Agostina Páez enfrentó ayer la audiencia clave en el marco de la causa que la mantiene retenida en Río de Janeiro, Brasil, desde enero pasado, acusada de injuria racial, que tiene una pena de hasta 5 años de prisión, y todas fueron buenas noticias: no va presa y vuelve al país.
Así lo confirmó la abogada de Agostina, Carla Junqueira, al salir de la audiencia de ayer. Dijo que la Fiscalía y la querella no se opusieron a que su defendida regrese al país: "El juez tiene que definir en el escrito la caución pecuniaria (fianza); es una cuestión de días".
Así, Agostina deberá pagar una multa y hacer servicios comunitarios. Calculan que en tres días podrá estar de regreso en su casa.
La abogada Junqueira contó que, en lugar de las tres denuncias que le endilgaban a la santiagueña, "la Fiscalía la redujo a una con pena mínima de dos años, reemplazable por servicios comunitarios en Argentina y pago de reparación a las víctimas".
"Si Dios quiere, en días puedo volver a la Argentina. Al juez le dije la verdad, todo lo que ha pasado; les he pedido perdón a las supuestas víctimas", comentó Agostina ante la prensa que estaba en la puerta del juzgado. Y agregó: "Fue la peor experiencia de mi vida".
Luego, la abogada acusada reveló: "Las víctimas no dijeron nada, han aceptado las disculpas y se han ido". Y sobre el gesto que le hicieron a ella comentó que "no ha habido un pedido de disculpas".
"Me siento aliviada, pero hasta que no esté en Argentina no voy a estar en paz. Voy a seguir encerrada porque he seguido siendo amenazada. Que esta resolución no quita que no me puedan hacer algo", explicó Agostina luego.
La previa
Horas antes de la audiencia judicial, Paéz señaló: "Está la posibilidad de ir a la cárcel acá en Brasil. Pero si yo voy a la cárcel me mato, literal". Su papá, Mariano, llegó anteanoche a Río, y la acompaña junto a sus abogados.
"En la últimas horas traté de tranquilizarme un poco porque estoy muy nerviosa desde que fijaron la fecha de juicio. No duermo, la paso muy mal", confesó la joven, que tiene una hermana de 16 años a la que ella prácticamente crio desde que falleció la madre de ambas.
"Estos meses fueron calvario. No puedo salir a la calle tranquila. tengo que taparme, andar paranoica de que no me estén siguiendo, que no me reconozcan...", señaló la abogada e influencer quien en un momento de la charla se quiebra y llora.
Agostina reconoció, más allá de lo que defina la justicia, que se equivocó: "Sé que lo que he hecho está mal, pero hay un contexto detrás, y esperemos poder bajar la pena que pide la fiscalía".
Consultada sobre cómo pasó estos meses con tobillera electrónica y sin poder salir de Brasil, la joven contó que estuvo "estudiando y aprendiendo muchas cosas sobre el racismo, del contexto cultural y por qué es un tema tan grave" allí, por lo que sugirió a los argentinos que viajen al vecino país que vean esta cuestión "más allá de lo que dice la Ley".