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De la habilidad en sus manos nacen abrigos para el invierno

Demetria Salva aprendió a tejer desde su infancia en Abra Pampa, hoy crea piezas a cinco agujas y a puisca.
Jueves, 19 de marzo de 2026 23:56
ARTESANA DEL TEJIDO | LA ABRAPAMPEÑA DEMETRIA SALVA COMPARTIÓ SU TALENTO.

La niñez de Demetria Salva fue especial desde que en su Abra Pampa natal, aprendió que la artesanía podía ser creada entre sus manos, fruto de una herencia que de su madre adoptó siendo una pequeña curiosa por practicar ese talento.

Brindando lo mejor a través de los puntos, a partir de la enseñanza dedicada, el tejido había creado en ella una habilidad innata.

A partir de los diez años, su mente enlazaba las lanas de colores y fue perfeccionando una a una sus formas y técnicas, desde la cabecera de Cochinoca.

"Recuerdo que me gustaba ver a mi madre cómo hacía rápido con sus manos", expresó Demetria Salva, una tejedora con más de treinta años de práctica.

COLOR VIBRANTE | LA LANA DE COLOR SE LUCE EN CHALECO CON DISEÑO.

Mientras el tiempo fue pasando, vivir en la Puna le dio la posibilidad de surgir como tejedora. Es que vivía en Mina Pirquitas, donde era personal de servicio en la Escuela 103 "Minería Argentina" de Coyaguaima.

En ese tiempo al tejido lo consideraba una compañía valiosa. Asimismo, la labor era recreada para sus niños o para los encargos de las docentes porque prefería estar en casa o en la escuela sin tener que comercializar sus prendas.

"Una vez me invitaron a la feria de los artesanos en Jujuy y como no conocía, fui con pocos tejidos. Los vendí y comencé a vender en las ferias artesanales, después viajé a las ferias de Tucumán y Córdoba", recordó Salva que diseña y teje chalecos, sweaters, medias, guantes y polainas con lana de llama. "Antes tejía con la lana de oveja pero muy poco", resaltó la artesana que efectúa su labor a dos y a cinco agujas.

EL DON EN LAS MANOS | LA GRANDEZA DE UN SABER HEREDADO QUE ES RITO PUESTO EN ACCIÓN.

Ávida por aprender, deja sus prendas listas con una prolija terminación y el toque distintivo mediante el hilado a puisca con hilo.

Como extraídos de la tierra que la vio nacer, las tonalidades marrones y terracotas no faltan entre sus lanas de pequeños y multiformes ovillos que se dejan ver para, luego, ser piezas únicas.

"Me encanta la lana natural y la amarronada; pero también otros colores. Las terminaciones para que se noten diferentes, llevan un detalle personal y que las destacan", comentó quien no deja de hacer mantas, ni chales o gorritos para que otras personas los puedan lucir.

LLAMAS LLAVEROS | PEQUEÑOS SOUVENIRS HECHOS CON GRAN DEDICACIÓN.

"Lo artesanal y puneño es propio de la cultura que nos representa", indicó Salva feliz de tener este don y de poder compartirlo con pares artesanos. "A las prendas las hago con materia prima muy especial y las dejo listas porque es una labor delicada. En la extensión de la prenda se ve la calidad", comentó.

Cada entrelazado de su tejido, es un recordatorio del saber que la engrandece; ya que cada vez que toma las agujas, las hace bailar al compás de su talento.

"Trabajé con los maestros para hacerles las prendas; también con mis niños para que no sientan frío. Si no tejo me sentiría mal, por eso me completa como una actividad", comentó Salva de setenta y tres años.

Aprender a tejer mirando es lo que la mantiene activa y se sirve de los nuevos puntos que extrae de internet.

"Les enseñé a tejer a mis hijas lo que son las medias, las llamitas y todos los tejidos pequeños, que considero un beneficio con el que se puede salir adelante e incluso es productivo porque uno siempre necesita abrigarse. Me gusta lo nuevo de videos en el celular", detalló Demetria asimilando que el tejido es un entretenimiento que muchas alegrías le brindó y que hoy celebra.

 

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