¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

19°
6 de Julio,  Jujuy, Argentina
PUBLICIDAD

La vida de Pablo Chalicán Soria, benefactor de Jujuy

Compartimos una investigación de Fernando Zurueta sobre la labor de este visionario.

Lunes, 19 de mayo de 2025 01:00
FOTO DE ARCHIVO | HOSPITAL “PABLO SORIA”, EL DE MAYOR COMPLEJIDAD DE LA PROVINCIA. LLEVA EL NOMBRE DE UN GRAN BENEFACTOR.

La biografía de Pablo Chalicán Soria si bien es conocida y difundida por muchos historiadores, no deja de ser interesante y sumamente instructiva.

Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

La biografía de Pablo Chalicán Soria si bien es conocida y difundida por muchos historiadores, no deja de ser interesante y sumamente instructiva.

Descolló por su capacidad y honestidad. Su esfuerzo fue con un solo anhelo: dar un mayor bienestar a sus pares en diferentes actividades que emprendió como fue la participación activa en la independencia política de Jujuy.

En muchas ocasiones arriesga su vida para que sus principios sean respetados y por esta razón, para que se mantenga vivo su recuerdo, y para los que no la conocen sea un motivo de orgullo. Doy algunas referencias de un francés que, con una personalidad cautivante, sea reconocido como uno de los tantos que legaron su patrimonio con un solo objetivo: brindar bienestar y calidad de vida.

Pablo Chalicán Soria nace en Francia en la zona de la vascongada francesa, alrededor del año 1770 como surge de sus escritos.

La familia Pueyrredón de la que desciende vía materna, llegó a Argentina por el año 1770 y se destacaron en períodos revolucionarios. Es el caso de Juan Martín Pueyrredón quien intervino activamente en la guerra de la independencia destacándose como militar y político siendo director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata entre los años 1816 y 1819.

Por su madre, María Pueyrredón y su vínculo con los Pueyrredón radicado en Buenos Aires, Córdoba y Jujuy, Pablo Soria, llegó al noroeste argentino hacia 1790. Diego José Pueyrredón su familiar y amigo, lo convierte en un próspero empresario transportando caudales entre Potosí y Jujuy además de otras transacciones comerciales vinculada con mulares y equinos.

Con las nuevas ideas libertarias de la Revolución de mayo y con el fin de ayudar a este movimiento, decide realizar una donación importante de telas de lana que se usarían como abrigo por los patriotas de ese entonces. En el escrito en que acompañaba su aporte Soria dice: "Cuando la necesidad lo exige ofrezco todos mis bienes y mi persona, sin creer que este acto exceda ni los sentimientos de un patriota ni los deberes de un ciudadano".

Tiempo después, toma conocimiento de venta de tierras en el norte del país y decide invertir enviando una nota el día el 12 de junio de 1816 al director supremo Juan Martín de Pueyrredón. Propone comprar en un lugar conocido como la Reducción de San Ignacio de los Indios Tobas, incluidas en el Curato del Río Negro resolviendo el Gobierno llevar a remate a subasta lo que así se hizo y las adquiere Soria el 20 de noviembre de 1821.

Convertido en propietario del Curato del Río Negro, lo que es conocido hoy como los departamentos Ledesma y San Pedro, Soria forma dos fincas: "Río Negro" y "Reducción", dedicándose a la explotación de sus campos como empresario azucarero en la finca Río Negro que es conocida hoy con el nombre de "Chalicán".

Entre otras inquietudes quiso realizar la explotación de maderas la que sería transportada navegando el río Bermejo con un destino final: llegar a Buenos Aires. Con ese criterio y dado que los costos eran elevados decidió formar una "Compañía para la Navegación del Río Bermejo". Luego, con dieciséis tripulantes, la expedición zarpó el 15 de junio de 1826, navegando durante 57 días penetrando en el corazón del Chaco.

Soria informaba a los accionistas que "los bosques existentes son suficientes para proveer la mitad del mundo de las mejores maderas de construcción para obras de toda clase". Pero en Paraguay sorpresivamente, fue tomado prisionero. El motivo dado por quien conducía los destinos de ese país José Gaspar Rodríguez de Francia sosteniendo que los derechos en la navegación de los ríos Paraguay y Bermejo son del Paraguay. Por este motivo lo detienen a Soria durante cinco años.

Cuando al fin fue liberado, su salud y economía estaban quebradas y así llega a Buenos Aires debiendo dar detalles de su viaje. "Informando que las zonas recorridas presentaban tierras llanas, campos y montes con la mejor distribución. . . dándole un alto significado para hacer próspero la industria, agricultura y pastoreo".

Al tiempo incursiona en la política. Fue diputado en la Legislatura provincial en el año 1835 formando una comisión para la elaboración de la primera Constitución en la Provincia de Jujuy en el año 1835. Es reelecto diputado en el año 1839 por el departamento Río Negro y por la capital en igual cargo hasta el año 1840.

Demostrando su capacidad y el esfuerzo en todas las responsabilidades que tuvo en su actuación política, el gobernador José López del Villar lo designa en el cargo de ministro general de la Gobernación desde junio a septiembre del año 1851.

En 1851 Soria se encontraba enfermo. Siendo octogenario, le aconsejan su internación en donde estuvo largo tiempo. En el hospital continúa su relación con Escolástico Zegada al que admiraba por su trabajo en la ayuda a los más necesitados. Soria toma una decisión de dejar parte de sus bienes con un fin: la salud de la Provincia no era la adecuada por lo que dispone testar con fecha 3 de agosto de 1851. Llamó a personas de su entera confianza para que sean testigos del acto, a Blas Agudo, Ignacio Noble Carrillo, Gabriel Cuñado José Samillan, Jacinto Guerrero, Pedro Gogneñola. El notario elegido para este acto fue el escribano de Gobierno Hacienda y Tierras.

Al ser Pablo Chalicán Soria soltero, en el mismo acto reconoce su identidad como que tiene dos hijas: Candelaria y Trinidad. Como curiosidad y recordando las costumbres de ese entonces, Soria solo le deja en el testamento a Trinidad $1.500 por "haberse casado sin su consentimiento despreciando su paterna los consejos". Nombraba a Candelaria su universal heredera, cuya filial sumisión y afectuosos cuidados la hacían acreedora a la liberalidad paternal, a la que por otra parte designaba como una de sus albaceas. En él manifestaba que dejaba por sus bienes las estancias denominadas "Río Negro" y "Reducción" y los ganados, edificios y muebles que en ellas había.

A los cinco días de su fallecimiento, se abre su testamento. En ella legaba por vía de limosna y a beneficio del Hospital Público de la Ciudad, por el exclusivo objeto de su sostén y conservación, la estancia Río Negro con todo lo edificado en ella, así como los accesorios le correspondían y mil cabezas de ganado vacuno. Hacía la salvedad que no eran parte de la manda los muebles de la estancia Río Negro, ni los objetos de ajuar y de su particular uso, como así los ornamentos y útiles de la capilla que existía en el lugar. Deja para el Hospital Público la parte más sustanciosa de su herencia. Pablo Soria, en vida, había prometido al sacerdote Escolástico Zegada su finca Río Negro como legado testamentario para dicha institución, inaugurada el 1 de octubre de 1850.

En esa época, Soria dudaba donde irían los beneficios que se dejaban pensando que podrían tener otros fines. Esto hizo que Soria tome medidas para evitar problemas y así deja expresas instrucciones en el sentido que todo lo producido se destinará al hospital (hoy conocido con su nombre Pablo Soria). Los bienes dejados al hospital debían ser utilizados para el sostén y conservación del establecimiento.

El testamento dice: "Es mi voluntad el prohibir como prohibo, que los bienes que dejo al hospital se desvíen de manera alguna al fin que lo destino ya sea por funcionario, administrador o cualquier cosa".

Y no estuvo errado al pensar así. Siendo gobernador Martin Torino en 1878, no respetó lo dispuesto por el testador y dispuso que la Municipalidad de la Capital "procediera a la venta pública de la finca Rio Negro y todas sus dependencias en un plazo de sesenta días".

Por lógica, los jujeños indignados con este atropello en septiembre de 1878 cuando asumen los nuevos concejales Guillermo Mors, Ismael Carrillo, Miguel Alviña, Pedro de Tezanos Pinto y Silvestre Echazu resuelven liderar un movimiento en contra de la disposición de Torino y resuelven comunicar su oposición. Entre otros argumentos "que la finca no era ni fiscal ni municipal, sino una propiedad particular dirigida por una Sociedad de Beneficencia considerando que la ley no tiene validez para enajenar bienes".

Ante esta decisión de los concejales, el gobernador Torino pidió el sometimiento a proceso a los concejales. El comentario que hizo en su momento el periodista Rodolfo Ceballos fue elocuente: al poco tiempo ante una segunda revolución es depuesto Torino y se vuelve a la normalidad en la provincia.

Sin duda Pablo Soria fue previsor de consecuencias tan graves. Mucho más se puede decir de este hombre que como visionario quiso que sus bienes sean empleados en bienestar de la población y que su apoyo sea modelo en muchos aspectos y fundamentalmente en el plano de salud.

El Gobierno reconoció su conducta y se le dio el nombre de Pablo Soria al hospital en el año 1960. Justo reconocimiento que no podía dejar de ser brindado. (Fernando Zurueta).

 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD