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Centenaria y muy querida Escuela "Manuel Belgrano"

Las vivencias en ese establecimiento en la mirada del investigador y abogado jujeño Fernando Zurueta.

Lunes, 19 de enero de 2026 00:00
EN LA HISTORIA | ALGUNOS ALUMNOS DE LA ESCUELA “GENERAL MANUEL BELGRANO” HACE VARIOS AÑOS.

Al general Manuel Belgrano se le otorgó un premio por sus victorias en las batallas de Tucumán y Salta en los años 1812 y 1813 y el dinero que no quiso recibir fue donado para la construcción de cuatro escuelas en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero apoyando la educación.

Si bien este acto de filantropía muy significativo no se cumplió inmediatamente, los jujeños no lo olvidaron y el gobernador Manuel Bertres al asumir su cargo entre sus primeras medidas fue dictar un decreto de fecha 3 de enero de 1896 disponiendo la creación de la "Escuela General Manuel Belgrano" número 1.

El Gobierno no disponía de un espacio adecuado para su funcionamiento por lo que se resuelve que sus primeras actividades se cumplan en una casona ubicada en la intersección de las calles Otero y San Martín de propiedad del señor Cirilo Alvarado.

El destacado periodista Rodolfo Ceballos al referirse a la Escuela Belgrano comenta: "En base a antecedentes encontrados se dice que la habilitación de la escuela se produjo en el mismo sitio que durante varias épocas funcionó la carnicería de don José de la Mata. Las actividades de la Escuela Belgrano comienzan en cuatro divisiones de grado, con dos turnos a cargo de su primera directora Carlota A Aparicio y la vicedirectora Mercedes Llauro. Las maestras que atienden en los grados eran Antonia Gabaldón, Esther Carrillo, Balbina Pérez y Rita Quintana quien fuera hermana de Fenelón Quintana que ocupó dos veces la gobernación de la provincia en los años 1932/1934 y 1942/1943.

El éxito logrado ante la concurrencia masiva, dio lugar para que el gobernador Sergio Alvarado, el 11 de septiembre de 1899, logre que la Legislatura dicte la ley número 18 destinando fondos para la construcción de la escuela. Autorizada la cesión por la Legislatura -Ley 36- al Consejo General de Educación se compra un inmueble entre las calles Alvear y Güemes el 23 de octubre de 1900.

En "épocas más actuales" (hace más de 70 años), viene a mi memoria las escuelas primarias en Jujuy: Colegio del Salvador, escuela San Francisco, Monteagudo y escuela Belgrano para varones; Colegio del Huerto, Instituto Santa Barbara, para mujeres; y otras como la Escuela Normal, mixto.

En esos años, en el ámbito familiar, la madre establece orden en la casa. Entre tantas tareas se encargaban de que los hijos vayan a la escuela a los que acompañaban hasta tercer grado. A partir de cuarto grado partíamos solos sin compañía. Seguramente pensando que ya éramos grandes y con capacidad suficiente para movernos en forma independiente en una sociedad sin peligros en que nos entreteníamos con el fútbol, el trompo, la rayuela, el balero, o con nuestros padres y amigos intentando hacer volar los barriletes o jugar a las cartas o mirar televisión blanco y negro.

De tecnología nada. Los canales con plataformas como Netflix, Disney, Amazon, etc, no existían y menos celulares; o PlayStation, Nintendo, Tiktok. Sin todos estos avances actuales vivimos y disfrutamos en familia, con amigos y felices en conversaciones que dejaba enseñanzas.

Siempre usando pantalones cortos mostrando las rodillas, zapatos trenzados y en ocasiones especiales con uso de la corbata salimos a la Escuela Belgrano y recién al ingresar al secundario aparecían como un sueño los pantalones largos, entendiendo que "ya somos grandes".

La primaria, con el delantal blanco, los útiles en el portafolio, la lapicera con tinta, la goma de borrar, y cuadernos por materia partíamos para cumplir con nuestra obligación: estudiar, memorizar, mentalmente repetir y no olvidar.

En el camino nos encontramos con amigos y compañeros y al llegar a la Escuela Belgrano comenzaba nuestra vida escolar ingresando al hall central donde estaba el busto del General Belgrano.

