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Bergoglio visitó a Jujuy en 2008 instando a la unidad de toda la Iglesia Católica

El paso del flamante sumo pontífice por Jujuy no pasó desapercibido en 2008, y fue en una Asamblea diosesana.

Miércoles, 13 de marzo de 2013 22:15

El paso por Jujuy del ahora Papa Francisco 1 fue el 1 de marzo de 2008, y convocó alrededor de 4000 fieles y religiosos que escucharon su mensaje. Fue la XXV Asamblea Diocesana la que lo trajo por suelo jujeño y donde brindó un mensaje de unidad de la Iglesia Católica, no sin antes reflexionar un tanto críticamente al respecto.
 

En esa ocasión ofició el encuentro junto a los obispos Marcelo Palentini y Pedro Olmedo de Humahuaca, y fue declarado "ciudadano ilustre", de manos del entonces intendente Rodolfo Nieto, además de recibir obsequios del entonces vicegobernador Pedro Segura.
 

Pero era el interés de la gente que lo seguía, laicos y religiosos, que escuchaban atentamente sus palabras, lo que hacía al ambiente. Los feligreses entusiasmados lo aplaudian al verlo ingresar con su traje morado, los mismos que al final se acercaban para pedirle la bendición y la de algunos niños.
 

Ya desde entonces, y acostumbrados a las declaraciones polémicas, la prensa jujeña buscó un acercamiento con el entonces cardenal sin embargo no accedió. Las directivas de la organización ya lo habían remarcado, pero los intentos por "sacarle algunas declaraciones" muy cerca del escenario fueron en vano, ya que con tono medido ratificó que no daría declaraciones.
 

La incertidumbre dejaba por entonces una gran interrogante de su comportamiento, la cual pasaría luego a segundo plano al escuchar luego su mensaje para poder difundirla en la cobertura que nos convocaba.
 

Luego del protocolo propio de la asamblea comenzó a plantear su mensaje en base al eje de la reunión, un documento en torno al cual reflexionó. Se refrió entonces a las comunidades cristianas aclarando que no tienen que ser una ong sino el lugar donde hombre y mujeres se encuentran con Jesucristo, y la distinguió de otras organizaciones, en un tono reflexivo y hasta crítico.
 

"Somos llamados al seguimiento de Jesús", dijo enfáticamente el entonces cardenal asegurando que esto supone vincularse intimamente con su persona pero no como siervos sino el rol de amigo y hermano
 

Con tono ameno y mientras tomaba mate, siguió con sus reflexiones, llamando a la feligresía a dejarse "encontrar" por Jesucristo. "A nosotros los cristianos no nos interesa tener más socios, lo que a un cristiano le tiene que interesar es si sigue a Jesucristo, si es fiel en la configuración de Cristo, si se entusiasma por Jesucristo y si comunica", afirmó respecto al mecanismo del encuentro con Jesús.
 

También aseguró que la unidad de la Iglesia no se hace por consensos porque si no la iglesia no existiría, sino que el camino de la unidad sería a través de los servicios que lo da la espiritualidad, llamó a no perder la identidad, a no basar la unidad en el prestigio ni el poder sino en el sentido de comunión. Con la imagen de la patrona local, la Virgen de Río Blanco, también se refirió al Espíritu Santo, como motivador y hacer a los misioneros.
 

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