En la ciudad de Abra Pampa, una intensa caída de granizo registrada alrededor de las 15:40 horas de este miércoles 4 de marzo provocó el derrumbe del techo del salón comunitario del barrio 23 de agosto, justo en el momento en que se velaba el cuerpo del soldado fallecido, Alejandro Tolaba. Más de un centenar de personas se encontraban reunidas cuando la estructura comenzó a ceder, generando escenas de tensión y desesperación. La tragedia se evitó gracias a la rápida advertencia de los soldados presentes, quienes gritaron “¡Salgan todos!”, permitiendo evacuar el lugar a tiempo. El colapso se produjo en un instante particularmente emotivo: el jefe del Ejército entregaba la bandera nacional a la madre del soldado caído cuando el techo comenzó a desplomarse.
El cuerpo del difunto, junto con la capilla ardiente, quedó atrapado entre los escombros. Tras intensas tareas de remoción, el féretro fue recuperado, aunque con severos daños. La empresa funeraria confirmó que se hará cargo de la reposición de un nuevo cajón para continuar con las ceremonias.
Bomberos, personal del Ejército Argentino, SAME, agentes municipales de Abra Pampa, efectivos de la policía provincial y vecinos trabajaron de manera conjunta hasta entrada la noche. En un esfuerzo mancomunado lograron retirar chapas y escombros, además de rescatar pertenencias y ofrendas florales que no fueron dañadas.
Pasadas las 20:30, la comunidad Abrapampeña volvió a reunirse en el comedor municipal, donde se reanudó el velatorio hasta la sepultura prevista para las once de la mañana jueves en el cementerio local. En la tradición ancestral de la Puna jujeña, la oración y la unión de la comunidad son el sostén para apaciguar el dolor, pero también en esta ocasión es la expresión de un pueblo que pide justicia por una vida que le cuesta dejar ir.
La tormenta también afectó otras infraestructuras de la ciudad. Entre ellas, el SUM “Juan Mul” del barrio 12 de octubre, ubicado entre calle Zurita y avenida Independencia, que sufrió el desprendimiento de toda la parte de su techo. El daño en este espacio comunitario fue significativo, dejando inutilizado el lugar donde habitualmente se desarrollan actividades sociales.
En medio de la tristeza y el impacto por lo ocurrido, la solidaridad de vecinos, instituciones y fuerzas de seguridad se convirtió en un símbolo de fortaleza comunitaria. La unión de la comunidad Abrapampeña demuestra que, incluso en la adversidad, la esperanza y el acompañamiento son más fuertes que cualquier tormenta. La reconstrucción de los espacios dañados será también una oportunidad para reafirmar el espíritu de unidad y resiliencia que caracteriza a la ciudad.