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Aldo Ábalos: quince años de silencio... en las alturas

Sentida recordación del hijo dilecto de la Puna y notable periodista de nuestro matutino. El día de su partida las arenas de cantarinas del Huancar enmudecieron en una señal de respeto.

Lunes, 02 de marzo de 2026 23:56
EN LA CAPITAL DE LA PUNA | TRAS CONDUCIR EL DESFILE DEL 31 DE AGOSTO DE 1985.

Compartimos con nuestros lectores esta sentida recordación del ilustre ciudadano de Abra Pampa y gran periodista Aldo Ábalos fallecido ya hace quince años. El autor es su hijo Guido, quien propuso acompañar este homenaje con dos fotografías de su padre: una, de un Aldo muy joven con traje, luego de conducir el desfile del 31 de agosto de 1985; y la otra, su última conducción en el Festival del Huancar en 2011.

Durante veintidós años Aldo Ábalos fue corresponsal de El Tribuno de Jujuy en la Puna. Siempre estuvo al servicio de las causas del hombre de las alturas, exaltando sus valores y denunciando, con firmeza, el abandono de una región a la que amaba profundamente. El día de su partida, el 27 de febrero de 2011, las arenas de cantarinas del Huancar enmudecieron en una señal de respeto a la partida de un hijo dilecto de la Puna.

A continuación el artículo escrito por Guido Ávalos: “La vida y sus buenas costumbres a veces nos mal acostumbran; muchas veces decimos que quince años es sinónimo de festejo o de algarabía; de alegría y felicidad. . . pero el tiempo te demuestra y con el tiempo entiendes que no todo es color de rosa, y es así, estos quince años marcan muchas cosas para nosotros, en particular para mí, denotan quietud. Fue aquella tarde que es difícil no poder remembrar, porque esos golpes son para toda la vida; aquel sol del 27 de febrero indicaba la obscuridad para nuestras vidas; para muchas vidas. Fue tan súbito que en esa inmediatez todos nos aprestamos a seguir con la cotidianidad pero no pudo ser como lo habitual, ya nada volvería a ser igual. . .

Aquella tarde incomprensible e incomprendida nos anunciaba que un corazón luchador de las alturas dejaba de pelear para dormir su siesta sinfín, el descanso eterno lo aguardaba, tal vez anhelada por el tiempo mismo o por la Pachamama. Fue tan repentino ese golpe a nuestro ser que no alcanzó para alguna lágrima en aquel momento; esas lágrimas que hasta el día de hoy florecen de tanto en tanto. Después de aquel viaje celestial fue todo distinto o todo fue nada. . . Parecía que más de uno imploramos acompañarte en aquel periplo. . . fue tan duro que siempre quisimos escondernos en las entrañas de un payaso; tantas veces intentamos dibujar una sonrisa por más que el corazón se desgarraba con cada latido. Tan ambiguo se presentaba el día a día que a veces era mejor no arrancar y en otras, era mejor llegar a ese horizonte incierto y soso. . .

ÚLTIMA CONDUCCIÓN | ALDO ÁBALOS ANIMÓ EL DESFILE ARTÍSTICO DEL FESTIVAL DEL HUANCAR EN 2011.

Esos años de silencio nos enseñaron muchas cosas, entre la filantropía de siempre y algún evento que te evocaba; aquel silencio en nuestras vidas nos indicaba seguir el camino; suspirar, suspirar nuevamente, sacudirnos y echarnos a andar por aquella vida distinta que debíamos afrontar. Fue duro y aún es duro no desviar la mirada hacia el retrovisor. . . el sendero nos presenta algunos ecos, otros sollozos tuyos que nos piden a gritos no claudicar. Nos piden seguir recorriendo aquellos trayectos donde tus pasos quedaron firmes; nos ruegan limpiar esos senderos para que los retoños los puedan conocer y los puedan reforzar.

La América morena de aquellos changos y changas se siente silente de a ratos porque tu tierra adentro se quedó sin pluma y sin palabra. Alguna lágrima brota de la wankara por la amnesia del hoy o por soslayar algunos tintes de estas ‘Realidades de Miércoles’. Más estamos queriendo aportar vuestras voluntades para rendirte homenaje en la mayor parte de nuestros pasos. Siempre existirán derrapes, pero no limitaremos con la desidia porque no serían tus anhelos.

Caminamos porque hay que hacer caminos; caminamos siguiendo huellas, varias tuyas; seguimos caminando con varias enmiendas apropiadas por cada uno de nosotros pero siempre nos direccionamos en el sentido común y en el esfuerzo permanente para tratar de ser guías de aquellos retoños: aquellos bailarines de los 98 y 99; esos intrépidos de más adelante; aquellas almas gemelas que tanto ansiabas y tanto te extrañan; finalmente esos tres pillos que miran hacia las estrellas y dicen verte, tal cual aquella foto de Huancar, foto de despedida. También está ella firme como en cada festival, a pesar del dolor, allí está.

Elevamos una plegaria al cielo y te imploramos luz y fuerzas. . . te recuerdo como en cada escenario, te escucho en algunos versos y te persigo en algún micrófono; te rememoro con ‘Piedra y Camino’ o tal vez con ‘Mama Vieja’. . . te encuentro en alguna noche bohemia pero más que nada: Te recuerdo siempre viejo querido”.

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