Y en algunas ocasiones, en una madera apoyada en un atril, una madera coronada con tapitas de gaseosas en blanco y azul como nuestra Bandera nos recibían la directora Amalia Speratti de Alvarado, la subdirectora Amalia López Iriarte de Macedo, las secretarías Graciela Quintana de Sierra y Nelda Rodríguez de Arismendi que con un movimiento de cabeza saludaban amablemente.

Ya en el patio, al sonido del timbre formábamos fila, y con música del himno y canto, se izaba la Bandera nacional. Luego partíamos a las aulas, con disciplina y esperando a la señorita con un" buen día". Llegaba con su material didáctico, exponiendo sus conocimientos y nosotros escuchando, copiando y resolviendo ejercicios en la pizarra con tizas de diferente color. No faltaba "el puntero" para indicar los temas y en algunas oportunidades disciplinar a los alumnos rebeldes". Y quién no recuerda la obligación de escribir con la mano derecha. Los "zurdos" no tenían permitido hacer escritos con la mano izquierda. ¿Qué épocas no?.

En el salón de actos, los alumnos participábamos en las fiestas patrias o acontecimientos importantes: Día de la Bandera, 25 de mayo, 9 de julio, Éxodo jujeño, cambio de abanderado y escoltas, actuaciones en obras de teatro, bailes y el "pericón" que no podía faltar, muestras artísticas, exposición de cerámicas, pinturas de los alumnos avanzados.

Y las maestras controlando e imponiendo orden, y diciplina. íNo se nos ocurría volver a casa para acusar a la señorita! Siempre tenía razón (aunque no la tenga). Respetar y obedecer era lo correcto.

Los delantales blancos almidonados de nuestras maestras: Elisa Borgonovo, Sánchez Casado, Pili Fascio, "Negrita" Cabana dando fuera de horario sus clases de apoyo donde vivía en la "famosa pensión Sánchez" en calle Sarmiento frente a la Casa de Gobierno, la señorita Giambra, Ernestina Vago, Elba Rodríguez en Matemáticas, Pilar Más en Educación Física, Pepita Bernal en Dibujo, René Reimundin de Sánchez de Bustamante en manualidades que nos enseñaba colocar clavos sobre una madera armando una fuente, tejer una bufanda o hacer bolsas de red romboidal para las compras cómo envolver botellas de vidrio con piolín.

¿Y los compañeros? Excelentes y generosos. Muchos llegaban "para compartir" sus bizcochos calientes, recién comprados en la panadería "La Estrella", frente a la escuela.

Recordarlos es una alegría enorme: Hugo Macedo, Ernesto Claros, Araya, Rivas, Horacio Vea Murguia, Gordo Cairo, Jorge Valdecantos, Urzagasti, Oscar Insausti, Eduardo Pellegrini y Gringo Pellegrini, Raül Suarez Doriga, Julio Tolaba, Vicente Mastrandrea, Cesar Inchausty, Martin Uriondo, Julio Frías, Raúl Maciel, Humberto Sadir, Jorge Calderón, Fernando Zamora, Rodrigo Mon de enorme tamaño y original apodo (lechuza soltera - copete parao), Agustin y Emilio Francese, Julio Alberto Farfán, y los mellizos Víctor y Gerardo Farfán, Raul Arismendi, Nelson Negri, Enrique Mattalia, Albino Breggia, Fernando Rodilla, Rafael Busignani, Davicho Carrillo, Ernesto Bustamante, Yuyo Longombardo, El Taura Ernesto Claros, Cesar Módena (pomelo), Bernal Paul, Juan Carlos Mhor y Miguel Abud, entre tantos.

Y terminando la primaria, se inaugura el jardín de infantes para los pequeños con grandes espacios y muchos juegos con ingreso a este sector por avenida Senador Pérez. Otro beneficio.

Revivir estos encuentros y pasajes de vida, con tiempos plagados de anécdotas, nos reconfortan Sin duda son logros que nacen de una querida y centenaria Escuela Belgrano de la que estamos orgullosos".

 

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