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“Hígado graso, principal causa de enfermedad hepática en la infancia”

La médica Fernanda Peynado advirtió que la patología crece y que su origen está en entornos obesogénicos. Advirtió que sin cambios estructurales, el sistema de salud podría desbordarse en los próximos años.
Martes, 24 de febrero de 2026 00:00
FOTO ILUSTRATIVA | LOS CONTROLES MÉDICOS EN LAS INFANCIAS RESULTAN CLAVE PARA LA DETECCIÓN DE LA PATOLOGÍA.

El hígado graso dejó de ser una enfermedad asociada exclusivamente a la adultez. Hoy, en Jujuy, es la principal causa de patología hepática en la infancia. La advertencia no es menor y llega de la mano de la especialista en obesidad y diabetes, Fernanda Peynado, quien sostiene que el crecimiento de esta condición en niños y adolescentes es sostenido y preocupante.

"Las estadísticas muestran un incremento claro. El hígado graso ya es la principal causa de enfermedad hepática en niños", afirmó. Y aclaró que no se trata solamente de chicos con sobrepeso u obesidad, también se diagnostica en niños con normopeso (peso corporal saludable), pero con alimentación rica en ultraprocesados y bebidas azucaradas.

Snacks, galletitas y gaseosas, sumados al sedentarismo marcado por el uso intensivo de pantallas, configuran lo que la médica define como "entornos obesogénicos". En ese escenario, el hígado -órgano clave donde se metaboliza todo lo que ingresa al cuerpo- comienza a cubrirse de grasa y a alterar su funcionamiento.

El problema es que en los estadios iniciales (grado 1 y 2) suele ser silencioso. Puede no dar síntomas o manifestarse con señales inespecíficas como digestión lenta, cansancio o dificultades de concentración. El diagnóstico se confirma con evaluación pediátrica, controles metabólicos y ecografía.

Aunque en la infancia no es frecuente llegar a cirrosis, Peynado advierte que la progresión comienza temprano. "Estamos viendo adultos jóvenes con cirrosis cuyo origen está en la infancia", explicó. De hecho, hoy la principal causa de cirrosis en adultos ya no es el alcohol sino la grasa acumulada en el hígado.

La especialista remarcó que Jujuy presenta una de las tasas más altas de obesidad y diabetes del país en relación con su población. "Si uno se para en la calle, más de seis de cada diez personas tienen sobrepeso u obesidad", graficó.

Para la médica, el abordaje debe ser estructural y multidisciplinario. No alcanza con "poner a dieta" al niño. Se trata de modificar el patrón alimentario familiar, promover actividad física real y reducir el tiempo frente a pantallas. "No somos órganos fragmentados: si el hígado funciona mal, todo el organismo se resiente, incluso el aprendizaje y el bienestar emocional", señaló.

Si no se actúa, la enfermedad se cronifica, es decir, el niño con malos hábitos se convierte en adolescente y luego en adulto con mayor riesgo de diabetes, infartos, amputaciones o necesidad de trasplante hepático. "No es una invitación, es una exhortación a la familia jujeña. Si no actuamos ahora, vamos a tener hospitales llenos de enfermedades crónicas que podrían haberse prevenido", concluyó.

Problema estructural: obesidad, salud mental y riesgo sanitario

FERNANDA PEYNADO

El crecimiento del hígado graso en la infancia no es un hecho aislado sino parte de un fenómeno más amplio, el aumento sostenido de la obesidad y las enfermedades metabólicas en Jujuy. La especialista Fernanda Peynado sostuvo que la provincia fue pionera en visibilizar el problema durante gestiones anteriores, con programas como “Paso a paso para un gran cambio”, que abordaban obesidad en distintos grupos como niños, adolescentes, embarazadas y adultos mayores. Sin embargo, actualmente no existe un programa provincial integral específico para esta problemática crónica.

La médica enfatizó que el impacto trasciende lo hepático. La obesidad mórbida genera limitaciones físicas severas, pero también consecuencias psicológicas profundas. “Vemos incremento de patologías de salud mental asociadas al estigma, al aislamiento y al sufrimiento que padecen muchos chicos con sobrepeso”, advirtió. La estigmatización en ámbitos escolares es uno de los factores que deterioran la autoestima y afectan la vinculación. Además, el problema atraviesa todos los sectores sociales. Peynado desmitifi có la idea de que la falta de recursos implica bajo peso. “Hoy vemos obesidades generadas por exceso de pan, arroz, fideos.

La calidad nutricional no es la misma que cuando hay acceso a proteínas y alimentos frescos”, explicó. Así, el sobrepeso puede coexistir con malnutrición. La reversibilidad del hígado graso es posible en estadios iniciales, pero requiere cambios reales y sostenidos en alimentación y actividad física. “No existe una pastilla que lo cure. Sin modifi cación de hábitos, la evolución es compleja”, remarcó. “Estamos ante un problema estructural”, advirtió y dejó un mensaje claro: si no hay compromiso comunitario, el impacto sanitario y social será cada vez mayor, con adultos jóvenes menos saludables y sistemas de salud más exigidos.

Desafío doble

Para la especialista Fernanda Peynado el desafío es doble, tratar a quienes ya presentan la enfermedad y prevenir en quienes aún no la desarrollaron. Esto implica acciones coordinadas entre familia, escuela, clubes y sistema de salud. También políticas públicas que regulen entornos escolares, fomenten kioscos saludables y promuevan movimiento.

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