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27 de Marzo,  Jujuy, Argentina
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Vicente Tolaba, luthier de Alemania a su Abra Pampa natal

Se fue hace más de veinte años, formó familia y volvió para seguir el arte de hacer instrumentos.
Jueves, 26 de marzo de 2026 23:17
EN BERLÍN | VICENTE TOLABA DONDE FORMÓ SU FAMILIA Y DIVERSIFICÓ CONOCIMIENTOS EN VARIOS INSTRUMENTOS.

Después de vivir durante más de dos décadas en Alemania, el luthier jujeño Vicente Tolaba regresó a la Puna impulsado por un sentimiento que, según él mismo reconoce, nunca pudo dejar atrás la nostalgia por su tierra y por su Abra Pampa natal. Ahora está en la Capital de la Puna y prevé abrir un taller para comenzar de nuevo con lo que le gusta hacer.

A sus años de experiencia entre maderas, cuerdas y melodías, decidió volver para empezar de nuevo, pero esta vez con un propósito claro: abrir un taller para enseñar el oficio de la luthería y transmitir lo aprendido a las nuevas generaciones.

Tolaba nació en Miraflores de la Candelaria, a unos 15 kilómetros de Abra Pampa, aunque se crió en esa ciudad puneña donde dio sus primeros pasos en la música y en el trabajo manual. De joven se trasladó a Buenos Aires y allí comenzó a trabajar en carpintería, un oficio que con el tiempo se transformaría en su vocación. "La primera guitarra la aprendí en Abra Pampa, después en Buenos Aires me dedicaba a la carpintería y a hacer instrumentos", recuerda.

LA MÚSICA | INCURSIONÓ TOCANDO Y CANTANDO.

Con los años decidió volver a Jujuy decidido a dedicarse de lleno a la construcción de instrumentos, especialmente guitarras y charangos. Participó en actividades culturales y talleres en la Quebrada hasta que una oportunidad inesperada cambió su rumbo ya que tras una exposición en Tilcara, un grupo de alemanes lo invitó a viajar a Europa, y en 1999 se instaló en Berlín, donde terminaría viviendo durante 25 años.

En la capital alemana conoció a un luthier que dirigía un taller y una organización dedicada a la construcción de instrumentos musicales. Fue allí que comenzó trabajando como empleado, pero con el tiempo pasó a coordinar talleres y a enseñando. "Me quedé construyendo toda clase de instrumentos, liras, guitarras, arpas y otros instrumentos europeos. Fui aprendiendo y haciendo", comentó.

Durante esos años, su vida transcurrió entre el trabajo artesanal y el contacto permanente con músicos de distintas partes del mundo, la mayoría artistas latinoamericanos que vivían en Europa. "Allá en Berlín mis instrumentos los vendía a músicos sudamericanos, chilenos, mexicanos, también hacía reparaciones de guitarras, charangos y otros instrumentos para americanos o alemanes", relató.

En Alemania formó su familia junto a Beatrix Zückert y allí nacieron sus hijos, Wayra Taki y Aiko Anaí, quienes continúan viviendo en Europa. A pesar de la distancia, Tolaba nunca dejó de mantener vivo el vínculo con su cultura por lo que su hija Waira pasó tres meses en Jujuy y debió volver porque allí estudia. "Mis hijos aprendieron castellano conmigo, y también con los libros que les leía cada noche", afirmó con orgullo.

EN PLENA TAREA |UN INSTRUMENTO EN SUS PRIMEROS PASOS.

En Berlín también encontró a músicos y artistas del norte argentino a quienes les vendía instrumentos . "Conocí a argentinos en Berlín, músicos como Máximo Fara, de Salta, y también a Agustina, una bailarina jujeña ", dijo. De esa ciudad le gustaba la organización, lo ordenado de esa vida, los museos que disfrutó recorriendo, y el gusto por el silencio, sobre todo en las noches.

Con el paso del tiempo la idea de volver empezó a hacerse cada vez más fuerte pese a que en Europa tenía una familia formada, el trabajo asegurado, pero la nostalgia por la Puna seguía presente. "Siempre fue mi anhelo volver a mi pueblo querido, Abra Pampa, e instalar un taller de luthería, sobre todo para enseñar a los jóvenes, a los que tengan ganas de aprender música o de hacer instrumentos, y dejar en ellos todo lo que aprendí", afirmó.

Hace pocos meses regresó definitivamente a Jujuy y ya piensa en el próximo paso, abrir su propio taller en el norte de la provincia. Su idea no es solo fabricar instrumentos, sino enseñar el oficio y formar nuevos luthiers, especialmente en la construcción del charango, al que considera parte esencial de la identidad andina.

HIZO GUITARRAS Y CHARANGOS

A lo largo de los años también fue incorporando cambios en su manera de trabajar, y es que experimentó con distintas maderas, probó diseños nuevos y adaptó técnicas tradicionales. "He cambiado la forma de construir el charango, probando otros materiales y diseños no tradicionales, pero siempre respetando el sonido y la esencia", explicó.

Además de luthier, Tolaba incursiona como músico, toca la guitarra, canta y disfruta del folclore, género que lo acompañó desde joven. Dijo que siempre le gustaron la música de Daniel Altamirano, y las canciones con mensaje, de esas que cuentan historias y dejan algo en quien las escucha.Actualmente está de vuelta en la Puna, el viento frío y el silencio del altiplano es algo que disfruta al igual que estar entre herramientas, maderas y recuerdos, para volver a empezar, a través de la creación de instrumentos, ahora con un bagaje particular en Europa y volviendo al lugar donde todo comenzó.

 

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