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“Fiebre quebrantahuesos”: cuándo sospechar que tenés dengue

Es viral un video del doctor Alfredo Miroli donde describe de manera didáctica cómo el virus transmitido por el mosquito Aedes aegypti afecta distintos órganos del cuerpo humano. Qué medicamentos evitar ante los síntomas de la infección.

Viernes, 05 de abril de 2024 11:22

Tal como sucedió con la irrupción del Covid hace cuatro años, hoy con el actual brote de dengue existe mucha información disponible pero también mucha confusión sobre la enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti.

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Tal como sucedió con la irrupción del Covid hace cuatro años, hoy con el actual brote de dengue existe mucha información disponible pero también mucha confusión sobre la enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti.

Con 129 muertos y más de 180 mil casos registrados, la actual epidemia de dengue constituye el mayor brote registrado en el país. Es por eso que cuando tenemos la oportunidad de informarnos de la mano de un experto sobre la nueva enfermedad que tiene un brote epidémico en Argentina, es muy valioso.

ALFREDO MIROLI.

El doctor Alfredo Miroli, especialista en infectología y director científico del Centro Médico de Inmunología de Tucumán, ofreció consejos sobre cómo identificar y abordar el dengue, en una entrevista en el programa Sala de Prensa de Tucumán.

¿Cuáles son los síntomas del dengue?

El experto explicó que los síntomas del dengue pueden ser severos, comparándolos con sentirse golpeado en la columna, brazos y piernas. “Si vos sentís que te agarró alguien con un palo y te reventó o te parece que te hubieran apaleado, así es como se siente el dengue. Por eso se llama enfermedad quebrantahuesos”, afirmó el experto para ilustrar el nivel de dolor asociado con esta enfermedad.

En cuanto a la fiebre que puede presentar alguien con dengue, el doctor aclaró que no necesariamente debe ser muy alta. “A veces notamos solo una febrícula de 37,2 o 37,5 grados. No, es que estás transpirando”, mencionó, subrayando que la fiebre puede ser moderada y acompañada por sudoración.

La hidratación fue señalada por el doctor Miroli como el primer y más importante paso en el tratamiento del dengue e insistió en la importancia de mantener las células hidratadas para frenar la proliferación del virus.

“Si sospecho que tengo dengue debo a cada hora tomar un vaso con agua y bebidas con sales. Hay bebidas especiales para ello. Esto es debido a que con las células más secas, el virus dentro del cuerpo se multiplica a una velocidad infernal”, enfatizó el experto y recordó que este procedimiento debe hacerse lentamente para asegurar la hidratación efectiva.

Además, hizo énfasis en la necesidad de evitar ciertos medicamentos que podrían exacerbar el riesgo de sangrado como la aspirina, el ibuprofeno y diclofenac en el contexto del dengue. “Nos hacen sangrar frente a un virus que produce hemorragia. Que yo no pueda parar el sangrado es gravísimo”, recordó.

Para el manejo de la fiebre y el dolor, el doctor Miroli particularmente recomendó el paracetamol. “El único que actúa solo en el termostato del cuerpo con efectividad en este caso es este fármaco y con eso no voy a sangrar”, dijo el experto, destacando la seguridad del paracetamol cada 8 horas, en comparación con otros analgésicos.

Además hizo un llamado a la acción, instando a la hidratación continua, incluso si no se siente el deseo de beber. “Hidratate, por favor. Hidratate”, expresó con urgencia, subrayando la crítica importancia de mantenerse hidratado.

Finalmente, el doctor Miroli aconsejó a las personas con dengue o bajo sospecha de tener la enfermedad, permanecer en casa. Esto, explicó, es para evitar transmitir el virus a los mosquitos y, consecuentemente, a otras personas.

Así, subrayó la importancia de este aislamiento preventivo diciendo: “Quedate en casa unos días para que no lleves tu virus a los mosquitos de tu tía, de tu abuela, de tu vecino, de tu novia, de tu novio, de tu amigo, del club, del barrio, de tu trabajo, del instituto”.

En declaraciones a Radio Mitre, el especialista recordó que “el virus del dengue, se introduce directamente en la sangre mediante una picadura de mosquito, y afecta múltiples partes del cuerpo debido a su capacidad para ´abrir´ diversas células a través de una ´llave´ específica. Esta característica permite al virus del dengue infectar una amplia variedad de células, incluidas las del hígado, corazón y cerebro”.

Miroli detalló que los virus como el dengue pueden infectar células clave para la respuesta inmune, como los monocitos y macrófagos, lo que complica la capacidad del cuerpo para defenderse. Y subrayó la ubiquidad del virus del dengue y su habilidad para esconderse dentro de distintas células en el cuerpo.

Como parte de su tratamiento recomendado, volvió a subrayar la necesidad de mantenerse bien hidratado, y sugirió la ingesta de agua mezclada con sales: “Agua sola no es porque agua entra y sale agua. Con un poco de sales hay que tomar un litro y medio por día.”

Destacó que este enfoque simple en la hidratación puede ser crucial para prevenir la progresión del dengue a estados más graves, y mencionó que “un gran porcentaje de los casos de dengue grave ocurren en personas que tenían deshidratación, inaparente o deshidratación aparente mínima”.

Cómo se previene el dengue

Como se sabe, la enfermedad no se transmite de persona a persona sino que el mosquito actúa como vector.

Así, las personas infectadas son las portadoras y multiplicadoras del virus y, al ser picados por mosquitos no infectados, se convierten en la fuente de difusión hacia otras personas sanas.

De allí que la principal forma de prevenir la enfermedad es evitar la picadura del mosquito, más aún en personas que ya contrajeron la enfermedad con anterioridad.

Además del repelente, otras medidas de protección son usar ropa clara que cubra los brazos y las piernas, especialmente al aire libre; proteger cunas y cochecitos de bebés con telas mosquiteras, y usar repelentes ambientales como tabletas (interior) y espirales (exterior).

Las autoridades sanitarias recomiendan eliminar de los hogares todos los posibles criaderos. Esto es, desechar todos los objetos inservibles capaces de acumular agua (latas, neumáticos, macetas rotas, juguetes rotos, y toda la basura que esté alrededor de la vivienda); limpiar las canaletas y recodos de desagües periódicamente, para permitir que el agua corra sin obstáculos.

También verter agua hirviendo en lugares de difícil acceso como rejillas, donde puede haber presencia de huevos; mantener el césped cortado al ras y el jardín o predio desmalezado; renovar diariamente el agua de los bebederos de las mascotas.

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