Ayer minutos después de las 6 la Virgen de Copacabana del abra de Punta Corral regresó a su santuario acompañada de sikureros, fieles y el vicario parroquial Matías Romero, de donde regresará al pueblo de Tilcara el Miércoles Santo para proteger a sus pobladores.
En el silencio de la oscura y agradable madrugada la sagrada imagen abandonó la villa dejando vacía la histórica iglesia, pero con la satisfacción de la comunidad que regresará a su casa en el cerro, hacia donde sus devotos ascenderán hasta Semana Santa para demostrarle su fe y devoción.
Finalizada la misa de despedida oficiada por el párroco Ricardo Rivero junto al vicario parroquial, las bandas de sikuris iniciaron la larga peregrinación saliendo desde el templo por calle Lavalle y alejándose del pueblo por la Rivadavia hasta la Casanova, donde la imagen fue cubierta luego de un breve descanso.
Allí, Romero bendijo a las bandas de sikuris y peregrinos pidiendo para que la Mamita del cerro los acompañara a lo largo de todo el trayecto, porque desde ese sector y un tramo más adelante ya se internaban en medio de los cerros y comenzar a ascender por un camino muy exigente y de sacrificio.
"Damos las gracias de poder compartir un año más esta vivencia como iglesia y familia acompañando a nuestra Madre en la subida hacia su santuario, y desde ahí interceder, derramar gracia y bendiciones en sus hijos, peregrinos, sikureros y devotos. Pero también la acompañamos con nuestras intenciones y necesidades de cada día", señaló el vicario parroquial.
Para la despedida "la comunidad participó en el rezo del Santo Rosario preparando su corazón para esta partida y para la Semana Santa y para vivir el misterio central de nuestra fe en torno a ella". Romero acompañó a los peregrinos hasta el abra dispuesto también a "compartir toda la vivencia junto a la Madre".
Alrededor del mediodía estaba previsto que la peregrinación llegara al santuario donde se iba a celebrar un oficio religioso y compartir un almuerzo; y luego de un descanso reparador, muchos de los que ascendieron regresaban al pueblo para reencontrarse con sus familias.