El fiscal federal Gerardo Pollicita citó a declarar a cuatro mujeres que figuran, en documentos oficiales, como prestamistas del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con garantías hipotecarias. En tanto, hoy está citada a declarar la escribana Adriana Nechevenko, que fue quien avaló las operaciones inmobiliarias del funcionario.
Mañana deberán presentarse como testigos Claudia Sbabo y Beatriz Viegas, que le vendieron el departamento de Caballito en el que Adorni vive hoy y le prestaron 100.000 dólares cada una. Para el lunes próximo fueron citadas Graciela Isabel Molina de Cancio y Victoria María José Cancio, que figuran como que le facilitaron 85.000 dólares y 15.000 dólares, respectivamente, a Adorni y su esposa, con una garantía hipotecaria sobre otro inmueble que el matrimonio ya tenía en la calle Asamblea. Esta hipoteca fue formalizada el 15 de noviembre de 2025, el mismo día que la mujer de Adorni compró la casa del country Indio Cua.
El exfutbolista Hugo Morales, primer propietario del departamento de Caballito en el que vive Adorni, declaró ayer como testigo en este expediente. Morales sostuvo que en mayo de 2025 vendió el departamento por 200.000 dólares a Sbabo y Viegas.
Son las jubiladas que, préstamo mediante, luego le vendieron la unidad a Adorni, en noviembre de ese mismo año, por un monto declarado de 230.000 dólares. Estas mujeres jubiladas fueron, a un tiempo, vendedoras y prestamistas: le facilitaron al jefe de gabinete más del 85% del valor que él les pagó.
Morales declaró ante el fiscal Pollicita, durante más de dos horas, a través de una plataforma para reuniones virtuales del Ministerio Público Fiscal llamada Jitsi. Sostuvo que en la primera operación las mujeres estuvieron en todo momento acompañadas por dos "chicos", a quienes no pudo identificar. Fuentes judiciales señalaron que esa es una de las pistas a seguir.
Morales, exjugador de fútbol de Lanús, Huracán y la Selección nacional, ratificó que él había comprado el departamento al mismo precio que lo vendió.
Además, dijo en Tribunales que la operación se hizo muy rápido a través de la inmobiliaria. Morales aportó los datos de esa inmobiliaria y unos chats que cruzó con las personas involucradas.
Morales había comprado el primer piso de Miró al 500 en 1996. El departamento, de cuatro ambientes y un amplio patio, estuvo alquilado durante los últimos diez años hasta que decidió venderlo. "Había que poner mucha plata, se levantaron los pisos, había que cambiar los cerramientos, y pintar. Nunca le había hecho mantenimiento y preferí sacármelo de encima rápido", le contó Morales en las últimas horas a un allegado.
Ante el fiscal, el exjugador dijo que vendió el inmueble por el mismo precio que lo había comprado casi treinta años atrás, US$200.000, porque estaba apurado y porque actualmemte vive en la provincia de Corrientes. ¿Lo hizo mediante un boleto o una escritura? "En los audios aportados dice que hizo un boleto pero en su declaración habló de escritura", dijo una fuente judicial.