Casi media tonelada de cocaína fue encontrada en una camioneta abandonada tras una persecución de Gendarmería Nacional, en la provincia de Santa Fe.
Los paquetes con la droga están marcados con la figura de un cebú, algo que sorprendió a los investigadores, ya que el uso de este tipo de símbolos responde a una lógica interna del narcotráfico para identificar la procedencia de los cargamentos, la calidad de la cocaína y la organización responsable.
El operativo se inició cuando efectivos de la Sección Seguridad Vial "San Justo" de Gendarmería Nacional, en cercanías a la localidad santafesina de Elisa, detectaron una camioneta Volkswagen Amarok que, tras advertir la presencia del control policial sobre la Ruta Provincial N°4, frenó de manera brusca y giró en sentido contrario, emprendiendo una huida a alta velocidad.
Los gendarmes iniciaron un seguimiento controlado que se extendió por unos 30 kilómetros hasta la localidad de San Cristóbal, donde encontraron el vehículo, aún con el motor encendido pero sin ocupantes.
Con autorización de la Unidad Fiscal de Rafaela y en presencia de testigos, los uniformados inspeccionaron la caja del vehículo y hallaron 14 bolsas tipo arpilleras.
En su interior, se encontraban 418 paquetes rectangulares, todos con la imagen del cebú. Al realizar la prueba de campo narcotest, se confirmó que el contenido era cocaína, con un peso total de 456 kilos y 200 gramos.
En el universo narco, figuras como esta tienen un valor simbólico y operativo: los sellos permiten identificar la pureza de la droga, el grupo criminal responsable y la ruta del cargamento, además de funcionar como una "firma" que ayuda a evitar robos o adulteraciones durante el traslado.
El magistrado interviniente dispuso el secuestro de la droga y el vehículo, en una causa por infracción a la Ley 23.737 de estupefacientes.
La investigación se centra ahora en determinar el origen y destino del cargamento, así como las posibles conexiones con redes criminales transnacionales.