El 26 de febrero de 1986 se estrenó Dragon Ball, el anime que introdujo a Gokü y marcó una época en la animación japonesa. Desde entonces esa serie se transformó en un fenómeno global, mezclando aventuras infantiles con combates épicos y un tono que conquistó a varias generaciones por décadas.
El capítulo inaugural se emitió por la cadena japonesa Fuji Television y dio inicio a una tanda de 153 episodios basada en el manga de Akira Toriyama. Esa versión planteó el universo y permitió que la franquicia trascendiera Japón hacia fines de los años ochenta y ganara popularidad internacional rápidamente.
En Estados Unidos varias cadenas impusieron cortes: el programa fue censurado por escenas de contenido sexual y episodios con violencia explícita. Esas versiones recortadas no alcanzaron a frenar el furor: Dragon Ball se convirtió en un modelo que abrió la puerta a otros animes que luego dominarían las pantallas occidentales.
Personajes como Gokü, Piccolo, Bulma, Krilin, Yamcha y Ten Shin Han ocuparon las tramas durante más de ciento cincuenta capítulos. La tira cerró su ciclo original el 19 de abril de 1989, dejando un impacto impensado y seguidores en casi todos los continentes que conservan la fiebre por la serie.
La saga se expandió con entregas posteriores: Dragon Ball Z, Dragon Ball GT, Dragon Ball Z Kai y Dragon Ball Super. Comenzada en 2015, Super permanece en la grilla de canales de pago occidentales como Cartoon Network. En Venezuela la serie se emitió por Televen y Venevisión, alcanzando amplia difusión.
La marca Dragon Ball generó ingresos gigantescos: la franquicia acumula cerca de 30 mil millones de dólares, según estimaciones, lo que la posiciona entre las más rentables que provienen del continente asiático. El dato refleja no solo ventas de merchandising, sino derechos, videojuegos y otras explotaciones comerciales alrededor del planeta.
El tema de apertura y las escenas iniciales se volvieron parte del imaginario colectivo: el icónico intro recorre generaciones en redes y plataformas de video. Fanáticos y coleccionistas siguen celebrando la serie en convenciones, remasterizaciones y ediciones especiales, manteniendo viva la llama de Dragon Ball en la cultura pop contemporánea.