19°
4 de Febrero,  Jujuy, Argentina
PUBLICIDAD

¿Venganza o justicia? el placer de ver caer al que nos dañó

Miércoles, 04 de febrero de 2026 00:00

¿Alguna vez sentiste esa "satisfacción" en el cuerpo al enterarte de que a alguien que te hizo daño le está yendo mal? No te sientas un "monstruo".

Es una reacción humana casi instintiva. Quizás viste a ese ex que te engañó atravesando una crisis, o a aquel jefe que te humilló perdiendo su puesto. En ese momento, una voz interna susurra: "es el karma", o simplemente, "se lo merece". Pero, ¿qué dice realmente de nosotros ese gusto por el mal ajeno? ¿Es justicia o es una trampa que nos mantiene encadenados al agresor?

El dilema del "ojo por ojo". Se dice que en un mundo de "ojo por ojo", terminaríamos todos ciegos. El problema no es que el otro no deba asumir las consecuencias -de hecho, la responsabilidad es la base de la madurez-, sino quién ejecuta la sentencia. Cuando buscamos el "ajuste de cuentas" o celebramos el infortunio ajeno como una forma de compensación, quedamos pegados emocionalmente a esa persona.

Desde la mirada de las Constelaciones Familiares, el equilibrio es una de las "órdenes del amor". Sin embargo, hay una distinción vital: si devolvemos el daño con la misma moneda, nos convertimos en lo que criticamos. Nos ponemos a la par del agresor y el sistema sigue en conflicto. La verdadera justicia no nace del castigo al otro, sino de la reparación propia.

¿Qué hay detrás de tu sed de justicia?

Sentir satisfacción cuando el otro está mal suele ser un mecanismo de nuestro "niño herido". El niño cree que si el otro sufre, su propio dolor disminuirá. Pero la realidad clínica nos muestra lo contrario: el alivio es momentáneo, una dosis de dopamina barata que no sana la herida de fondo.

Cuando nos quedamos esperando que "el universo se la cobre", seguimos mirando hacia atrás, hacia el agresor, en lugar de mirar hacia adelante, hacia nuestra propia vida. El equilibrio sistémico real ocurre cuando permitimos que el otro lleve su propia carga. Como diríamos en una sesión: "Yo te dejo con tu responsabilidad y con las consecuencias de tus actos, y yo me quedo con mi aprendizaje y mi dignidad". Ver al otro caer no nos hace más altos; solo nos recuerda que seguimos mirando el mismo pozo.

La verdadera "justicia" es recuperar nuestra soberanía y que el destino de quien nos dañó deje de ser nuestra brújula emocional.

Para cerrar, te pregunto a ti que me lees: ¿Alguna vez sentiste esa satisfacción por la caída de quien te dañó? ¿Sentiste que eso realmente reparó tu herida o el vacío siguió ahí? Te leo en los comentarios.

(*) Licenciada en Psicología; coach ontológico profesional; magister en Salud Pública con mención en Atención primaria de la salud; especialista en Salud Pública; facilitadora en procesos de comunicación, resolución de conflictos, expansión de la conciencia, liderazgo; coordinación de grupos y conciencia de redes; y facilitadora en entrenamientos a líderes en gestiones de oratoria y comunicación. pamela_arraya@yahoo.com.ar, cel 3884416256.

 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD