"Ella tiene un tío que es enfermero y también fue. Se supone que si tenés a una persona herida, tenés que hacer compresión sobre la herida, no moverlo. Él lo movió (a Fabián Ochoa) y lo ubicó, pero se desangró mi hermano". De esa manera Paola Ochoa dio a conocer a El Tribuno de Jujuy la presencia de una persona que ingresó a la habitación en donde se encontraba su hermano agonizando, en sus últimos minutos de vida el pasado 22 de febrero.
El caso de Fabián Ochoa, el hombre de 31 años que fue encontrado gravemente herido en la casa de su expareja del barrio El Chingo de la ciudad capital, tiene la misteriosa presencia de un enfermero. El profesional de la salud, familiar directo de la exsuegra del fallecido en circunstancias aún no claras y que son investigadas por la Justicia jujeña. Aunque, al cierre de esta edición se desconocía la presencia de un arma, con el cual se quitó la vida o lo asesinaron. Tampoco se conoce el resultado de la autopsia practicada hace un mes, lo cual llena de incertidumbre a la familia del infortunado padre de una pequeña de 9 años.
Lo que sí pudo saber este diario es el resultado del examen cadavérico practicado minutos después del deceso. Este medio de comunicación informó en la edición del pasado lunes que, de acuerdo a fuentes cercanas a la investigación, Ochoa sufrió dos heridas. Una de ellas profunda, de 30 centímetros en la cara anterior del cuello, mientras que la otra era de 10 centímetros en el borde inferior en el lado derecho del maxilar inferior. También presentaba un hematoma de 6 centímetros en el dorso de la mano derecha, además de otras lesiones similares en los dedos tercero, cuarto y quinto de esa misma mano.
Cabe aclarar, que este matutino conoce las identidades de los protagonistas del relato, pero no los menciona porque hasta el momento no hay una denuncia ni imputación formal en contra de ellos, más allá de la investigación en curso y de la presentación realizada por la entrevistada en la Dirección General de Investigaciones, del barrio Chijra de la ciudad capital.
Minutos clave
Según las fuentes cercanas a las tareas de pesquisa, minutos previos al fatal hecho Ochoa y su expareja tuvieron una discusión mientras se encontraban en la habitación de la casa de la mujer. También, serían las dos únicas personas que estaban en el inmueble durante el mediodía del domingo 22 de febrero pasado.
Este matutino supo que en el contexto de la discusión habría habido agresiones físicas mutuas, por las que la joven de 28 años sufrió heridas cortantes en el cuello y pómulo izquierdo, hematomas en el rostro y el labio superior hinchado.
Tras esto, siguiendo las mismas fuentes, la mujer llamó a su padre alrededor de las 12.30 para contarle lo ocurrido. Por eso, el hombre de inmediato llegó a la casa, ella le pasó la llave por la ventana, él abrió la puerta y se encontró con su hija ensangrentada. Al verla así, la llevó en su vehículo al hospital "Pablo Soria".
Una vez en el nosocomio capitalino, la expareja de Ochoa le contó a su progenitor que el joven estaba con graves heridas en la habitación. A su vez, esto se lo dijo a su esposa cerca de las 13.25 mediante un llamado telefónico, mientras la mujer estaba en el hospital "Pablo Soria" al cuidado de la hija en común. Sin embargo, en vez de ir a la casa a verificarlo, se dirigió a la Secciona 61° de El Chingo para denunciar a su exyerno.
"Lo dejaron tirado. Estaba con vida él. Según ellos, no lo vieron pero la moto estaba en la puerta (de la casa). Vos abrís la puerta y la moto se ve. Ellos lo abandonaron a mi hermano. Según el padre, ella le dijo 'Fabián está en la casa, se cortó el cuello' y el hombre en vez de llamar a una ambulancia o a la Policía, bajó a la casa, se tomó el trabajo de hacer la denuncia a la comisaría de El Chingo y recién fueron a la casa por mi hermano", repasó Paola Ochoa en la entrevista en exclusiva realizada por este diario.
En la continuidad de los hechos, los agentes policiales comunicaron la novedad al Same, que rápidamente envió una ambulancia. Mientras, los uniformados se dirigieron al inmueble y, con la ayuda del exsuegro de Ochoa para abrir la puerta, ingresaron. El herido, aún tenía una respiración leve. No obstante, en esos minutos entre que la ambulancia partió desde la base del Same hasta que llegó al domicilio, apareció un hombre que vive a pocas cuadras.
El tío enfermero
Otra fuente cercana a las pesquisas realizadas le confió a este medio de comunicación que un tío de la expareja de Ochoa, que en ese momento estaba internada en el "Pablo Soria", fue alertado acerca de lo sucedido. Como es enfermero del mencionado nosocomio, de inmediato se acercó a la vivienda del barrio El Chingo, distante a pocas cuadras de la suya. Allí llegó cerca de las 13.35, se presentó como enfermero profesional ante el agente policial que estaba de consigna e ingresó a la habitación donde agonizaba Ochoa, recostado en la cama y perdiendo abundante sangre.
Más allá de estar en sus últimos minutos de vida, el fallecido alcanzó a pedirle agua a este hombre, mientras le realizaba maniobras. Luego, arribó la ambulancia del Same, de la cual bajaron dos profesionales médicos que se encargaron de subir a la camilla al joven de 31 años gravemente herido para llevarlo al vehículo y efectuar el traslado al "Pablo Soria", aportó la misma fuente. Pero más allá de los esfuerzos médicos Fabián Ochoa perdió la vida a las 14.20, casi dos horas después de aquel aviso de su expareja al padre de ella.
"Entonces, hay varias cosas que uno va leyendo y va investigando y decís 'no, no hay manera que hayan actuado así. Era una persona, ni a un perro lo tratan así de la manera que lo han dejado, de una forma inhumana'. Nosotros queremos que se haga justicia, que se sepa qué es lo que pasó", mencionó indignada la entrevistada por este diario.
Independientemente que se haya tratado de un asesinato o de la decisión de Ochoa de quitarse la vida, hay una pregunta que aún resuena: ¿dónde está el arma? Al cierre de esta edición, todavía no había novedades con respecto a la presencia de un arma. Sin perjuicio de ello, el viernes 27 del presente mes se va a llevar adelante una audiencia virtual que puede comenzar a marcar el camino de la investigación.