Un video que se volvió viral y generó indignación entre presentadores de noticias y usuarios de redes sociales. Las imágenes mostraban a un chico atado en un rancho de nylon y chapa ubicado en Villa Dorrego, de la localidad bonaerense de González Catán, jurisdicción de La Matanza. Al niño se lo veía desnudo, hambriento.
Los propios vecinos fueron quienes filmaron la escena, denunciaron la situación con un llamado al 911 y la reprodujeron.
Según se pudo establecer, un patrullero de la Comisaría 4° de la zona se presentó en el lugar. El chico fue rescatado; la Policía Bonaerense lo encontró deambulando desnudo por la calle.
Una inspección física reveló lesiones en su cuerpo compatibles con una golpiza, azotes en las nalgas y en la espalda con marcas de hasta 15 centímetros de largo.
Su madre de 22 años, fue hallada allí; terminó arrestada en el acto. Se negó a declarar ante la fiscal del caso, Lorena Pecorelli.
Pero el caso sumó un nuevo episodio en los útlimos días, cuando el padre del chico, un joven de 27 años, beneficiario de dos planes sociales según sus registros, fue detenido por la Policía Bonaerense en la zona oeste, luego de que la fiscal Pecorelli pidiera su captura.
Al contrario de su exmujer, el joven efectivamente declaró y lo que dijo sorprendió a los investigadores.
El padre del chico aseguró que había dejado a su familia y que estaba hace tres meses en situación de calle. El motivo: la violencia que la propia madre del niño ejercía sobre él.
El chico, mientras tanto, permanece en la casa de una tía bajo la supervisión del Servicio local de niñez. El padre permanece detenido, imputado del mismo delito que la madre: "abandono de persona y lesiones".
La versión de la indagatoria, sin embargo, resuena con otro testimonio de la causa que tramita en la UFI N°21.
La mujer de Villa Dorrego que llamó al sistema de emergencia 911 aseguró que la joven ahora detenida la amenazaba tanto a ella y como a su hija menor de edad, con frecuencia. Incluso, que intentó agredirla con una maza y un trozo de soga, cuyas imágenes entregó a la Justicia.
El niño, por su parte, será el objeto de una evaluación psicológica que se realizará la semana próxima en el Cuerpo Técnico Auxiliar del Departamento Judicial La Matanza. Al tener tres años, una cámara Gesell podría ser redundante: se debe determinar, primero, su capacidad de verbalizar lo que sufrió. Pecorelli verá los pasos a seguir luego de este primer análisis.