El centro de San Salvador de Jujuy ayer se llenó de niños, jóvenes y familias. La humedad del ambiente amenazaba con lluvia, pero el sonido rítmico, constante y vibrante que bajó desde los barrios y llegó desde localidades tan distantes como León o Susques, se abrió paso y se convirtió en el escenario del 26° Encuentro Provincial de Pesebres, una manifestación de fe popular que persiste y crece.
Desde temprano, las calles Gorriti, Belgrano y Sarmiento se transformaron en una pasarela de colores y devoción. Allí, los coordinadores de cada pesebre recibieron un certificado de participación, mientras los niños adoradores, con sus trajes impecables, desplegaban sus pasos hasta llegar frente a la Catedral Basílica.
El padre Manuel Alfaro, anfitrión del encuentro señaló la participación de 90 delegaciones, cada una con 50 o 100 niños y jóvenes. Además, los músicos que acompañaban cada grupo.
"No es un concurso ni una competencia, es un encuentro para adorar al Niño Dios", comentaba el padre Alfaro mientras observaba el despliegue bajo la enorme carpa instalada en el atrio.
Fe a prueba de nubes
Aunque el cielo gris amenazaba con empañar la fiesta, el espíritu de los pesebres no se inmutó. El encuentro no se suspendería por lluvia, según había advertido el sacerdote en declaraciones a los medios, pero afortunadamente cada pequeño adorador, músico y acompañante recibía al final una recompensa dulce: una merienda caliente y una bolsita de caramelos preparada con el esfuerzo de la comunidad.
Frente a la imagen del Niño Jesús, el tiempo parecía detenerse. Cada grupo, a su turno, ofrecía su danza y su música. Hubo momentos de profunda oración, pero también de explosión de alegría. La "rapidez" con la que se buscó avanzar debido al pronóstico no le quitó solemnidad al acto; al contrario, le imprimió una dinámica de relevos constantes que mantuvo viva la llama del encuentro durante horas.
Al final del día, más allá de la cantidad de asistentes, lo que queda es el eco de un mensaje de fraternidad. En Jujuy, la Navidad no termina el 25 de diciembre; se estira, se baila y se canta hasta que el último pesebre termina de adorar.
Polideportivo deTumbaya
En vísperas del Día de Reyes Magos, hoy desde las 19.30 en el polideportivo municipal se realizará el Encuentro de pesebres de Tumbaya, previsto en el programa de actividades culturales por la celebración de la Navidad organizado por la Comuna de esa localidad. Después de las visitas diarias y adoraciones por las calles del pueblo, los grupos de niños adoradores Camino a Belén y Burrito sabanero (de Tumbaya Grande), San Cayetano (del barrio 15 Viviendas), Nuestra Señora de los Dolores (de la parroquia) y Virgen de Guadalupe (del barrio 28 Viviendas), se concentrarán en el predio deportivo.
Ante el público cada uno hará su presentación y posteriormente adorarán todos juntos, el presidente de la comuna Javier Medina, les entregará reconocimientos y les servirá un refrigerio reparador después de la agotadora jornada. Y a la medianoche llegarán los Reyes Magos repartiendo regalos y golosinas a todos los niños presentes. Mañana los niños continuarán adorando por las calles del pueblo despidiéndose del Niñito Jesús y el 7 a las 18.20 los pesebres San Cayetano y Virgen de los Dolores estarán en la Estación del Tren Solar de la Quebrada, adorando para los pasajeros que regresarán de Tilcara, Maimará y Purmamarca hacia Volcán.
Las opiniones
Hoy nosotros somos 100 con los padres y todo, los niños adoradores son 80. Es la primera vez que estamos participando, pero ya vamos a cumplir 15 años. En casa salimos a las otras localidades cercanas del pueblo como Huancar, Pastos Chicos, también para la parte de Cochinoca a Sausalito, Rinconadillas y Tusaquillas. Y después todos los años vamos a un Encuentro de Pesebre en Piedra Quemada que ahora se hace al 10 de enero. Hemos tenido muchas invitaciones hoy, así que estamos un poco cansados pero muy contentos.
El Pesebre cumple 28 años, y se creó por el Niñito donado por el padre Zerpa a mis abuelos Virgen Liquín y Benito Apaza. En sus comienzos el pesebre contaba con cinco niños adoradores y con el transcurso del tiempo creció, este año son 75 niños y 15 músicos, y generalmente nos acompañan siempre 15 o 20 papás. Lo que más disfruto del pesebre es el cariño de los chicos, el acompañamiento de las familias, porque nosotros todos los días damos merienda y es una gran colaboración de los papás porque hacen bollo, mate, anchi y compartimos.
Yo soy hija de una de las encargadas del pesebre, María Gallinate. Ella continúa con la tradición que empezó en el año 1937. Lo característico de nosotros es nuestra vestimenta, y originalmente lo trajeron mis abuelos desde La Quiaca, estuvo unos cinco años allá y ya se instalaron aquí. Este año contamos con 50 niños adoradores. Hace varios años que no participábamos del Encuentro de Pesebres porque por suerte siempre tenemos muchas invitaciones, pero esta vez decidimos venir porque los chicos también nos lo pedían, ellos se emocionan de compartir.
El pesebre fue creado por mi abuela Eugenia López en el año 1968, así que ya vamos más de 5 décadas. Mi abuela falleció hace 18 años, pero nosotros los nietos y la familia seguimos con el legado adorando, y cada año son más chicos. Hoy tenemos 100 niños, más de 30 músicos, más los padres que acompañan. Para mí es algo hermoso y tradicional. Continuando el legado de mi abuela, junto con mis hermanas que estamos al frente. Aunque mi abuela se fue, ella sigue por la promesa que le hicimos a ella de seguir. Ya en noviembre empezamos a diagramar y organizarnos.