Allá hace tiempo cuando nuestra Patria todavía era una colonia del imperio español, un sendero denominado Camino Real comunicó durante muchos años al puerto de Buenos Aires con el Alto Perú. Con el paso de las centurias, se hicieron nuevos y mejores caminos, pero estos cambios dejaron aislados a cientos de poblados que fueron abandonándose en la búsqueda de oportunidades, por trabajo o estudios. Este fue el caso del paraje La Cabaña, en el departamento San Antonio.
La Cabaña o "Posta La Cabaña" es una zona agreste de terreno irregular, se encuentra entre los ríos La Cabaña y Los Sauces (que se unen y forman el río Perico), se ubica a 6 kilómetros del pueblo de San Antonio. La bella y centenaria capilla "Purísima Concepción de María" erguida junto al camino, caracteriza el lugar. Para llegar hasta allí, hay que cruzar el río La Cabaña, lo cual solo puede hacerse de modo seguro entre los meses de marzo y diciembre, cuando la corriente lo permite.
El historiador Vicente Cicarelli, menciona en su libro "San Antonio. Reseña Histórica" que, La Cabaña supo ser en la época colonial un lugar muy transitado al estar atravesada por el "Camino Real", que cruzaba La Caldera y Tres Cruces (Salta), Los Sauces, La Cabaña, San Antonio y Jujuy.
Además, Cicarelli comenta, que La Cabaña se convierte en una "posta", es decir, un paraje de descanso para el correo y viajeros, apto para mulas y caballos, luego de que en 1708 el rey Carlos III de España incorpora el servicio de correos.
Por este famoso camino, pasó el general Juan Galo Lavalle, destacada figura de la guerra por la Independencia Argentina y sudamericana, un día antes del 9 de octubre de 1841, fecha en la que encontró la muerte en San Salvador de Jujuy.
Algunos creen que por este sendero pasó el éxodo que dirigió Belgrano, pero otros, como Cicarelli, lo desmienten.
Su actualidad
Con los años y la crecida de los ríos, cientos de familias que vivieron por años en La Cabaña, fueron emigrando.
A pesar de las limitaciones impuestas por la crecida de los ríos, un numeroso grupo de gauchos y campesinos enamorados del bello lugar, se quedó durante muchos años en La Cabaña, a trabajar la tierra, los animales y cuidar de sus familias.
Así pasó el tiempo, hasta que en 1970 los más jóvenes comenzaron a emigrar, disgregando de a poco la comunidad del lugar. Hoy, el paraje está prácticamente despoblado, unos pocos propietarios van regularmente por el lugar pero residen en San Antonio y otras localidades, y también hay algunos puesteros que residen en las fincas junto a sus familias.