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17 de Marzo,  Jujuy, Argentina
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95 años de rica historia

Martes, 17 de marzo de 2026 20:09
HISTORIA | IMAGEN DE GRANDES MOMENTOS DEL LOBO JUJEÑO

"Jugamos con Jujuy", dicen. "Con el club de allá arriba, lejos", "el equipo del Norte", "el Gimnasia jujeño" o "el Lobo de Jujuy". "El viaje largo", "la parada difícil". Así se refieren a nosotros quienes deben presentarse en nuestra tierra, para enfrentarnos. Piensan en un escudo blanco cruzado por una banda celeste y letras negras, en una casaca bien argentina a rayas verticales, en un estadio de primer nivel. ¿Cómo un club tan alejado de los principales escenarios se posiciona como un punto cardinal claro en el ámbito del fútbol?. ¿Cómo una institución se pone en equivalencia con toda una provincia?. ¿Cómo nace, cómo crece, cómo se siente?

De los cierres surgen nuevos comienzos. Una situación tan vivida en el mundo del deporte, dejar atrás el pasado, aprendiendo de él, para iniciar un nuevo rumbo de experiencias y desafíos. Un 18 de marzo de 1931, en San Salvador de Jujuy, llegaba a su fin la breve existencia de la entidad conocida como Deportivo 23 de Agosto. Sin embargo, para retomar de sus vestigios el espíritu de promoción de las prácticas deportivas, el mismo día sus socios fundaron el Club Atlético Gimnasia Y Esgrima. Argañaraz, De León, Cáceres, Carrillo, López, Rueda, Meyer, Alba, algunos de los nombres que dieron ese temido paso para empezar de cero. Una mezcla de apellidos resonantes surgidos de los círculos burgueses y políticos de la capital, pero fundamentalmente entusiastas deportistas, liderados por Tomás Yufra, el primer presidente.

Así, Gimnasia comenzó a pintar los rincones de nuestra ciudad con los colores celeste y blanco. No fue una tarea carente de dificultades, con la constante búsqueda de una sede por la zona céntrica que resguarde la vida institucional de sus asociados, como la principal tarea dirigencial de aquellos primeros años.

El rey de los deportes, ya hacía algún tiempo que había conquistado el corazón de los jujeños. Lo que pocos imaginaban, era que con su afiliación a la Liga Jujeña (solicitada en el momento de la creación del club), Gimnasia estaba reclamando para sí mismo al fútbol como deporte insignia, mismo que serviría para estructurar los cimientos del club y guiar los pasos de esta nueva institución. Desde aquellos primeros referentes, como el arquero que luego se convertiría en gobernador, Horacio Guzmán, hasta los primeros bicampeones invictos, como Gregorio Moroz. Ellos comenzaron a erigir al gigante de la Tacita De Plata.

"La Tablada" sería el escenario de los primeros triunfos, festejos y vueltas olímpicas. Fundamentalmente, sería el hogar de los primeros ídolos: como Hugo Pajarito Conde, aquel que trascendiera el mundo del fútbol para asomar en la política y el periodismo, u Osvaldo Senra, quien asumiera la mítica figura del capitán zaguero, y hasta de glorias pasajeras, como un joven Leopoldo Jacinto Luque. Gracias a la obtención de los primeros laureles para la institución, se terminó rompiendo el dominio tradicional de General Belgrano y se logró la superación en prestigio y afición sobre Independiente, nuestro clásico original.

Una nueva casa terminaría por acogernos, la sede de la calle Lamadrid, para fungir como corazón no solo del equipo de fútbol, sino también del referente deportivo de la capital por excelencia, con escuadras de básquet, natación, rugby y atletismo. Desde el centro hacía las periferias, el uniforme albiceleste iba apoderándose de las pasiones de los jujeños en toda la ciudad, pasiones que hasta el día de hoy permanecen grabadas en las banderas de Alto Comedero, Moreno, San Pedrito, Campo Verde, Chijra, Malvinas, Azopardo, Huaico, La Viña o Santa Rosa. Así como Manuel Belgrano hace siglos honraba a Jujuy con la entrega de la Bandera de la Libertad Civil, en la década del '70 Gimnasia se convertiría en el abanderado de nuestras tierras en una nueva era del fútbol nacional. Con la reestructuración de los torneos AFA, los clubes del interior iban a tener la oportunidad de jugar en Primera con los equipos metropolitanos. Como representante de Jujuy, el Lobo se abrió el paso por los primeros regionales, venciendo a los equipos de provincias vecinas para lograr la ansiada clasificación al viejo Nacional. El debut en la máxima categoría, sería nada más ni nada menos que en la mítica Bombonera, uno de los tantos templos futbolísticos de Buenos Aires. Allí fue donde Luis Siacia generó con su remate a la carrera el primer grito sagrado, uno que decía: acá está Jujuy, donde nació la patria, vestido de celeste y blanco para todo el país. Sería solo el comienzo.

La irrupción de un nuevo punto de encuentro para el despliegue del fútbol nacional necesitaba un escenario acorde a la ocasión. Avenida El Éxodo, Santa Bárbara, La Bandera y Humahuaca, donde sería erigido. 18 de marzo de 1973, cuando sería inaugurado. Hugo Fayek Llapur, su mayor impulsor. Uno de los estadios más pintorescos y bien cuidados del interior del país. 23 De Agosto le pusieron de nombre, como aquel viejo club que decidió volver a empezar, pero especialmente en rememoración de la gesta más heroica del pueblo jujeño. Fue en 1812, un gesto patriótico, una pérdida que buscaba la victoria, un largo rastro de huellas esforzadas. Aquel sacrificio de los ciudadanos jujeños quedaría marcado a fuego para la posteridad, y también terminaría por emularse a menor escala en sus herederos, quienes en defensa de los mismos colores comenzaron a forjarse la fama de la hinchada con más kilómetros recorridos por cada cancha del país. Para ellos este coloso estadio curvo sería su segunda casa.

 

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