La tradición del pesebre además de conmemorar la religión, es también reafirmar la herencia cristiana de la familia e inculcarla en los niños, por eso es normal que se los invite a armar el pesebre, a sumar algunos de sus juguetes o a colaborar con la escenificación.
Según la historia, fue San Francisco de Asís, el santo de la humildad y de la pobreza, que en la Navidad de 1223, en el pueblo de Greccio, Italia, recreó el nacimiento de Jesús narrado en la Biblia: en un pesebre, reunió a gente del pueblo y a animales. En nuestro país, el armado y la adoración de los pesebres es una costumbre arraigada, especialmente fuerte en Jujuy y Salta. Y se suelen representar el nacimiento de Jesús incorporando elementos locales como llamas, vicuñas y paisajes andinos; y niños adoradores que cantan villancicos con características e instrumentos andinos, la tradición evidencia una mezcla de fe, cultura comunitaria y expresiones folclóricas.
En cuanto a los villancicos de Jujuy, los registros sonoros más antiguos de la ceremonia de los pesebres, en particular la Puna y Quebrada de Humahuaca, fueron compilados por el musicólogo Carlos Vega, alrededor de las década del ‘50. Por otro lado, existe documentación de los años ‘60, como los realizados por Armanini, quien basándose en las crónicas de la época y la tradición oral, afirma que es posible situar el armado del primer pesebre en la localidad de Purmamarca, alrededor del año 1594.
Don Toribio y la fe
Para contar sobre la historia del origen de Pesebre más antiguo de la provincia, nos cuenta la familia Tolaba que a mediados de 1880, don Toribio recibe de regalo una imagen de un Niñito Jesús de manos de una familia de inmigrantes provenientes de Cuzco, Perú, y fue tan el amor que le generó que decidió armar un pesebre para que fuera adorado. Como don Toribio no tenía un lugar fijo para vivir, hizo una promesa al Niñito que cuando lo consiguiera, construiría allí una capilla y un pesebre para depositar allí, la imagen que le habían regalado.
Así, después de pasar por diversos terrenos del centro de la ciudad capital, incluyendo la zona en la que actualmente se encuentran los Tribunales de Justicia, y por el predio donde se encuentra la Casa de Gobierno, pudo conseguir un lugar, un terreno donde construir su vivienda e instalar el pesebre, y se mudó a un costado del arroyo Los Suspiros, ubicado en el barrio Chijra.
Al principio el lugar era apenas un potrero con una pieza, donde don Toribio vivía. Pero pasado el tiempo, y con mucho trabajo y esfuerzo, logró cumplir su promesa. Lo primero que construyó fue la capilla. Y en 1928, con la ayuda de su primo Evaristo Condorí, completó su tan anhelado proyecto. Sólo recién, puso manos a la obra para levantar los cimientos de la casa en la que viviría junto a su familia.
El pesebre fue no solo un compromiso para el padre de familia, además se convirtió en legado para sus hijos y nietos, quienes actualmente asumen con amor el compromiso de mantener viva la tradición y vigente esa fe, la misma que movilizó a don Toribio cuando se vio bendecido con la imagen. Y su descendencia como todos aquellos que año a año, integraron el grupo de adoradores sienten orgullo cada vez que participan para estas fiestas de celebración al Niñito Jesús.
El Pesebre Tolaba se arma cada año en la avenida Mosconi 99 del barrio Chijra, ubicado en la ciudad de San Salvador de Jujuy, y su nombre proviene del apellido de su creador e iniciador de la tradición. Quienes visitan el lugar, además de la capilla y el pesebre se pueden encontrar con fotos históricas del sitio de adoración religiosa y de la familia Tolaba. La importancia histórica, social y cultural del pesebre le valió por parte del Concejo Deliberante capitalino la declaración de Interés Municipal, al cumplirse el 140° aniversario de su fundación.