente lo que pasó con la guerra de Malvinas. Nos quitaron la verdadera historia, la historia completa de la guerra. Después de la caída de Puerto Argentino empezó este fenómeno que se daba a llamar desmalvinización que no es otra cosa que una forma de censura. En toda guerra hay miserias y grandezas como cualquier actividad humana. Las miserias afloraron, pero durante décadas se ocultaron deliberadamente las grandezas".
Y entre las grandezas resaltó los "actos de amor y de coraje de nuestros combatientes", explicando que "la verdad no sectorizada ni sectaria" fue ocultada deliberadamente de la mano de la tergiversación de los hechos.
Entre los promotores de estas acciones y sin caer en teorías conspirativas, el periodista se centró en la estrategia de los británicos. "Seis días después de la caída de Puerto Argentino, en la cámara de los lores, un lord inglés nieto del famoso Winston Churchill, dijo: 'Hay que arrastrar a los argentinos en el fango de la humillación para que así ni sus nietos sueñen con recuperar Malvinas'. Y eso es lo que se ha logrado con esas falacias de que mandamos chicos ineptos a la guerra a Malvinas, de que estábamos de antemano condenados a la derrota y tantas otras cosas que nos han hecho como población sentir vergüenza de Malvinas cuando tendríamos que sentirnos orgullosos. Hay que pensar que los ingleses no se animaron a un mano a mano con Argentina, le pidieron ayuda a Estados Unidos, a todos los países de Europa, decenas de países de otros continentes, a Chile. Y aún así, no lo digo yo, lo dicen los jefes militares ingleses, temieron perder la guerra".
Al mismo tiempo mencionó que, contrariamente a lo que se pretendió instalar, el pueblo argentino acompañó la decisión de recuperar las islas, habiéndose registrado unos 200 mil civiles voluntarios dispuestos a "ir a pelear en Malvinas y no los dejaron ir".
Kasanzew comentó que en las islas, en numerosas oportunidades, pidió -sin suerte- que le dieran armamento para poder combatir. "De tanto molestar el penúltimo día antes de la rendición conseguí que un jefe de la batería me dejara tirar un cañonazo contra los ingleses, lo cual de ninguna manera me convierte en combatiente ni mucho menos, pero quiero pensar que representó lo que hubieran querido hacer aquellos 200 mil civiles voluntarios".
Sostuvo que era ofensivo y una falta de respeto repetir aquello de que enviaron chicos a la guerra cuando en realidad eran hombres que demostraron coraje y decisión a la hora de defender la soberanía argentina. En ese marco ejemplificó que la mayoría de los tripulantes de la flota inglesa tenía 17 años y que los caídos fueron condecorados por su valor en el combate. Agregó que en la actualidad, el promedio de la edad de los pilotos de la aviación israelí que intervienen en el conflicto bélico en la región es de 19 años y nadie les dice chicos.
Por otro lado puso de relieve que muchas veces se recurre a los testimonios de los británicos para conocer los actos heroicos de nuestros soldados.
Además son los propios jefes militares ingleses los que dicen que estuvieron a punto de perder la guerra. "El jefe de la flota británica, el almirante Woodward, llevaba un diario durante la guerra. En determinado momento en su diario dice: si me preguntan quién está ganando la guerra, nosotros seguro que no. En otro momento dice: me quedan tres buques totalmente operativos, tres de 114 buques de guerra y de logística que habían salido para retomar las líneas. Y el 13 de junio, después de numerar todas las bajas, escribe esta frase: si los argentinos pudieran soplarnos, nos caemos".
Actos de amor
Nicolás Kasanzew sostuvo que la guerra "es lo peor que le puede pasar al ser humano", puntualizando que se dice combatir por la patria aunque en realidad "el soldado combate por el que tiene al lado, que a veces ni conoce su nombre y está dispuesto a dar la vida por él. Nuestros soldados, quizás sin haberlo leído, cumplieron con ese precepto de Cristo que dice no hay mayor amor que el de aquel que da la vida por sus amigos. Yo he sido testigo de muchos de esos casos", aseguró al relatar que hubo pilotos solteros que se ofrecían para las misiones argumentando que no tenían esposa ni hijos. Consideró que de alguna manera anulaban ese instinto natural de autoconservación del ser humano. "Se peleaban por salir en misiones de las cuales probablemente no volverían". Otros pusieron en riesgo su vida al volar con muy poco combustible durante la búsqueda de sobrevivientes del hundimiento del crucero "General Belgrano".
El periodista habló de la necesidad de recuperar, conocer y honrar los nombres de los protagonistas de la gesta de Malvinas, "en lo posible en vida porque después van a ser aplaudidos en el bronce y el bronce no escucha los aplausos. Los aplausos tienen que ser hoy", enfatizó.