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19 de Enero,  Jujuy, Argentina
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Alimentación y valor para fortalecer producción caprina

Promueven silos, henos y tecnologías para mejorar la alimentación de las majadas y abrir nuevas oportunidades.
Lunes, 19 de enero de 2026 00:00
IPAF NOA | QUIROGA ROGER EN UNA UNIDAD PRODUCTIVA DE CAPRINOS PARA ESTUDIAR Y BUSCAR AVANCES.

Con el objetivo de fortalecer las actividades cabriteras en la Quebrada de Humahuaca, el Instituto de Investigación de la Agricultura Familiar del NOA (Ipaf NOA) del Inta trabaja en varias alternativas. El investigador Juan Quiroga Roger destacó avances en fortalecer los sistemas productivos caprinos enfocados en la alimentación, mejor inserción en mercados y tracción hacia el turismo y su economía.

Desde el Ipaf NOA el abordaje se realiza con una mirada integral sobre los sistemas ganaderos caprinos de la agricultura familiar, entendiendo que se trata de producciones con una fuerte identidad territorial y cultural, y el abordaje está vinculado principalmente a la producción de alimentos. Quiroga Roger destacó productos emblemáticos como el cabrito y el queso de cabra, que son claves para el consumo familiar y la comercialización.

JUAN QUIROGA ROGER, DEL IPAF NOA

Sostuvo que los sistemas caprinos se desarrollan en zonas adversas, donde otros modelos productivos no logran sostenerse. "Son sistemas productivos con una identidad y una tradición muy fuerte, que funcionan en lugares donde, a excepción de los camélidos, otros sistemas no funcionarían. Pero con pequeños ajustes en el manejo podemos lograr mejoras importantes en la producción", dijo sobre la estrategia de intensificación sostenible que promueve el Inta.

FORRAJE DE CHALA PARA ENFARDAR

El objetivo de fortalecer estas actividades surge también frente a un contexto complejo, ya que según datos censales hay una disminución de la existencia caprina, asociada a la migración rural, el envejecimiento de las familias productoras, la dificultad de acceso a los territorios y a mercados más formales, y las limitaciones para agregar valor a los productos. "Todo eso impacta directamente en el precio que recibe el productor y en la continuidad de los sistemas", afirmó.

Por ello desde el Ipaf NOA se trabaja en identificar las demandas concretas de las familias productoras y en generar respuestas tecnológicas acordes. A nivel regional los sistemas caprinos están asociados a las zonas áridas y semiáridas del NOA, Cuyo y la Patagonia, donde la cabra demuestra una gran capacidad de adaptación. "Tiene la posibilidad de aprovechar no solo el pastizal herbáceo, sino también el arbustivo, y eso le permite producir alimentos en contextos de escasez de forraje y agua", explicó.

Uno de los ejes centrales del fortalecimiento productivo es el manejo del calendario, ya que la demanda de carne se concentra para las fiestas mientras que la producción de quesos en el verano. Sin embargo, en los últimos años algunos productores comenzaron a desplazar la elaboración hacia el invierno, en la temporada turística. "Eso les permite negociar un precio más diferenciado y sostener ingresos durante más meses", explicó Quiroga Roger.

Además en la Quebrada de Humahuaca conviven sistemas diversos, desde productores que incorporan pasturas, hasta familias que practican la trashumancia en zonas como Punta Corral, aprovechando distintos pisos altitudinales a lo largo del año. Apuntó que esta diversidad exige tecnologías adaptadas y de pequeña escala.

En ese sentido, el investigador destacó que la principal limitante es alimentaria. "Tenemos un bache forrajero muy marcado, especialmente entre agosto y diciembre. Por eso el foco está puesto en garantizar la disponibilidad de alimento", dijo. Desde el Ipaf NOA se promueve la conservación de forrajes mediante silos de plantas enteras, henos y otras alternativas que permitan trasladar el excedente del verano hacia los meses críticos.

"Una buena condición nutricional de la majada es clave. Superando el bache forrajero, el impacto de enfermedades o cargas parasitarias es mucho menor", afirmó. De hecho, recordó que la Quebrada fue declarada zona libre de brucelosis, algo clave para sostener la inocuidad y la validación de los quesos caprinos.

El fortalecimiento de las actividades cabriteras también incluye la diversificación productiva. Desde el Ipaf NOA se analizan alternativas como el aprovechamiento del cuero, el chacinado de carne y nuevas opciones en lechería caprina. "Con poca inversión inicial se pueden generar emprendimientos interesantes, pero primero hay que fortalecer el sistema productivo", expresó.

Entre los desarrollos tecnológicos avanzados, mencionó la construcción de una tina pasteurizadora solar para leche caprina, nuevas prensas de acero inoxidable y ensayos con moldes realizados mediante impresión 3D, buscando innovar sin perder la identidad tradicional del queso de la Quebrada. Además, destacó la importancia del turismo como motor de la demanda y del entramado productivo local. "Hay que seguir ampliando la diversidad de productos, sostener lo que ya existe y buscar nuevos mercados. El sistema caprino tiene un enorme potencial y fortalecerlo es clave para la agricultura familiar del NOA", concluyó.

En Jujuy hay 90 mil cabezas

La región NOA concentra actualmente la mayor cantidad de existencias caprinas del país. En Jujuy, se estima una población cercana a las 90 mil cabezas según el censo, aunque datos del Senasa indicarían cifras algo superiores.

A nivel provincial, existen entre 1.600 y 1.700 explotaciones caprinas, y entre 300 y 400 familias están vinculadas directamente a la producción lechera y a la elaboración de quesos. "Son los quesos que vemos al costado de la ruta, en las plazas, en los platos tradicionales. Los productos caprinos tienen una presencia muy fuerte en la vida cotidiana de la Quebrada", afirmó Juan Quiroga Roger, investigador del Ipaf NOA en Hornillos.

Se refirió a la estimación del volumen de cabezas, que conformaría una cuenca muy marcada de producción de queso de cabra en esa zona y que es hoy en una de las grandes demandas que tratan de atender desde el Ipaf.

Enfoque en el forraje

PREPARACIÓN DE FORRAJE

Desde el Ipaf NOA del Inta se trabaja desde hace más de una década en la implementa‑ ción de silos de plantas enteras como alternativa para mejorar la calidad del forraje disponi‑ ble. Según Quiroga Roger, es habitual en la región ver el uso de chala de maíz seca, un ma‑ terial de bajo valor nutricio‑ nal. “Lo que pensamos es ade‑ lantarnos a ese proceso, picar el material en verde, incorpo‑ rarlo con maíz, enfilarlo y de‑ jar que fermente. De esa ma‑ nera conservamos un forraje de mejor calidad para los mo‑ mentos de mayor escasez”, se‑ ñaló. Estos silos permiten con‑ tar con alimento adecuado durante el bache forrajero, cuando el pastizal natural es insuficiente.

Otra línea es la conservación de henos de alfalfa, un recurso que ingresa desde otras zonas pese al potencial local y la li‑ mitación es la mecanización, por lo que se promueve el uso de maquinaria de baja escala. “En la Quebrada predominan parcelas pequeñas, de un cuar‑ to o media hectárea. Por eso trabajamos con mini roto en‑ fardadoras, adaptadas a esa re‑ alidad”, precisó.

Además del aspecto forraje‑ ro, se analizan alternativas pa‑ ra diversificar los ingresos. La curtiembre, el chacinado de carne, la producción de leche f luida y de quesos caprinos con nuevas características apa‑ recen como opciones posibles.

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