26°
1 de Abril,  Jujuy, Argentina
PUBLICIDAD

La NASA quiere aprender a vivir en la Luna para luego instalarse en Marte

A 54 años de la última huella humana en suelo lunar, la misión Artemis II marca el regreso de la humanidad al espacio profundo. Argentina participa con tecnología propia en este laboratorio orbital que servirá de puente hacia el Planeta Rojo.

Miércoles, 01 de abril de 2026 16:23

En 1972, mientras el mundo seguía su curso cotidiano, Gene Cernan se convertía en el último hombre en pisar la Luna. Nadie imaginaba entonces que pasarían más de cinco décadas para que el ser humano volviera a aventurarse tan cerca de nuestro satélite natural. 

Hoy, 1 de abril de 2026, ese paréntesis histórico llega a su fin con el lanzamiento de la misión Artemis II.

A las 19:24 (hora argentina), desde Cabo Cañaveral, Florida, la nave iniciará un viaje de 10 días que no busca alunizar, sino orbitar la Luna. 

Este sobrevuelo representa el reinicio de una ambición que, tras la Guerra Fría, ha mutado de una competencia ideológica a una estrategia de supervivencia y expansión científica.

La Luna como laboratorio y fuente de recursos

¿Por qué volver ahora? La respuesta combina geopolítica, economía y ciencia ficción hecha realidad. La Luna ya no es vista como un desierto estéril, sino como una cantera de recursos críticos:

Agua congelada: vital para transformarla en oxígeno y combustible.

Minerales raros: presencia de helio, titanio y metales que escasean en la Tierra.

Geopolítica: la carrera actual suma a nuevos actores como China, que planea su llegada antes de 2030.

Sin embargo, el objetivo final es Marte. La NASA utiliza esta misión para aprender a vivir fuera de la atmósfera terrestre, probando tecnologías en el entorno lunar que luego serán aplicadas en la colonización del planeta rojo.

El sello argentino en el espacio profundo

Argentina ocupa un lugar de privilegio en esta gesta internacional. A bordo de la misión viaja el microsatélite Atenea, un desarrollo conjunto de la CONAE y universidades nacionales.

Este dispositivo, compuesto por 12 unidades modulares de 10 centímetros (CubeSats), tiene misiones críticas:

Medir la radiación en el espacio profundo.

Testear comunicaciones de larga distancia.

Recopilar datos fundamentales para futuras misiones tripuladas.

Argentina es el único país latinoamericano con participación tecnológica directa en este lanzamiento, un hito que pone a los científicos y estudiantes locales en la vanguardia de la exploración espacial.

El regreso de los héroes

La misión tendrá una duración de 10 días. Tras completar su órbita lunar, la cápsula regresará a la Tierra con un amerizaje previsto en el Océano Pacífico, frente a las costas de San Diego, California.

Mientras tanto, en las inmediaciones de Cabo Cañaveral, miles de personas acampan con reposeras y víveres, esperando ser testigos de un momento que vuelve a poner la piel de gallina: el instante en que la humanidad, después de medio siglo, vuelve a mirar hacia arriba para reclamar su lugar entre las estrellas.

Temas de la nota

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD