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Wara Calpanchay, una gran sabia de 20 años que es orgullo de Jujuy

La joven artista fue destacada con el premio Revelación de este año del Festival Nacional del Folclore de Cosquín. La completitud de su perfil artístico la destaca de la gran cantidad de manifestaciones de la actualidad.
Martes, 03 de febrero de 2026 00:00
FELICIDAD ABSOLUTA | CUANDO LA TALENTOSÍSIMA Y AUTÉNTICA ARTISTA RECIBIÓ EL PREMIO EN COSQUÍN.

Tan chiquita (hablando de años de vida y sólo de ello) y con tanta cultura encima.

Mientras las redes sociales se llenan de "eruditos" quienes opinan de lo que dicen los artistas o dejan de decir en los escenarios de los festivales nacionales, y los desacreditan por eso, ella, con 20 años dio cátedra de arte completo, comprometido, respetuoso y con mensajes contundentes y necesarios.

Hablamos de la valía de Wara Calpanchay, quien hace muchos años (aunque parezca raro por su corta edad) desborda talento en distintos ámbitos y disciplinas, y en la noche del domingo recibió el Premio Revelación en Cosquín -otorgado por Sadaic (Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música, en el marco de la 66º edición del Festival Nacional del Folclore de Cosquín-. Su paso por este encuentro, primero como ganadora del Pre Cosquín en el rubro solista vocal, y luego como Revelación de esta edición, fue majestuoso.

WARA | CON SU VIOLÍN (FUE PARTE Y FRUTO DE LA ORQUESTA INFANTO JUVENIL).

Y cuando digo "dio cátedra", hablo de cómo subió al escenario, de cómo se desempeñó en él, y de lo que dijo cada vez que le pusieron un micrófono los medios acreditados en Cosquín, para conocerla.

Esa joven enérgica que se comió el escenario de la primera luna coscoína, lugar que se ganó después de las instancias local y nacional del Pre Cosquín, con sólo 20 (repito), no comenzó ayer. Su arte comenzó cuando abrió los ojos al mundo, porque viene artista desde la cuna, y mamó el arte de su entorno en Susques, donde se crió. El canto de su abuela, y el arte de su madre (de quien habló cuando la entrevistaron tras el escenario mayor después de recibir su premio, para reconocer que como muchas mujeres madres tuvieron que elegir entre seguir cantando y dedicarse a maternar), el compromiso de su padre con los pueblos originarios y tras ellos, el apoyo incondicional a sus inclinaciones creadoras.

LA ACTRIZ | EN EL FESTIVAL DE CINE DE LAS ALTURAS POR “ANIMU”.

Wara no es sólo cantora, es intérprete, investigadora, sabe de lo que habla porque lo siente, lo vive, lo experimenta y lo defiende. También es música, violinista (integró la Orquesta Infanto Juvenil de la Provincia del SOJ, que hoy no tiene presupuesto para seguir adelante), es actriz (y lo más destacado en esta faz fue ser la protagonista de "Animu", película de Miguel Kohan, con la que recorrió festivales de cine independiente del país), y es decidora en cada paso que da, porque con cada intervención artística en el lugar que sea, deja un mensaje.

Habla correctamente, tiene una oratoria que no requirió de prácticas, sus parlamentos convincentes, que mueven a quienes la escuchan, surgen del compromiso genuino con distintas causas. Se le nota en la piel, la verdad con la que habla, de los derechos de las mujeres, de la defensa de las comunidades originarias, de la cultura de su pueblo, etc, etc, etc.

Y lo que dice cae en buenos costales, porque su forma, sin violencia, con ternura bañada de arte en todas sus formas, llega sin lastimar.

La conocí hace seis años, cuando fui invitada como muchas otras mujeres periodistas y artistas, a participar del video clip de una canción de Maryta de Humahuaca ("Enfiestadita") donde la temática era feminista. Wara estaba colaborando desde la producción, llevando y trayendo sillas, posicionando cámaras, acompañando a las mujeres en el maquillaje. Imagínense, seis años atrás, ella tenía 14 o 15.

Después la vi todo este tiempo en redes, subiendo contenidos muy interesantes, sobre su lugar en Susques, sobre su abuela, cantando sola con su guitarra, contando su vida de joven artista. Uno mejor que otro. ¿Influencer? ¿Instagramer?, creo que, dado el tenor de sus intervenciones virtuales, son títulos que le quedan chicos.

Cuando fue candidata a reina de su colegio, en el marco de la Fiesta de los Estudiantes, le dio con su voz un sentido tan diferente a este certamen de belleza (que a mi entender no debería ocurrir, para poder valorar otras cuestiones de la juventud más allá de su imagen física), porque habló de su raza, de la belleza jujeña, de lo que ella quería decir sumándose a la experiencia que la mayoría de las adolescentes de Jujuy quieren tener.

El año pasado acompañó con su violín, asumiendo un papel secundario de gran belleza en el recital de Ami Sixx (otro talento muy, muy joven del free style y rhythm and blues en nuestra provincia).

Todo eso es Wara, veinte años y todo un bagaje de contenidos hechos carne, dignos de un artista que ya recorrió décadas de vida.

Tan chiquita y con tanto equipaje para compartir.

Este año se formalizó en un escenario nacional y oficial, el reconocimiento y la visibilidad de una artista que brilla en los cerros, en su casa de Susques, en su colegio, en los escenarios pequeños e íntimos, en las pantallas, en las redes, y donde se le proponga cantar, actuar, bailar, interpretar instrumentos, o simplemente hablar.

Nació para no pasar desapercibida. Tenemos que escuchar lo que dice.

 

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