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Historia del templo parroquial del Carmen

Viernes, 15 de julio de 2011 20:57

En 1773, Mons. Juan Manuel de Moscoso y Peralta (15" obispo de Tucumán), en su gira por el territorio del entonces obispado del Tucumán, crea la parroquia San Juan Bautista, en la hacienda de don Agustín Martínez de Iriarte, la que actualmente se conoce como parroquia Inmaculada Concepción en la localidad de San Antonio, y autorizó a que se erigiese en terreno perteneciente a la familia Espinoza, en lo que se llamaba Perico de Espinoza o Perico Grande o Perico del Carmen, una ermita privada bajo la advocación de la Virgen María.


El 9 de junio de 1783, el nuevo obispo de Tucumán, don José Antonio de San Alberto, perteneciente a la Orden de Carmelitas Descalzas, acuerda la licencia para que la ermita se transforme en oratorio y reciba la advocación de Nuestra Señora del Carmen y tuviera culto público siempre y cuando se tapiase la puerta hacia la casa familiar y se abriera otra de forma pública (tal reza el escrito del archivo del Obispado de Tucumán).


l pequeño oratorio público fue transformado en una iglesia mayor, comenzando su construcción alrededor del año 1820 y terminado parte de la nave central en 1848 y seguía inconclusa hacia 1859. Este templo, por lo que se puede leer en el archivo judicial de Tribunales, fue demolido. Y en 1870, la legislatura provincial autoriza la construcción de un nuevo templo, que comienza su construcción en 1873 y terminado su ábside y nave central en 1901. En 1854 se nombra a la iglesia del Carmen como vice parroquia y ya en 1860 se considera a ésta como parroquia con el nombre de Nuestra Señora del Carmen.


a segunda etapa, luego de 1930, construyó el actual frente y la torre del campanario, culminándose en 1948. La tercera etapa fue muy posterior, con la decoración interior en su totalidad, y la construcción del balcón delantero actual, lo que muchos llaman coro.


La Iglesia está construida con una planta moderna rectangular de líneas rectas, con un ábside en ochavas octogonales.


La nave central se encuentra separada y al mismo tiempo unida por un gran arco de medio punto, adornado con cornisas neoclásicas.


La estructura general del templo se puede dimensionar en las zonas altas de la construcción, donde aparecen las paredes originales, enmarcando seis ventanales a cada costado de líneas redondeadas.


El estilo neoclásico influyó mucho en el estilo decorativo de las construcciones en América Latina luego de 1890 y, en Jujuy, a partir de 1900 a 1960 aproximadamente. Es un estilo que intenta reproducir el estilo clásico antiguo pero con ciertas condiciones modernas. El neoclásico es hijo de la filosofía positivista que plantea lo seguro como aquello que se puede comprobar empíricamente. Este estilo no gusta de la forma clásica pura que construye las columnas directamente desde el piso sin base. El neoclásico gusta mucho de las bases cúbicas sobre las cuales se instalan las columnas y culmina el decorado con líneas geométricas y no redondeadas como en el clásico puro. La parroquia Nuestra Señora del Carmen está decorada en este estilo, que se puede denotar ya que sobresale de la pared original. La nave central está enmarcada por 12 columnas, seis de cada lado, en estilo románico, liso, pero aumenta lo cónico (es mayor en la base, menor en la altura) propio del neoclásico. Las mismas se encuentran afirmadas sobre bases cúbicas, que sobresalen y dan cierta rigidez a la columna. Añaden capiteles en estilo corintio (hojas de acanto) que sostienen una nueva mini columna cúbica que denota una repisa, como sosteniendo algo, aunque no sostiene nada en su parte superior. Las columnas poseen dos cinturas bien marcadas, una en la base, otra al comienzo de del capitel, lo que realizan de marco de separación de los estilos. Esta mezcla de estilos y separaciones, es propio del neoclásico, que une lo románico de la columna con lo griego del capitel, anexa bases y zona superior, modernas.


odo el conjunto se encuentra unido en una forma simétrica en la zona superior por una doble cornisa. La primera une directamente las columnas por su parte superior. Es pequeña, apenas denotadas por líneas recta y de bordes redondeados en dos niveles, uno mayor que el otro. Más arriba une el añadido cúbico con una cornisa que sobresale varios centímetros en forma rectangular, bien visible y clara, adornada con líneas rectas de bordes redondeadas en múltiplos impares. La zona media de las paredes se encuentra adornada por arcos de medio punto (semicirculares) estas se asientan sobre pilares cuadrados apenas denotados y con una cornisa a modo de nudo que termina por unir ambos estilos, lo románico con lo neoclásico, logrando un gusto muy particular. El arco central de separación de la nave central y la zona del altar, es un arco de medio mundo, grande y decorado con líneas redondeadas en diferentes niveles, asentado sobre dos pilares rectangulares. En este caso, el nudo de unión de ambos estilos decorativos arquitectónicos lo hace una cornisa de líneas rectas y bordes redondeados.
 

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