La Catedral Basílica de San Salvador de Jujuy volvió a colmarse de fieles que se acercaron para celebrar la Misa de Pascua, una jornada marcada por la emoción, el encuentro y un mensaje de esperanza que marco toda la ceremonia.
La celebración reunió a familias, jóvenes y adultos que participaron de la liturgia en el marco del cierre de la Semana Santa. En un clima de silencio y reflexión, la comunidad acompañó las lecturas de la biblia que recorrieron algunos de los momentos más significativos de la historia de cristo preparando el anuncio central de la jornada, la resurrección de Jesucristo.
Durante la homilía, el padre Manuel Alfaro compartió una reflexión centrada en el sentido de la Pascua como un mensaje de renovación para la vida cotidiana. En ese marco, recordó el pasaje del evangelio que cuenta la llegada de las mujeres al sepulcro y el anuncio de que Jesús ya no estaba ahí.
"El mensaje es no tener miedo", expreso, al invitar a los presentes a mirar la realidad con esperanza aun en medio de la realidad y sus dificultades.
A lo largo de su reflexión, Alfaro también destacó que la Pascua representa la posibilidad de comenzar de nuevo, de dejar atrás aquello que pesa o duele y apostar por una vida con más compromiso, solidaridad y fe en el futuro.
En ese sentido, alentó a la comunidad a no quedarse solo con el recuerdo de la celebración, sino a llevar el espíritu de la Pascua a la vida diaria, en los gestos cotidianos, en las familias y en el acompañamiento a quienes más lo necesitan.
Además, durante la celebración se vivieron momentos de profunda participación de los fieles, quienes acompañaron con oraciones, cantos y los más pequeños, con una teatralización con gestos del momento clave en el sepulcro. Para muchos asistentes, la Pascua representa también una oportunidad para renovar la esperanza y fortalecer los lazos de comunidad, en un tiempo donde la fe y el encuentro adquieren un valor especial. En ese clima de cercanía y reflexión, la jornada se convirtió en un espacio para compartir un mensaje de ánimo y de mirada hacia adelante, una renovación de vida.
La celebración concluyó con un clima de alegría compartida entre los presentes, quienes iniciaron así el tiempo pascual, un período de cincuenta días que invita a profundizar el mensaje de esperanza que trae la resurrección.
“Anunciemos el triunfo de Dios sobre la muerte”
El obispo de la Prelatura de Humahuaca, Félix Paredes Cruz, compartió su mensaje pascual que quiere ser un abrazo cercano, una luz en medio de nuestras realidades y una invitación a renovar la fe en Aquel que hace nuevas todas las cosas. “Después de transitar con esperanza los días de Cuaresma y de Semana Santa, con la Vigilia Pascual que celebramos la noche del Sábado Santo inauguramos un nuevo tiempo en la historia de la humanidad. La Pascua de Jesús, el paso de la muerte a la vida, es el triunfo glorioso y definitivo de Dios, es el triunfo del amor, de la vida para siempre.
La vida con el Resucitado se vuelve mucho más plena y es más fácil encontrarle un sentido a todo lo que nos pasa en nuestra vida, al sufrimiento, al dolor, al amor, a la alegría, a la felicidad, al compromiso cotidiano, etc. Que no nos falte resurrección!”. En esta nueva Pascua, unidos a Jesús Resucitado, buscamos lo que él busca, amamos lo que él ama. Con la Pascua de Cristo vivimos, celebramos y anunciamos aquello “que no podemos callar lo que hemos visto y oído”. Es por ello que estamos llamados a salir del “sepulcro” de la tibieza, del egoísmo, de la tristeza: anunciemos que Cristo ha resucitado! anunciemos el triunfo de Dios sobre la muerte, la mentira, el desencanto.
Dios nos ha abierto para siempre las puertas a la vida eterna y a la felicidad sin fin. La Buena Noticia de la Pascua nos invita, allí donde se juega nuestra vida diaria, a la alegría auténtica, al perdón de corazón, a la fraternidad sincera sin retazos ni prejuicios de ninguna naturaleza. Apostemos por una vida social y eclesial de mayor “comunión”, “participación” y “misión”. Que la esperanza renovada de esta Pascua ilumine el presente y el futuro de nuestra vida. Feliz Pascua de Resurrección! Aleluya, Aleluya!.