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Rusia envió un submarino para custodiar un buque petrolero que EE.UU. intenta incautar

Moscú envió un submarino y recursos navales para escoltar un buque petrolero perseguido por Washington. 

Miércoles, 07 de enero de 2026 10:19

La crisis geopolítica en aguas venezolanas alcanzó un nuevo nivel de tensión tras confirmarse que Rusia desplegó un submarino y otros medios navales para custodiar al petrolero Bella 1, actualmente perseguido por Estados Unidos por violar las sanciones internacionales. Según información revelada por el Wall Street Journal, la administración de Vladimir Putin busca garantizar la travesía del navío, que intenta eludir el bloqueo norteamericano.

El buque, originalmente identificado como Bella 1, ha sido objeto de seguimiento desde que logró evadir un bloqueo parcial frente a las costas de Venezuela y frustró un intento de abordaje por parte de la Guardia Costera de EE.UU. el pasado 21 de diciembre. Las autoridades estadounidenses sostienen que este petrolero forma parte de una flota clandestina utilizada para transportar petróleo desde Venezuela hacia países como Rusia e Irán, violando abiertamente las sanciones económicas impuestas por Washington.

El despliegue militar ruso, que incluiría un submarino de propulsión nuclear según algunas fuentes, representa una muestra de fuerza directa y una clara respuesta al acoso estadounidense sobre el tráfico marítimo vinculado a sus aliados. Este movimiento agrava notablemente el enfrentamiento entre Moscú y Washington, que libran una guerra silenciosa por la influencia sobre Venezuela y el control del flujo energético en la región.

Analistas internacionales advierten que la presencia de un submarino ruso en el Caribe podría marcar un punto de inflexión, aumentando el riesgo de un incidente militar directo entre ambas potencias. Mientras, el gobierno venezolano, aliado clave de Moscú, aún no se ha pronunciado oficialmente sobre el operativo, en medio de una crisis económica agravada por el bloqueo comercial y financiero liderado por Estados Unidos.

La situación mantiene en alerta a los actores geopolíticos regionales, mientras el petrolero continúa su travesía bajo una custodia militar que desafía abiertamente la presión estadounidense.

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